El Monopoly es uno de los juegos de mesa más populares. Para muchos de nosotros, es un juego sobre todo ligado a nuestros recuerdos de infancia o juventud, con el que empezamos a manejar ciertos conceptos de economía, aunque muchas veces ni siquiera fuésemos consciente de ello.

Vamos a ver alguna de las lecciones de economía que aprendí (aprendimos) jugando al Monopoly.

Y debemos empezar por la posibilidad que supone de manejar el dinero, los billetes, los solares, casas, hoteles, y el coste que tiene cada elemento. Este manejo del dinero es lo primero que se aprende, pero también algo de contabilidad, de los ingresos que se tienen, los pagos que se realizan, el debe y el haber, etc. Son pequeños conceptos que nos ayudarán luego en el mundo real a la hora de realizar una inversión.

El coste de oportunidad, el inmovilizado y el cashflow

Una de las primeras cosas que uno aprende jugando al Monopoly es qué es el coste de oportunidad. Al tener unos recursos limitados, tenemos que pensar muy bien qué calles comprar, en cuáles nos interesa más edificar en función tanto del coste de la inversión como del rendimiento que vamos a obtener. También si lo hacemos de forma equilibrada en toda la manzana o apostamos por una calle para tratar de arruinar a los contrincantes que caigan en ella.

Pero también aprendemos conceptos como cashflow o inmovilizado. Puede que tengamos mucho dinero y nos veamos ganadores del juego, pero una mala tirada y resulta que no tenemos dinero suficiente para pagar a otro jugador, una multa, etc. Necesitamos cashflow suficiente para no tener que hipotecar propiedades en caso de necesidad. También aprendemos el significado del inmovilizado que muchas veces no nos permite comprar un solar o realizar una inversión que necesitamos.

Negociación financiera

Otro de los aspectos que más interesante resulta es la negociación financiera que podemos llevar a cabo en el juego. En el Monopoly es factible tomar el rol de negociar en ventaja, cuando acuden a nosotros por una petición y necesitan de nuestra ayuda otros jugadores. A la vez, en otros momentos, podemos ser nosotros los que negociamos en una posición de debilidad. De nuestra habilidad en este aspecto va a depender en gran parte nuestra suerte en el juego.

También aprendemos el concepto de libre mercado, ya que no existe intervención estatal en el mercado inmobiliario. Es posible comprar las calles, edificar, etc. y no estamos limitados por determinadas intervenciones. En este sentido, el Antimonopoly es otro juego que nos propone un concepto diferente, donde el mercado inmobiliario es estatal y tenemos que conseguir liberalizarlo al final de la partida.

Además, es una buena manera de familiarizarse con conceptos como impuestos municipales, de manera que vemos como el rendimiento de nuestra propiedad se ve mermado por estas tasas que estamos obligados a pagar. Todas las tarjetas que están en las casillas sorpresa nos ayudan a descubrir términos en los que muchas veces no pensamos a la hora de realizar una inversión de este tipo. Y como tales están basados en muchos de los pagos que nos toca hacer cuando somos propietarios de una vivienda y no siempre tenemos en cuenta.

Pero también se maneja una terminología que tiene que ver con el mantenimiento de los inmuebles, derramas, pagos por reformas, etc. El resultado es que muchas veces nos ayuda a valorar el coste que tiene para los propietarios de un inmueble mantenerlo en perfectas condiciones, un coste que muchas veces no tiene que asumir en el caso de un alquiler. Son conceptos que cuando nos llega la hora de tomar la decisión de alquilar o comprar nos puede ayudar a tomar la mejor decisión para nosotros.

Imagen | Mike_fleming

Comunicación corporativa

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