Por qué deberías comprar un coche usado

El motivo financieramente más importante es que debemos comprar un coche usado por la fuerte pérdida de valor que sufre al sacarlo del concesionario. Hay coches que pueden perder hasta poco más del 30% del valor original de venta, en sus dos primeros años.

Además, el coche sigue perdiendo valor durante los años siguientes, hasta que alcanza el fin de su vida útil. Cada día que pasa, el coche que compramos nuevo vale menos. En ese sentido, merece la pena comprarlo con tan sólo unos años y seguirlo utilizando o cambiarlo si cambian nuestras necesidades. Utilizar coches usados nos puede permitirnos una mayor rotación de vehículos según cambien nuestras necesidades (hijos, actividades profesionales, residencia…).

Otros argumentos pasan por las ventajas que puede tener acceder a automóviles superiores a los que podríamos acceder siendo nuevos. Este hecho nos permitiría acceder a coches más seguros, más grandes, de fabricante premium, etc. En este sentido si renunciamos a estrenar el coche, ganamos a cambio una serie de ventajas.

Por qué deberías comprar un coche nuevo

Los partidarios de comprar vehículos nuevos suelen defender la compra basándose en muchos puntos. Normalmente, empiezan por la fiabilidad mecánica, que es superior en los coches nuevos a los coches usados ya que todas las piezas están nuevas. Esta superioridad mecánica, en principio, nos debería de permitir gastos de mantenimiento inferiores, al no ser necesario realizar reparaciones en el vehículo.

Otro argumento es la seguridad, en los últimos años la seguridad ha mejorado espectacularmente en los coches disponibles en el mercado. Sólo hay que irse a la página web de euroncap y comprar los resultados de los tests realizados en vehículos hace unos años y los realizados ahora. Se puede apreciar una fuerte mejora.

El segundo aspecto que se ha de tener en cuenta son los consumos. Los consumos medios (y emisiones de CO2) han descendido fuertemente en los últimos años debido a la demanda de los consumidores, por un lado, y las normativas medioambientales que cada vez son más estrictas con los fabricantes.

Existen otra serie de aspectos a tener en cuenta, como el equipamiento, personalización y otros aspectos. Un coche nuevo podemos configurarlo “a la carta”, mientras que un coche usado tiene el defecto de que está fabricado a los gustos de otra persona. No obstante, este no es un aspecto puramente financiero.

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Aspectos financieros

Respecto a la financiación, si lo vamos a comprar a crédito, es mucho más fácil obtener financiación para el coche nuevo que para el coche usado. Es más que habitual que el fabricante de coches usados nos proporcione mejor financiación (a veces a condiciones muy buenas, aunque siempre se debe consultar con nuestro banco) que el vendedor de coches usados. Si se trata de un particular, seguramente le resulte imposible financiar el vehículo.

También está el aspecto de la fuerte depreciación que se sufre en los primeros años, al comprar un coche de segunda mano, estamos evitando los años en los que el vehículo se deprecia mas. Es decir, estamos intentando que otra persona asuma las pérdidas provocadas por la disminución del valor del mercado del activo.

Hay que reconocer que la compra de un coche usado con fuertes problemas de fiabilidad nos puede suponer un catástrofe financiera que esté continuamente atacando a nuestros ahorros o incluso al fondo de emergencia. No es que sea imposible encontrar un buen coche usado, pero en el mercado hay más coches en malas condiciones, que en las idóneas.

Por último, las condiciones de la financiación nos pueden hacer decantarnos por un coche usado, especialmente si no tenemos saldo suficiente en nuestra cuenta para comprar uno nuevo y no queremos tomar un préstamo. Aquellos que prefieran no endeudarse para comprar el coche nuevo, pueden optar por comprar uno usado mientras que ahorran para el coche perfecto.

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