El presupuesto es la base para un buen manejo de las finanzas personales. Es la herramienta que debe permitir controlar y gestionar el patrimonio a largo plazo y el dinero para los gastos diarios. Existen diferentes tipos de presupuesto en función de su grado de concreción, es decir, del detalle que cada ahorrador desee plasmar. En realidad, esta es la parte más complicada de elaborar un presupuesto.

Al final, un presupuesto es el reflejo de la forma de ser y de entender la gestión financiera de cada persona. Los ahorradores menos meticulosos, seguramente, llevarán un control menos estricto de sus gastos y sus ingresos, aunque no por eso menos eficiente. El problema es que la mayoría de sistemas presupuestarios tienden a buscar el detalle. El libro All Your Worth: The Ultimate Lifetime Money Plan propone un plan que podríamos llamar “la fórmula equilibrada”, que se basa en una distribución específica del beneficio neto de cada ahorrador, es decir, el dinero que realmente tiene después de pagar impuestos.

En su libro, las autoras Elizabeth Warren y Amelia Warren Tyagi proponen un sistema en el que el gasto en lo que ellas llaman necesidades no debe superar el 50% (aunque lo ideal es que no sobrepase el 35%). Estas ‘necesidades’ son las facturas mensuales ineludibles como la hipoteca, créditos, préstamos personales… y otros gastos igual de necesarios como el transporte o el pago de un seguro, por ejemplo. Del resto, por lo menos un 20% debería destinarse al ahorro, en tanto que un 30% podría utilizarse en los denominados deseos. Los primeros se componen de todos los gastos que no entran en la categoría de necesidades. Así, aquí entrarían desde las comidas fuerte de casas, hobbies, ropa, vacaciones, caprichos electrónicos… Por último aparece el ahorro, que se queda con el dinero restante una vez se han cubierto el resto de necesidades.

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Se trata de una distribución de lo más, simple, sin entrar en detalle y que permite obtener una visión global del estado financiero de cada persona mes a mes. Además, manteniendo este balance siempre habrá dinero suficiente para hacer frente a los compromisos adquiridos y a los imprevistos.

Este tipo de fórmulas generales son la mejor herramienta para quienes empiezan a tomar el control de sus finanzas personales, ya que no exigen un esfuerzo titánico por parte del ahorrador. Además, en la mayoría de estos casos, los presupuestos estarán desequilibrados por el lado de los ‘deseos’. Eso sí, hay que tener en cuenta que esto puede llevar un tiempo y no desesperar por la lentitud de los cambios.

En términos generales, la propuesta de All Your Worth no es excesivamente estricta, ya que permite hasta un 30% de gasto en lo que financieramente puede considerarse un ‘despilfarro’. Sin embargo, este porcentaje siempre se puede ajustar en función de las necesidades de cada persona. Lo realmente importante es mantener en equilibrio el resto de porcentajes para tener siempre un cierto margen de maniobra a la hora de pagar las facturas más inmediatas y poder hacer frente a los imprevistos o subidas en la hipoteca, por ejemplo.

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