El Banco de España define la caja de seguridad de los bancos como “un lugar especialmente reservado de las oficinas bancarias que los clientes que lo deseen pueden alquilar para el depósito de bienes o efectivo, sin necesidad de declarar su contenido”. Entre los servicios que ha de proporcionar un banco se encuentra la seguridad.

Las cajas de seguridad de los bancos es uno de los servicios menos conocidos por el cliente de las entidades financieras. El uso de las cajas de seguridad  es tan confidencial que no se sabe casi nada sobre cómo se usan estas cajas. Sin embargo, su demanda ha experimentado un crecimiento considerable durante los últimos años.

¿Qué se puede depositar en una cámara de seguridad?

Mediante el contrato correspondiente, el banco le alquila al cliente una caja dentro de una cámara acorazada. En dicha caja podrá depositar documentos, joyas o dinero, entre otras pertenencias. Las posibles limitaciones respecto a los objetos que deposite han de aparecer reflejadas en el contrato, que excluye, como no podía ser de otra manera, sustancias peligrosas, nocivas o de comercialización prohibida.

En todo caso, lo que hay dentro de la caja sólo lo conoce, en principio, el cliente. Y dicha confidencialidad suele conllevar una cantidad cerrada por el banco en concepto de “seguro de los bienes allí depositados ante supuestos de robos, incendios, etc”. Por lo tanto, si quisiera incrementar dicho seguro, es posible que tuviera que revelar el contenido de la caja al banco o bien contratar externamente otro seguro.

Debe tener en cuenta que la caja sólo puede ser abierta por orden judicial (debido a un embargo, por ejemplo) o, en ciertas ocasiones, por Hacienda. Recuerde también que la Agencia Tributaria tiene información acerca de los titulares y autorizados en dichas cajas de seguridad.

¿A quién se alquila la caja de seguridad?

Antes de responder a esta pregunta, ha de conocer tres realidades:

  • Cada vez menos sucursales bancarias cuentan con este servicio, lo habitual es una por provincia y en muchos casos ni eso (son comunes las listas de espera).
  • No se trata de un negocio especialmente rentable para el banco (consumen mucho espacio físico y las comisiones no son muy elevadas).

Para contratar una caja de seguridad, existen además otros requisitos. En primer lugar, la persona que lo solicita debe ser cliente de la entidad, tener una cuenta corriente o de ahorros (y tener un saldo mínimo en ella) para domiciliar los pagos del servicio de cajas de alquiler y el DNI en vigor. Asimismo, el interesado deberá firmar el contrato del uso de la caja de seguridad con la entidad bancaria y dejar asentadas las firmas de quienes podrán tener acceso a los valores de la caja.

¿Cuánto cuesta una caja de seguridad?

Resultaría complicado delimitar un coste medio, ya que este varía mucho en función de la caja alquilada o de la entidad, entre otros aspectos. Pero en todo caso, tanto los costes máximos como el resto de servicios prestados deben aparecer publicados en el libro de comisiones que las entidades bancarias han de tener colgado en sus páginas web. Entre las comisiones más comunes al contratar una caja de seguridad, se encontrarán:

  • Una de apertura (no recuperable) y/o una fianza (recuperable).
  • Una mensualidad por el alquiler de la caja, que variará en función del tamaño de la misma.
  • Otra cada vez que se visite la caja.
  • La repercusión o suplido de los seguros comentados anteriormente.
  • Suplementos a las comisiones anteriores por incorporar autorizados.

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