Así ha sido una temporada para enmarcar de Garbiñe Muguruza

Tres finales, una de ellas de Grand Slam, Pekín, Wuhan y Wimbledon, su segundo título WTA en un Premier Mandatory, los torneos más importantes por detrás de los cuatro grandes, y el tercer escalón del podio mundial del tenis femenino. Garbiñe Muguruza ha escalado 17 posiciones en el ránking en una temporada en la que ha demostrado que puede, y mucho, con los grandes retos.

Hace 12 meses cerraba su primera temporada completa en el WTA Tour justo entrando en el Top 20 del mundo. Tras una pretemporada durísima, que Garbiñe comenzó en Sydney, ya que una torcedura de tobillo le impidió jugar en Brisbane, alcanzó los dieciséisavos de final en el Open de Australia, defendiendo los puntos del 2014.

Los primeros destellos de que este podía ser un buen año llegaron en Dubai donde alcanzó las semifinales, pero una indisposición le obligó a retirarse el lunes siguiente en Doha ante Carla Suárez.

Indian Wells y Miami se volvieron a resistir y cayó en segunda ronda en ambos WTA Premiers. A última hora decidió jugar en Marrakech para coger ritmo de partidos, pero cayó en segunda ronda y se fue a Madrid donde también perdió en segunda ante Kuznetsova, aunque lo compensó algo alcanzando la final de dobles junto a Carla Suárez.

Renunció a Roma y llegó a París con la presión de defender lo obtenido el año anterior. Y lo hizo bien. Garbiñe repitió de nuevo en los cuartos de final en Roland Garros, cayendo ante Safarova y después de derrotar a Angelique Kerber y Flavia Penetta.

Llegó la temporada de hierba, y se presentó en Wimbledon con un partido ganado tras jugar Birmingham y Eastbourne. En 2013 había caído en primera ronda, no había presión, había defendido bien París y se había quitado un peso de encima. A partir de ahí todo sería sumar prácticamente para subir en el ránking. Y poco a poco se fue creciendo.

Garbiñe cierra una temporada en la que ha mejorado en todos los aspectos y ha demostrado que ha llegado para quedarse

Ese entrenamiento con Petra Kvitova, con Rafa Nadal y Roger Federer entrenando en las pistas contiguas, le hizo ver que su tenis estaba hecho para la hierba. A partir de ahí, cada ronda se sintió más cómoda y acabó alcanzando la final de Wimbledon para hacer historia en el tenis femenino español.

Última fase de la temporada

El verano americano fue discreto, con dos primeras rondas en Cincinnati y Toronto, y segunda en el US Open ante Johanna Konta. Y llegó la gira asiática donde ha dado la vuelta a la temporada y de donde sale más reforzada que nunca. En estos cuatro torneos ha sumado 2375 puntos (100 en Tokio + 585 en la final de Wuhan + 1000 con el título de Pekín + 690 en Singapur).

Para acabar cerrando la temporada con su primera clasificación para las WTA Finals de Singapur, donde ha hecho historia al convertirse en la segunda tenista española en alcanzar las semifinales de este torneo de maestras, tras Arantxa Sánchez Vicario, después de ganar sus tres partidos de la ‘round robin’ del Grupo Blanco, frente a Lucie Safarova, Angelique Kerber y Petra Kvitova, cediendo sólo un set en el último.

“Este año he aprendido que para estar ahí arriba he de jugar a muy alto nivel con mucha más regularidad. He aprendido que soy más fuerte de lo que pensaba, he aprendido a afrontar con calma los momentos importantes, a limpiar mi cabeza de negativismo. Toda esta temporada ha sido una gran experiencia y espero que me valga para lo que está por venir”, comentó Garbiñe ayer antes de viajar desde Singapur hacia Barcelona.

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