Periódicamente tenemos noticias de estafas financieras. Con ellas vienen los testimonios de pequeños ahorradores e inversores que se encuentran con que se han quedado a cero de la noche a la mañana. Ahorros de toda la vida o de horas extras, herencias o beneficios de haber vendido una vivienda.

Aunque este tipo de cosas se acaban resolviendo en los tribunales, muchas veces los ahorradores no recuperan el dinero de vuelta. Se ha esfumado, los estafadores lo han escondido o gastado. Lo mejor que podemos hacer es prevenir para que este tipo de situaciones no nos pasen nunca.

Para prevenir, tenemos que saber como detectar una estafa financiera, es decir, aprender y conocer lo máximo posible sobre como detectar una estafa financiera.

Alertas legales

Existen algunas garantías legales que han de tener todo producto financiero en el que invirtamos nuestro dinero, si no las tiene, el producto no ha de interesarnos:

– La empresa que ofrece la inversión no está supervisada por la CNMV, el Banco de España o institución equivalente, (por ejemplo la FSA del Reino Unido). Normalmente esto es fácil de comprobar en internet.

– Se intenta dar pocos detalles legales de la empresa, evitando darnos la dirección y la razón social de la empresa. A veces puede suceder que la empresa que aparezca en el contrato sea distinta de la empresa con la que hemos tratado o que el contrato muestre la información poco clara. Las empresas honestas no tienen nada que ocultar a este respecto.

Alertas en las ventas

– Ofrece una rentabilidad mucho más alta que cualquier otro tipo de inversión, o inversiones equivalentes. Además se nos informa repetidamente de que no tiene riesgo alguno, cuando suele suceder que la rentabilidad y el riesgo suelen ir de la mano.
– Las técnicas de venta son muy agresivas, se nos pide que tomemos la decisión ya. Las ofertas irrepetibles suelen acabar hoy, o como mucho haciéndonos un favor nos lo ofrecen a alargarlo mañana.
– Muchas veces se nos contacta a través de un amigo (que se lleva comisión) o de medios poco tradicionales (correos electrónicos no deseados, por ejemplo).
– Se nos anima a que invitemos a amigos y familiares al producto exageradamente, en ocasiones se nos ofrece comision por ello.
– En la publicidad no se nos muestra información que apela a nuestro lado racional (datos de mercado, de rentabilidad, gráficas…) sino a nuestro lado emocional (vacaciones en lugares paradisíacos, superdeportivos, etc).
– Las sesiones de información parecen más seminarios de motivación y autoestima que de otra cosa.
– Se busca a gente sin experiencia en la inversión, no a personas con sólidos conocimientos del tema. Se le da la razón a aquellos que se creen expertos con poca información para hacerles picar el anzuelo.

Otras alertas

– No somos capaces de explicar como funciona el producto en el que vamos a invertir ni como hace dinero aquelo en lo que estamos invirtiendo
– Si buscamos información en internet, aparecen noticias que nos hacen sospechar. También si encontramos información en foros serios o si encontramos información de estafas cuyo producto o modus operandi era similar al que se nos ofrece.

En general, detectar una estafa, no es especialmente complicado si aplicamos el sentido común, ¿quién supervisa a la gestión? ¿Cómo gana dinero? ¿Se nos está prometiendo la luna con el objetivo de coger el dinero correr como en la película de Woody Allen? Si al enfrentarnos a un vampiro lo mejor que podemos tener es la luz solar, lo que más temen los estafadores es que arrojemos luz sobre aquello que ofrecen.

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