Una práctica habitual de muchas entidades para otorgar la concesión de productos de crédito o asumir determinados riesgos con determinados perfiles de clientes pasa por la constitución de una garantía real mediante pignoración de una determinada cantidad de dinero por el importe de la deuda probable.

 

 

Existen unos determinados perfiles crediticios que tienen un acceso complicado a determinados productos o servicios, como pueden ser pequeños préstamos personales, emisión de avales, o una mera tarjeta de crédito con un límite medio.

Estos perfiles pueden ser jóvenes, con trabajos temporales, ausencia total de avales por parte de sus familiares directos, sin relación alguna con muchas de las entidades a las que se dirigen al ser perfiles que se han incorporado recientemente al sistema financiero y tampoco disponen de propiedades inmobiliarias a su nombre.

Una práctica habitual de muchas entidades para otorgar la concesión de productos de crédito o asumir determinados riesgos con determinados perfiles de clientes pasa por la constitución de una garantía real mediante pignoración de una determinada cantidad de dinero por el importe de la deuda probable.

Imaginemos que somos jóvenes, nos acabamos de incorporar al mercado laboral con un contrato temporal y nómina y que necesitamos una tarjeta de crédito con un límite de de 1.000 euros. Es probable que la entidad nos pida un depósito de 1.000 euros pignorado a favor del crédito de la tarjeta.

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Esta pignoración significa que, aunque no puedo disponer libremente del dinero depositado, me voy a beneficiar de los rendimientos que me genere el producto que tenga contratado. Imaginemos un depósito a plazo por importe de 1.000 euros a un tipo del 3% TAE. Anualmente recibiré los 30 euros brutos de comisiones, aunque no voy a poder levantar el depósito hasta que elimine la pignoración.

La pignoración como tal es una herramienta de garantía real que nos puede otorgar mejores condiciones de negociación. Partimos de la base de que, en caso de incumplimiento por nuestra parte, la liquidez de la garantía es máxima, por lo que, los riesgos para la entidad tienden a cero. Por lo cual, si vamos a solicitar un crédito y podemos pignorar parte del mismo  generaremos una mejores condiciones de financiación del mismo, bien mediante disminución de los tipos de interés efectivos o bien mediante el abaratamiento de comisiones.

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