Puede que hayas oído más de una vez hablar de los chiringuitos financieros, un concepto que se puede antojar divertido, pero con el que hay que tener especial cuidado, pues la broma nos puede acabar saliendo cara.

Para no caer en la tentación de estos chiringuitos, hay que conocer una serie de claves para detectarlos, conocerlos y saber cómo alejarnos correctamente de ellos.

La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) define a los chiringuitos financieros como las entidades que prestan servicios de inversión sin tener la autorización para ejercer estar actividad. En concreto, estas entidades “se disfrazan” de firmas de inversión con el interés final de apropiarse del capital que les confían sus clientes.

El cebo para captar fondos son altas rentabilidades y elevados retornos que son difícilmente creíbles para inversores avezados, pero no para personas que quieren comenzar a invertir y no cuentan con la figura de un asesor o un mentor que les indique el mejor camino a seguir. Una vez que se apropian del dinero de sus clientes, aducen fuertes pérdidas para simplemente desaparecer cambiando de nombre. En definitiva, se trata de estafadores que no tienen por objetivo ayudarte a mejorar tus ahorros, sino que intentan directamente quedárselos.

¡Cuidado! No están bajo vigilancia

Hay algo muy importante que tenemos que tener en cuenta si caemos en las redes de un chiringuito. Al no estar registrados para ejercer estos servicios de inversión, escapan del control de los supervisores oficiales –CNMV y Banco de España-, por lo que difícilmente podremos recuperar nuestro dinero en caso de perderlo.

Es decir, no están adheridos al Fondo de Supervisión y Garantía de Depósitos, por lo tanto, los supervisores no se pueden hacer cargo de las pérdidas de los inversores en el caso de que la entidad quiebre –como seguramente acabará pasando-. Por eso, hay que tener especial cuidado, porque nadie podrá ampararnos si se hacen con nuestro dinero.

Cómo actúan

A la hora de protegernos frente a ellos, es muy importante conocer cómo actúan para evitar caer en sus redes. La toma de contacto no hará saltar las alarmas, porque no sale de la habitual que realiza el resto de entidades (por carta, por teléfono, por email, etcétera). Normalmente, recurren a las llamadas, ya que es la forma más directa para contactar y, además, desde la que más se puede persuadir.

En este caso, lo primero que nos debe alertar es que no somos clientes de esa entidad. Por lo general, estas llamadas promocionales las suele hacer nuestro banco. Por eso, cuando nos contacte una entidad que no conocemos de nada debemos ponernos en guardia.

En este primer acercamiento es muy probable que nos propongan determinadas ventajas o rentabilidades mayores si, además de unirnos nosotros al proyecto de inversión, hacemos lo propio con familiares y amigos, lo que desencadena en el conocido fraude piramidal. Por ello, si nos están ofreciendo determinadas cosas por ser el primero, debemos desconfiar absolutamente.

En segundo lugar, para intentar persuadirnos, intentarán fundamentalmente estas técnicas: en primer lugar, utilizar predicciones acertadas, es decir, asegurar que determinado valor bursátil tiene mucho potencial de subida (cuando ya está subiendo) o dar determinados consejos que cualquier persona con un mínimo conocimiento financiero ya conoce; en segundo lugar, se presentarán como entidades muy reputadas y respetadas en el mundo económico; emplearán un lenguaje plagado de tecnicismos para que tomemos medida de su profesionalidad y nos llegue incluso a intimidar; nos ofrecerán grandes beneficios en poco tiempo; y, sobre todo, nos pedirán que tomemos una decisión inmediata, haciéndonos saber que apenas hay tiempo para sumar a nuevos clientes y recordando una y otra vez que podemos perder una gran oportunidad.

¿Te quedan dudas? Consulta con los expertos

Si después de tener en cuenta todos estos consejos todavía nos quedan dudas de que se trata de un chiringuito financiero, podemos hacer varias cosas para verificarlo con quien nos puede dar una respuesta 100% segura.

En primer lugar, podemos pedir información sobre esta entidad a la CNMV. Si es una firma solvente, tendrá autorización para operar y la Comisión nos puede aportar más información sobre ella. Si no la conoce, es mejor alejarse. Asimismo, también podemos identificarlos si nos han pedido que hagamos los ingresos a cuentas en el extranjero a nombre de una sociedad distinta a la de la entidad y si nos ofrecen productos muy complejos y bastante desconocidos, como los derivados, etc.

Pero si todavía dudamos, podemos exigir a la entidad que responda a nuestras inquietudes. Por ejemplo, que nos diga de dónde ha sacado nuestro teléfono, si cuenta con permiso de la CNMV para operar en España, la antigüedad del negocio, qué tipo de inversión voy a realizar, cuánto tiempo debo esperar para retirar la inversión, qué comisiones cobra, cada cuánto tiempo recibiré información sobre el estado de mi cartera, etc. Si no nos proporcionan respuestas a estas preguntas y aluden a la confianza que se debe establecer entre banco y cliente para callarnos, no hay duda.

Con todos estos consejos, podremos identificar sin problema a una de estas firmas que lo único que buscan es quedarse con nuestro dinero. Además, estamos en la era de la tecnología, por lo que Internet nos puede ofrecer mucha ayuda en este sentido, pues en la red podemos encontrar mucha información de dicha firma de inversión, o ninguna, lo ya debe ponernos en total alerta.

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