Según la Guía práctica de la energía y el consumo eficiente que edita el Instituto para la diversificación y el ahorro de energía (IDAE), cerca del 63% de la energía que se consumo en el hogar proviene de la electricidad.

El porcentaje, que no tiene en cuenta el gasto ocasionado por cocinar, es suficientemente importante como para que cualquier familia se detenga, aunque sea un momento, a estudiar sus hábitos de consumo energético y la oferta (tarifa, potencia y compañía) que mejor se adapte a su situación particular.

El primer paso para optimizar es apartado del presupuesto energético es conocer las necesidades reales de servicio. Es decir, hay que repasar en qué momento del se produce el mayor consumo (generalmente debido al uso de electrodomésticos) y cuántos aparatos se encienden al mismo tiempo (servirá para calcular la potencia). Con estos datos habrá que plantear si existe alguna posibilidad real de cambiar los hábitos de consumo (por ejemplo poner la lavadora, secadora, lavavajillas… a otra hora) o no. A partir de entonces es cuando se puede determinar qué tarifa es la que mejor se adapta al tipo de consumo energético y sobre todo la potencia que habrá que contratar.

Con la entrada en vigor de la nueva tarifa eléctrica el pasado 1 de julio se han producido una serie de cambios que hay que tener en cuenta en las pautas de consumo y el la tarifa que más conviene contratar. La mayor novedad es la eliminación de la tarifa eléctrica nocturna, que se sustituye por un nuevo régimen de discriminación horario más amplio pero (más horas ‘baratas’ y menos horas ‘caras’) pero que también reduce el descuento de las horas bajas o valles al tiempo que aumenta el de las horas punta. En total, hay 14 horas valle (seis más) por sólo 10 horas punta (seis menos).

En concreto, los nuevos periodos valle van desde las 12 horas hasta las 11 horas en invierno y de 22 a 12 horas en verano. Para saber si compensa o no contratar esta tarifa de discriminación horaria o seguir con la tarifa simple sólo hay que determinar si se es capaz de trasladar la mayor parte del gasto energético a esas horas. Esto implica sobre todo lavadora, plancha, secadora, friegaplatos y por supuesto calefacción. Para las personas que pasan la mayor parte del día fuera de cada puede ser una buena opción, aunque supone concentrar casi todas las tareas del hogar después de la cena. También hay que tener en cuenta que para poder disfrutar de esta tarifa hay que tener un contador con discriminación horario que se puede alquilar a la compañía eléctrica por 0,81 euros al mes o adquirirlo por cerca de 60 euros.

El otro gran cambio es la nueva estructura tarifaria, que establece unas nuevas tarifas con sus respectivos tramos de tensión. De esta forma, como venía haciéndose hasta ahora pagan más quienes más consumen, ya que el precio del kilowatio varía en función de la potencia contratada. Su distribución actual es la siguiente:

– Tarifa Social, Potencia < 3 kW (1)
– 1.0 General, Potencia ? 1 kW (1)
– 2.0.1 General, 1 kW < Potencia ? 2,5 kW (1)
– 2.0.2 General, 2,5 kW< Potencia ? 5 kW (1)
– 2.0.3 General, 5 kW< Potencia ? 10 kW (1)
– 3.0.1 General, 10 kW< Potencia ? 15 kW (1)
– 3.0.2 General, potencia superior a 15 kW

Si hasta hace poco contratar la potencia necesaria y no más era importante ahora lo es todavía más. De hecho, es una de las principales fuentes de ahorro por la diferencia de precio entre cada tramo. Calcular las necesidades energéticas es relativamente sencillo y dependerá de los equipos que haya instalados en el hogar. En este sentido, hay que buscar la potencia de cada aparto y sumarla. Esto nos dará los kilowatios máximos de consumo que podremos tener en el hogar, pero como generalmente nunca se tiene todos los aparatos eléctricos enchufados al mismo tiempo, tampoco es necesario contratar esa potencia. Al final, se trata de hacer una media entre los aparatos de mayor consumo y sumarle un pequeño ‘plus’ para evitar problemas.

Para elegir la compañía hay instituciones como la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) hay que fijarse por una parte en las tarifas que ofrece y por otra en los servicios adicionales como el mantenimiento de los aparatos. Por fortuna la liberalización del sector hace que la oferta sea amplia y por tanto también las posibilidades de ahorro.

Foto jlmaral

Comunicación corporativa

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