La decisión de comprar una u otra acción no es sencilla. Los grandes inversores cuentan con consejeros y expertos que manejan sus carteras. Sin embargo, las personas que no se dedican profesionalmente a ello deben conformarse con su intuición. Pero al margen de tendencias y modas, en la Bolsa existen una serie de parámetros que permiten analizar si el precio de una acción es o no el adecuado.

El precio es la cantidad de dinero que está dispuesto a pagar un comprador por un bien, pero en el mundo bursátil no siempre es fácil determinar ese precio. Pero en la Bolsa, como en todas la disciplinas, existen una serie de “fórmulas” para saber si un valor es caro o barato. Para ello, existen diferentes recursos que los inversores pueden consultar en Internet y sirven para operar de una forma más racional en los mercados.

PER

El PER o Price Earning Ratio (relación entre precio y beneficio), es el indicador por excelencia en el mundo bursátil. Éste relaciona el precio al que cotiza una acción con los beneficios que genera esa empresa, es una simple división entre el precio de la acción y el beneficio neto entre el número de acciones de esa empresa.

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De esta división sale un número que indica los años necesarios para recuperar la inversión teniendo en cuenta los beneficios que genera. Así, cuanto más elevado sea el PER, más están pagando los inversores por el beneficio, mientras que cuanto más bajo mejor.

Un PER de entre 0 y 10 es, en líneas generales, bajo, lo que indica que la acción está infravalorada. Entre 10 y 17 es el rango estándar para la mayoría de empresas, mientras que entre 17 y 25 supone que la acción está ligeramente sobrevalorada. Por encima de 25 indica que la acción se encuentra sobrevalorada.

Valor en libros

Esta variable no es tan conocida como el PER, pero permite saber cuál es el valor “real” de una compañía. Como su nombre indica, el valor en libros de una acción tiene en cuenta cuánto valen los activos de esa compañía, atendiendo a su contabilidad. Pero no sólo sus activos, sino el valor de sus activos menos sus obligaciones divido entre el total de las acciones que hay en circulación.

Explicado de una forma más sencilla, sería sumar todos los bienes (edificios, maquinaria y patentes, entre otros) que tiene una empresa y restarle las deudas. El resultado sería el valor en libros, que dividido entre el número de acciones nos dice cuál es el precio “real”. Si esté está por encima del precio de mercado, quiere decir que se está comprado una acción cuyo valor intrínseco es mayor. Mientras que si es menor que el precio de cotización, indica que en la compra se está pagando algo más.

Esta variable comparada con su precio de mercado se conoce como precio entre el valor en libros (PVL), cuyo múltiplo señala cuántas veces se está pagando en el mercado el valor en libros (valor patrimonial) de la empresa.

Rentabilidad por dividendo

La rentabilidad por dividendo es otra de las variables más utilizadas para comparar la cotización de una acción y resulta esencial para los pequeños inversores. Este porcentaje compara el dividendo esperado por acción entre el precio de cotización de ésta. Así, cuanto más alto mejor.

En términos generales, las empresas con una mayor rentabilidad por dividendo suponen una mejor compra, ya que el inversor recibirá mayor parte del beneficio vía dividendos. Esta variable deben tenerla especialmente en cuenta aquellos inversores que buscan cobrar de forma recurrente dividendos.

Además de una alta rentabilidad por dividendo, los invesores que quieran cobrar de forma recurrente un dividendo deben atender a otras dos cosas fundamentales para ello: que las acciones sean de empresas grandes y que tengan un negocio recurrente.

Pay out

El pay out no es en sí mismo un ratio bursátil, pero permite a los inversores saber qué parte del beneficio está dispuesto a repartir la compañía entre sus accionistas. Las empresas que cotizan en Bolsa pueden hacer dos cosas con el beneficio:

  • Guardarlo (utilizándolor para crecer o para seguir investigando)
  • Repartirlo

En el segundo caso, en el de aquellas empresas que decidan repartir los beneficios entre los accionistas, habrá que estar especialmente atentos al porcentaje que están dispuestos a distribuir. Ese es el concepto de pay out. Así, si un consejero delegado anuncia un pay out del 20%, supondrá que se repartirá entre los accionistas un 20% del beneficio de ese año; en el caso de que fuera de un 50%, supondría distribuir la mitad de las ganancias.

Beneficio por acción

El beneficio por acción o BPA es una variable muy utilizada, ya que tiene en cuenta el beneficio que genera una empresa entre su número de acciones. El cálculo es muy sencillo: la división del beneficio de un trimestre o de un año entre el número de acciones en ese momento. Cuanto mayor sea, indicará que mayor es el beneficio capaz de generar la empresa por cada acción. Aunque claro, esto siempre debe contextualizarse.

También existe el beneficio por acción estimado, que en vez de tener en cuenta el beneficio de la compañía toma como referencia las expectativas de beneficio que hay en la empresa entre el número de acciones.

Precio objetivo

Por un lado está el precio de mercado, que el precio al que cotizan las acciones y que se puede consultar casi a tiempo real en diversas webs, y otro es el precio objetivo. Éste es el precio que otorgan los expertos, bancos de inversión y sociedades de valores principalmente, a las acciones. Estos precios objetivos están basados en un análisis de expertos, sirviendo, por lo tanto, como guía a la hora de tomar decisiones. En cierta manera, podríamos decir que e refiere al “precio justo” de una acción.

Beta

La Beta es una variable que no se utiliza muy a menudo, pero permite saber la diferencia existente entre la rentabilidad de una acción y el índice de referencia. Es decir, cómo se comporta la acción con respecto al selectivo. Así, si una acción tiene una Beta 1 significa que hará exactamente lo mismo que haga el índice. Es decir, si el Ibex sube el 5% y una empresa tiene Beta 1 subirá un 5%. Pero si el Ibex cae un 10%, la empresa también caerá un 10%.

Por lo tanto permite saber cómo es el comportamiento de las acciones dependiendo de la evolución del índice. Pero si la Beta es superior a 1, la acción subirá más si el índice sube, pero también bajará más si éste cae. Una Beta por debajo de 1 indica que si el Ibex sube un 10%, la acción lo hará por debajo. Por ejemplo, si una empresa tiene una Beta del 0,5 y el Ibex sube un 10%, la compañía solo subirá un 5% y a la inversa, sucederá lo mismo.

Para calcular la Beta se toman como referencia el comportamiento de los últimos tres meses. Esta variable hace referencia al pasado, por lo que la acción puede comportarse de forma diferente en el futuro. Pero es otra de las distintas fórmulas a tener en cuenta a la hora de optar por una u otra acción.

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