Una de las marchas más bonitas de Nepal es el trekking por el Valle de Khumbu. Esta región es un paraíso para alpinistas y expertos en montaña que realizan su aclimatación antes de emprender el ascenso a cualquiera de los ochomiles que lo rodean. En su entorno se encuentran tres de ellos: el Everest, el Lhotse y el Cho Oyu, pero además emergen otros gigantes de más de 7.000 metros, como el Amadablam, y un amplio abanico de cimas de gran hermosura.

Esta es una de las marchas preferidas por Carlos Soria para aclimatar. Contiene ascensos progresivos y picos relativamente exigentes que le permiten llegar en las mejores condiciones al campo base de la montaña que se disponga a subir. Además, el entorno que rodea el valle está repleto de poblaciones con un especial encanto que te adentran en la cultura nepalí desde el primer paso. El punto de partida es el aeropuerto de Lukla, que ya de por sí es toda una experiencia. Considerado el aeropuerto más peligroso del mundo, su corta pista de 460 metros, con una inclinación del 12% y escasa estructura tecnológica son algunos de los motivos que le han llevado a estar en este listado.

Nada más bajar del avión, mochila a la espalda, inicia una primera etapa desde Lukla hasta Namche con paso por muros manis, banderas de oración e imponentes monumentos budistas. En un recorrido de 10 horas con un desnivel acumulado de 1.250 metros de subida y 700 metros de bajada. Un impresionante puente colgante da paso a las pendientes que llevan a Namche Bazar, capital Sherpa de la región del Khumbu. Namche dispone de gran variedad de albergues y está muy bien preparada para acoger a montañeros con ansias de aventura.

 

Saliendo de Namche se parte hacia la localidad de Khumjum. Uno de los momentos más especiales del camino es cuando a lo lejos empieza a descubrirse el ochomil de los ochomiles que Carlos Soria coronó en 2001 con 62 años, el Everest (8.848 m), escoltado por el Lhotse (8.516 m) y el Amadablam (6.812 m). Si se quiere apreciar mejor la montaña más alta de la Tierra, es imprescindible ir al Everest View, hotel situado en lo alto de una cresta de 4.000 m. El esfuerzo de la subida se verá plenamente recompensado por las vistas.

La tercera jornada, después de dejar atrás Khunjum, pone rumbo hacia Dhole y aparece en escena el Cho Oyu (8.201 m) que se ve más cerca a medida que avanza la marcha. Finalmente se llega a Gokyo (4.800 m) y al Renjo Pass, alcanzando la cota máxima prevista en el recorrido, 5.400 m, cubriendo la etapa más dura y larga.

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