En un momento económico donde la volatilidad en las Bolsas es lo más habitual y los depósitos o los bonos ofrecen rentabilidades muy bajas, hay un producto financiero que ha despertado el interés de muchos inversores. Se trata de los fondos de reparto, una modalidad de fondos de inversión que difiere de los fondos tradicionales en una característica fundamental: reparten dividendos de forma periódica, ya sea de forma mensual, trimestral o anual.

Los fondos de acumulación, los más habituales hasta ahora, lo que hacen es reinvertir estos beneficios de los dividendos en el patrimonio del propio fondo, mientras que los de reparto cobran dicho dividendo y lo ponen a disposición de los inversores. De esta forma, son un producto financiero atractivo para aquellos inversores acostumbrados a disponer de una renta de forma periódica y son una alternativa a los depósitos bancarios más tradicionales.

¿Cómo reparten los dividendos?

Cada fondo tiene sus particularidades, ya que no se trata de un producto estándar. Las rentas se pueden repartir de forma mensual, trimestral o anual. Por lo general, lo que se reparte es el dividendo obtenido de las diferentes acciones que integran el fondo, ya que no debemos olvidarnos que se trata de fondos de renta variable o mixta. Cada uno tiene una composición diferente, pero mantienen un histórico de rentabilidad que nos puede ayudar a ver si es o no el producto que estamos buscando.

Otra posibilidad es que nos aseguren una renta periódica. En este caso, si no fuera suficiente con el reparto de dividendo, el fondo vende participaciones en cartera, de manera que se sacrifica patrimonio, pero el fondo puede llegar a un compromiso de pago. Esto no es del todo beneficioso para el inversor puesto que obliga al partícipe de alguna forma a reembolsar su participación.

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Fiscalidad de los fondos de reparto

Otra característica de estos fondos es que la rentabilidad que obtenemos tributa como rendimientos de capital. Con la última reforma tributaria que elimina la exención de tributación de los primeros 1500 euros a este tipo de rentas, tendrán que tributar al 19% si el importe obtenido es inferior a 6.000€. Para los pequeños inversores, esto les resta parte de su atractivo.

Pero si la rentabilidad obtenida es superior a los 50.000€ tributarán al 23%. Por ello, muchos expertos ven en la reinversión de los beneficios en el mismo fondo una salida mejor y rendir cuentas con Hacienda cuando se produzca la recogida total de beneficios de nuestro fondo. Sin embargo, es un producto atractivo cuando se pretenden compensar rendimientos del capital mobiliario negativos. Tenemos que tener en cuenta todos los aspectos a las hora de elegir fondo de inversión.

¿A qué tipo de inversores interesan?

Por lo general, son los inversores más conservadores los que se sienten atraídos por este tipo de fondo. Buscan la generación de rentas para planificar el ahorro, algo que hasta hace poco obtenían con los depósitos bancarios o que tenían en la deuda pública otro producto atractivo. El objetivo es tener un flujo de ingresos potencial que permita compensar el crecimiento de la inflación.

Un ejemplo sería el pensionista que ve en este producto una renta que puede complementar su pensión y facilitarle una mayor solvencia económica, a pesar de ser un fondo de renta variable, pero también por eso suelen tener rentabilidades algo más elevadas. De hecho, han logrado captar la atención de un perfil inversor más atraído por el riesgo, que se siente cómodo con este tipo de fondos.

Por último, tenemos un perfil de inversor en estos fondo diferente, como pueden ser las instituciones de beneficencia o a inversores institucionales, como compañías de seguros y fondos de fondos. Se sienten atraídos por la generación de una renta periódica que compensa el efecto que la inflación puede tener sobre su capital y, de esta forma, consiguen generar algún beneficio que nunca viene mal.

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