El ahorro no deja de ser un hábito. Y los hábitos se adquieren mejor cuanto más pequeño somos. Por ello, y con el fin de ayudados con aquellas personas que más queréis, hemos creído conveniente recomendar en un post cuatro productos para el ahorro infantil, con la idea que lo planifiquéis según vuestras necesidades y gustos.

Hemos estimado conveniente elegir productos que permitan un ahorro sistemático, que sean flexibles y que sean accesibles a todas las economías. La combinación de estos tres factores, unidas a un plazo amplio acorde con la finalidad (no antes de los 18 años), convierte estos productos en herramientas muy interesantes.

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  • Plan de ahorro: se trata de una libreta de ahorro remunerada que se nutre de unas cuotas periódicas que nos cargan en la cuenta de los padres, abuelos. Además del interés pactado, suele llevar asociado regalos, seguros por fallecimiento de los padres y el acceso a determinadas actividades para fidelizar a los más pequeños.
  • Fondo de inversión: podemos establecer un plan de cuotas para que se realicen suscripciones periódicas de un Fondo de Inversión, por ejemplo, todos los meses. Lo ideal suele ser recurrir a Fondos de Renta Variable o de Renta Fija a largo plazo.
  • Acciones: igual que con los fondos, se puede acoger a planes de suscripción automática de determinados valores, con reinversión de dividendos. Especialmente recomendable si nuestra entidad emite acciones que coticen en Bolsa, al reducirse los gastos de mantenimiento.
  • Planes Individuales de Ahorro Sistemático (PIAS): se trata de un seguro de vida, que con las primas extraordinarias y periódicas aportadas, dota un fondo de ahorro con un interés garantizado y, por otro lado, cubre el riesgo de fallecimiento del tomador, que suelen ser los padres.

Generalmente, y en función de las posibilidades financieras de la familia, la mejor opción suele ser una combinación de varias o todas las opciones anteriores, recordando que hay que aprovechar además todas las ventajas fiscales, vía diferimiento de impuestos, que ofrecen algunos de estos productos.

Más allá del capital acumulado, lo importante es que el niño vea como algo habitual el ahorro y los frutos que produce. De ahí la importancia que le damos a que sea recurrente, sistemático, que todos los meses o todos los años le enseñemos cómo aportamos a su nombre esas cantidades. Seguramente, cuando el niño vea cómo van evolucionando los saldos, interiorice los factores positivos del ahorro y los modos de relacionarse con las entidades financieras.

Comunicación corporativa

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