Cuando emitimos una orden de compra de unas acciones determinadas para invertir en bolsa, a un precio concreto, tenemos que tener en cuenta que sólo tendrá validez durante la sesión en curso, a no ser que indiquemos lo contrario. Esto significa que si durante la sesión no se alcanzara el precio que hemos marcado como detonante de la orden, esta no se efectuará y quedará anulada. Al realizar la orden se puede indicar su vigencia, incluyendo en este caso indicaciones para que sólo tenga validez durante el día, pero en caso de omitir dicha información, se sobreentendería que solo valdrá para la sesión vigente.

En cierto modo, es recomendable indicar la validez para evitar confusiones, aunque para una vigencia estándar no sea obligatorio, pero existen otras formas de limitar una orden por plazo de vigencia. Hay algunos casos concretos en los que podemos encontrarnos con que la orden no se ha efectuado habiéndose llegado al precio marcado. Tenemos que ser conscientes de que las ordenes que coinciden en precio se inscriben por orden de introducción, así que cabe la posibilidad de que otras personas introdujeran una orden igual antes que nosotros y que no existiesen los títulos suficientes, a ese valor, como para que llegara a ejecutarse nuestra orden.

Ejemplos de las operativas

Imaginemos que queremos comprar 40 acciones de la empresa “Y” a un precio de 10 euros e introducimos la orden en el sistema . Ahora pensemos que en la misma jornada, otra persona introdujo un valor igual pero unos segundos antes que nosotros y, por tanto, cuenta con prioridad de ejecución. Dicha persona solicitó 100 títulos.

Según avanza la sesión, las acciones alcanzan los 10 euros y se comienzan a ejecutar las ordenes en cola para un total de 70 acciones ofertadas. Al inversor que introdujo la orden antes, se le ejecutaría su orden de forma parcial, es decir, que de los 100 títulos a comprar se ejecutarían 70 y quedaría una orden por las 30 restantes en la cola.

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Esto significaría que seguimos segundos en orden de prioridad y, al no sobrar ningún título al precio que queríamos, nuestra orden queda a la espera. Si la jornada terminara así, nuestra orden no se habría ejecutado aunque se alcanzara el precio estipulado.

Este proceso se produce, de igual manera, en ordenes de venta, pues si otro inversor quiere vender sus acciones al mismo precio que nosotros y está antes en el sistema, nosotros deberemos permanecer en la cola pudiendo llegar el caso de que no podamos vender al precio deseado por falta de demanda.

Si en el caso de la compra, la sesión hubiese cerrado con una cotización de 9 euros, por ejemplo, sí sabríamos que nuestra orden se habría efectuado, porque habría sido ejecutada la totalidad de ordenes de venta que estaban por encima de dicho valor.

Digamos que la cola de personas dispuestas a comprar a ese valor habría sido totalmente atendida. Por lógica, podemos suponer que en el caso de la venta estamos hablando del mismo proceso pero al alza. Si el valor ha cotizado a valores superiores a nuestra orden (tras su introducción en el sistema) esta se habría ejecutado.

Órdenes por fecha de validez y “hasta su cancelación”

Para controlar la fecha de vencimiento de estas ordenes y no estar renovándolas de forma diaria, existen dos tipos de ordenes. Las primera son las que especifican una fecha de validez hasta la cual estará activa la orden. En la bolsa española existe una validez máxima de 90 días, que marcará la fecha tras la cual la será cancelada automáticamente. Si esta se hubiese ejecutado parcialmente, se cancelaría la parte pendiente. Conociendo el límite de 90 días, también podemos introducir ordenes validez “hasta su cancelación” o “hasta su ejecución”. En dicho caso se mantendrá en el sistema hasta que se ejecute o sea cancelada por superar los 90 días máximos.

Una vez introducida una orden en el sistema, se le asignará un número de orden, que permanece invariable durante toda la vida de la misma. A cada modificación de una orden que se realice le corresponderá un nuevo número de historico que se genera de forma consecutiva para poder seguir la evolución de la misma. En algunos casos, cuando son modificaciones sustanciales, la modificación de una orden podría tener un impacto sobre la prioridad de la misma.

Ahora veamos una de las funciones más curiosas del sistema “hasta su cancelación”. Imaginemos que introduzco una orden en el sistema con un precio bajísimo y la mantengo durante los 90 días máximos. Si en ese periodo la bolsa sufre un desplome y se alcanza el precio que yo he marcado, tendré una posición ventajosa ante las personas que viendo lo que ocurre se decidan a introducir ordenes de compra. En este caso, podemos estar adquiriendo unas acciones a un precio muy bajo simplemente por tener ordenes a la espera de sucesos inesperados.

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