Los seguros de vida no son lo que nos viene a la cabeza normalmente cuando se piensa en el mundo financiero, ¿quién se acuerda de ellos cuando hay acciones, bonos, oro, derivados, fondos, depósitos…? A pesar de ello los seguros de vida juegan una posición muy importante en el mundo de las finanzas personales, ya que cubrimos las espaldas de los que nos importan en caso de que nos pase algo.

Los seguros de vida están regulados por la ley 50/1980 del contrato del Seguro, modificada por la ley 30/1995 de Ordenación y supervisión de los Seguros Privados, aunque se habla de que esta ley podría ser modificada próximamente.

En un seguro de vida intervienen los siguientes factores:

  • El asegurador (o tomador del seguro), que es la empresa que se compromete a pagar la prima.
  • El asegurado, la persona en cuyo caso de muerte se paga la prima.
  • El beneficiario, la persona que recibe el dinero en caso de la muerte del asegurado. Al formalizarse un contrato de seguro esta persona adquiere un derecho, que además es transmisible por herencia.
  • La prima es el precio del seguro. La cantidad que el asegurado paga a la compañía de seguros por la cobertura que recibe, en este caso, si se produce su fallecimiento.

Aunque a veces se suelen considerar los seguros médicos y de viaje en esta categoría, nos vamos a centrar en los seguros de vida. Es decir, aquellos seguros que cubren la muerte de una persona, no los gastos médicos de una enfermedad o las contingencias que pudieran surgir en su viaje.

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Hoy en día la cantidad de seguros de vida en el mercado es muy grande, de forma que nos permite elegir entre muchas situaciones. Además muchos suelen incluir un seguro de invalidez, por lo que en caso de que el asegurado quedara inválido por un accidente recibiría una prima para poder cubrir los costes adicionales que esa situación le supondría.

Los seguros de vida suelen tener el tiempo limitado y edad limitada (normalmente hasta los 65 años). No obstante casi todos los seguros que nos encontremos serán renovables (siempre que no nos opongamos a renovarlos), normalmente con la cuota variando con el riesgo. También existen aquellos cuyo tiempo y edad no es limitado.

Tipos de seguros

Dependiendo de nuestras necesidades tenemos varios tipos de seguros de vida en el mercado.

  • Seguro de vida entera: cubren la muerte del asegurado en cualquier momento, no suelen ser habituales.
  • Seguros de vida por tiempo limitado: aseguran la vida del asegurado por un tiempo, una vez acabado el tiempo fijado (un año, cinco años, diez años…) el contrato acaba.
  • Seguros de vida por tiempo limitado renovables: como el anterior, pero se suelen renovar automáticamente; anualmente es lo más habitual.
  • Seguros de vida de monto decreciente: la cantidad que recibe el beneficiario se va reduciendo con el tiempo. Es lo habitual para asegurar un préstamo, de forma que el prestamista (normalmente una entidad bancaria) cobre la cantidad pendiente de amortizar. Muchas veces se sitúa al prestamista de beneficiario. Se suele utilizar para obtener mejores condiciones en el préstamo.
  • Seguros de vida de monto creciente: la prima crece con el tiempo, a una cantidad fija o a un porcentaje de la prima original. No son muy habituales, pero pueden ser útiles en algunos casos.
  • Planes de ahorro asegurado: es un híbrido entre un seguro de vida y un plan de ahorro. Se va pagando una cantidad que el beneficiario cobra como un seguro tras certificar la muerte del asegurado. Además el asegurado puede rescatar el dinero invertido.
  • Seguros de supervivencia, el asegurador se obliga a pagar una prima o una renta si el asegurado está vivo para esa fecha. Tienen una finalidad parecida a un plan de pensiones.
  • Seguros mixtos, combinan el caso de supervivencia con el caso de muerte.

Cancelaciones e invalidaciones del seguro

A la hora de calcular el importe del seguro nos encontramos con varios factores que influyen, principalmente la edad, el sexo, la profesión (no tiene el mismo riesgo un policía que un publicista) y el valor de la prima. También es habitual que se tengan en cuenta otros factores como si es fumador o no, si consume alcohol, drogas, etc. En ningún caso debemos mentir para obtener un mejor precio, puesto que hacerlo invalidaría el seguro.

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Cláusulas que se excluyan expresamente en la póliza.Otros motivos de cancelación del seguro son:

  • Cancelación por parte del tomador del seguro, siempre que el contrato sea de más de seis meses y se avise con 30 días de adelanto.
  • Por rescate de la póliza por parte del asegurado, aunque los términos de rescate y de reducción de la prima han de acordarse.
  • También existe la posibilidad de que la muerte no sea accidental, sino que haya sido causada deliberadamente por el asegurado o por el beneficiario. Para evitar fraude el suicidio del asegurado se asegura a partir del primer año, a no ser que se pacte lo contrario. En caso de que el beneficiario cause intencionalmente la muerte del asegurado, la prima pasa a ser del tomador del seguro.
  • La intencionalidad también invalida los seguros de accidentes en los que se cubre al asegurado. Si el accidente se causa por parte del asegurado el tomador del seguro no está obligado a pagar la prima al asegurado.

Lo que debemos tener en cuenta cuando contratamos un seguro

Cuando se contrata un seguro de vida se han de establecer los beneficiarios, si no estamos seguros podemos poner los herederos legales. En caso de que no tuviéramos un beneficiario claro, en el caso del fallecimiento la prima pasaría a ser propiedad del tomador. El asegurado puede cambiar los beneficiarios simplemente comunicándoselo al asegurador, pero este puede revocarlos (a no ser que renuncie a este derecho en la póliza).

Revisar nuestras necesidades (monetarias y temporales) y que seguro es aquel que nos las cubre mejor. Cada aseguradora ofrece un gran rango de posibilidades, por lo que en el mercado seguramente encontremos aquel que nos las cubre. Además hemos de revisar que no tengamos ya un seguro de vida, algo que puede que ya exista si tenemos una hipoteca, préstamo personal o como extra de algún servicio que hayamos contratado.

Debemos leer la letra pequeña, para estar seguros que entendemos y estamos de acuerdo con todas las cláusulas. De este modo entenderemos en que casos estamos cubiertos y en cuales no.

Los seguros de vida se registran en el Registro de Seguros de Vida, por lo que si a la muerte de un familiar no sabemos si esta persona tenía uno o más seguros de vida de los que somos beneficiarios, se puede solicitar un informe utilizando el impreso 790 (disponible en las gerencias del ministerio de justicia, cualquier oficina del registro civil, en la oficina del Registro o en la web del Ministerio de Justicia) y pagando una tasa. De este modo obtendremos la lista de compañías y tras ello nos tendremos que dirigir a ellas para saber si somos beneficiarios o no.

Por último recordar que si tenemos todos los demás seguros (coche y hogar por ejemplo) con una misma entidad aseguradora puede que obtengamos un mejor precio por parte de la misma. Asimismo debemos revisar si por pertenecer a algún colectivo (colegio profesional, club de conductores, sindicatos…) puede que podamos obtener condiciones más ventajosas para nuestro seguro.

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