Con frecuencia escuchamos argumentos a favor y en contra del Tratado de Libre Comercio que desde 2013 negocian EE.UU. y la Unión Europea (TTIP, por sus siglas en inglés). Los grupos en contra de este acuerdo argumentan que favorece a las grandes empresas en detrimento de las más pequeñas y de los ciudadanos, mientras que los grupos a favor destacan las ventajas en materia de comercio y exportaciones que conllevará para las medianas y pequeñas empresas (pymes). Pero, ¿qué dicen las propias pymes españolas sobre el TTIP?

La oficina de la Comisión Europea en España ha puesto en marcha un proyecto dirigido a que sean las propias empresas las que opinen sobre las consecuencias que este acuerdo comercial tendrá para ellas. Los testimonios de estas pymes están disponibles en esta web.

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Cuatro grandes ventajas

La propia Comisión Europea destaca en este informe que el TTIP supone una gran oportunidad para las pymes españolas. Destaca cuatro grandes ventajas:

– El TTIP reducirá o suprimirá los aranceles que se aplican actualmente entre la UE y los EE.UU. eliminando las barreras de entrada

– Disminuirá los costes burocráticos innecesarios

– Proporcionará acceso al mercado estadounidense en ámbitos que hasta ahora estaban prácticamente cerrados

– Ampliará la lista de denominaciones geográficas protegidas

La visión desde las pymes

Varias empresas relatan en la web de la Comisión Europea cómo este acuerdo podría suponer un empujón para sus exportaciones a EE.UU. Por sectores, en el caso de la alimentación, estas compañías sostienen que gracias a este tratado podrían eliminar la desventaja con la que compiten con algunas empresas latinoamericanas, que actualmente comercian en EE.UU. con arancel cero. Las pymes españolas de la industria alimentaria, como por ejemplo las conserveras, se enfrentan a aranceles de hasta el 17%.

En el caso del aceite y el vino, aseguran que la aprobación de estándares comunes les permitiría entrar en estados como California, con regulaciones propias, y también comercializar los productos bajo su denominación de origen.

Otros empresarios, dedicados a la aceituna y las conservas, esperan que el TTIP reduzca los trámites de las inspecciones de sus productos, que ocasionan grandes costes. También confían en que se agilice la aprobación y el registro de productos por parte del ‘Food and Drug Administration’ para su distribución al otro lado del Atlántico.

En áreas como la ingeniería y la tecnología, la entrada en vigor del TTIP podría simplificar los trámites para la obtención de permisos de trabajo para personal cualificado y el reconocimiento de las titulaciones universitarias. Estas empresas españolas dedicadas a la tecnología argumentan que el tratado permitiría la armonización regulatoria en las certificaciones de productos tecnológicos entre la UE y los EE.UU.

Desde el sector aeronáutico, por ejemplo, esperan que el TTIP reduzca también el proteccionismo en los concursos públicos, algo por lo que también abogan empresas químicas y tecnológicas. En la automoción apuestan por el acuerdo como una vía para aumentar la coherencia regulatoria y que sea más fácil homologar los productos que fabrican en el mercado estadounidense. Además, indican que los trámites que afrontan para invertir en EE.UU. y abrir allí una delegación comercial serían más sencillos.

Empresas españolas que comercializan mobiliario técnico aseguran que este tratado reducirá los costes de certificación, ya que ahora las empresas pagan un importante sobrecoste por diseño. Las de energía solar estiman que se reducirá el arancel actual del 2,8% y desde el puntero sector del grafeno defienden la homologación de normativas sobre nuevos materiales, que podría servir para el desarrollo conjunto de regulaciones y estándares a nivel mundial.

El denominador común que destacan desde casi todos los sectores es que el TTIP favorecerá el intercambio de conocimiento, fomentará el I+D+i de las pymes españolas y aumentará el interés por la tecnología en nuestro país.

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