La estafa tiene como víctimas a clientes de cajeros automáticos. Dos o más personas se sitúan detrás de la víctima, mientras esta se dispone a sacar dinero en metálico con su tarjeta. El primer objetivo consiste en ver y memorizar el número PIN o clave bancaria de la tarjeta de la víctima.

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La segunda fase es arrojar algún billete o alguna otra tarjeta a los pies de la víctima que está retirando su dinero. También uno de los timadores puede simular que se le cae el bolso volcando todas sus pertenencias para distraer a la víctima. En ese momento uno de los estafadores avisa a la víctima que se le ha caído dinero o una tarjeta, y, en el momento en que esta se agacha a recogerlo o ayuda a recoger las pertenencias del bolso, los estafadores aprovechan para extraer la tarjeta de la entidad y la cambian por otra.

Los timadores están bien preparados y las tarjetas son muy parecidas; así es como el ‘cambiazo’ resulta efectivo.

La víctima suele recoger su dinero y su falsa tarjeta y se marcha. En ese momento, con la tarjeta y el PIN, los timadores sacarán dinero de la cuenta de la víctima según el máximo que permita cada tarjeta y cambiarán el PIN original. Puede que utilicen mulas para extraer dinero y evitar ser interceptados con las manos en la masa.

¿Qué hacer para evitarlo?

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La primera recomendación es no bajar nunca la guardia cuando se hagan operaciones en cajeros automáticos. Lo ideal es elegir cajeros con cierre que permitan privacidad a la hora de realizar transacciones. La Policía recomienda hacer uso de las tarjetas bancarias con la máxima discreción, evitando que se vea el número clave (PIN) cuando se teclea. Y además no dejárselas a terceras personas, ni perderlas de vista durante la realización de pagos en establecimientos comerciales.

En caso de tener cualquier sospecha sobre alguna incidencia ocurrida con la tarjeta bancaria, anularla siempre como principal medida de seguridad y solicitar una nueva.

No hay que olvidar revisar frecuentemente los movimientos bancarios para detectar cargos sospechosos, y ponerse en contacto con la entidad bancaria ante cualquier sospecha.

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