Una reciente sentencia del Tribunal Supremo determina que, en caso de divorcio, la hipoteca de la vivienda habitual ha de pagarse al 50% por parte de los cónyuges.

Dicha sentencia establece que la hipoteca en cuestión supone una deuda de la sociedad de gananciales y no una carga familiar.

Además establece esta resolución como doctrina a seguir, ya que anteriormente varios tribunales habían dictado sentencias contradictorias al respecto de esta cuestión.

Con esta sentencia se resuelve el recurso presentado contra una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Valencia que había fijado que el pago de la hipoteca debería hacerse en un 80% de la cuota por parte del hombre y el 20% restante por parte de la mujer.

Esta diferencia en los pagos de uno y otro se había fijado en función del nivel de ingresos de cada uno de los conyuges, estimando que la diferencia entre lo que pagaba uno y otro se considerara como aportación a la pensión alimenticia.

Ahora el TS determina que esa deuda se considere dentro de los bienes y obligaciones de la sociedad de gananciales en el sentido de que “se trata de una deuda de la sociedad de gananciales, porque se ha contraído por ambos cónyuges en su beneficio, ya que el bien adquirido y financiado con la hipoteca tendrá la naturaleza de bien ganancial y corresponderá a ambos cónyuges por mitad”. En el caso de los gastos ordinarios de conservación, mantenimiento y reparación, éstos serán a cargo del cónyuge beneficiario del uso de la propiedad.

En estos casos los juzgados establecen el derecho de uso de la propiedad al cónyuge que mantiene la tutela de los hijos del matrimonio, considerando que la principal premisa a seguir es la defensa de los derechos de los menores, esto tenian como consecuencia, en algunos casos, que el cónyuge que no disfrutaba del uso de la vivienda era el que se hacía cargo del pago de la mayor parte de la cuota de la hipoteca.

Los desequilibrios económicos de la pareja y su compensación tendrá que fijarse a través de la pensión alimenticia, pero esta no podrá mezclarse con el pago de la deuda hipotecaria contraida por el matrimonio, que deberá de satisfacerse por partes iguales.

Más información | Sentencia TS 1659/2011
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