Con la actual coyuntura económica, en el Reino Unido han aflorado las empresas dedicadas a realizar préstamos de pequeñas cantidades que permiten llegar a final de mes y que se reembolsan al cobrar la nómina.

Aunque a priori esta iniciativa podría parecer un salvavidas que llega en tiempos difíciles, es recomendable analizar siempre la letra pequeña ya que, lo que a primera vista es una ayuda, puede llegar a convertirse en una “espiral de deuda”.

Una encuesta controvertida

Según una encuesta realizada por la revista británica “Which?”, más de un 60% de las personas que solicitan este tipo de préstamos lo hace para pagar las facturas de casa o hacer frente a otro tipo de necesidades esenciales como comida, pañales o gasolina. De este porcentaje, un buen número de consumidores del servicio quedan endeudados fuertemente debido a las altas penalizaciones impuestas por los prestamistas.

Si bien este tipo de préstamos fueron concebidos como una solución a corto plazo para los problemas de liquidez que pueden surgir hasta el cobro de la siguiente nómina, se puede dar el caso de ver incrementados sus costes hasta en un 4.000%. Según el 25% de los encuestados, su préstamo se incrementó con comisiones ocultas, como las cobradas por las cartas que recordaban la fecha de pago.

Por otro lado, 1 de cada 5 encuestados reconocieron que no pudieron pagar a tiempo sus préstamos, lo que ocasionó fuertes comisiones y, en muchos casos, la renovación del préstamos. Por otro lado, 1 de cada 3, afirmaron haber sufrido graves problemas financieros como resultado de solicitar este tipo de préstamos y el mismo porcentaje declaró haber recibido un aluvión de llamadas, mensajes y emails no solicitados incluso antes de firmar.

Una investigación en curso

Además de la encuesta, la revista Which?, realizó una investigación paralela entre treinta y cuatro empresas dedicadas a esta actividad. Dicha investigación reveló que la mayoría de las compañías no exponía de forma clara y accesible las comisiones que cobrara y que, además, cobraba altísimos intereses de demora. Uno de los casos más llamativos provino de la web Quid24.com, donde por una demora de 10 días en el pago se cobraban 150 libras (alrededor de 176 euros).

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Recursos préstamos BBVA

Cuando se preguntó a un portavoz de esta empresa, declaró: “Nuestras tarifas finales pueden parecer un poco altas en comparación con el monto del préstamo original, sin embargo, los costos asociados al retraso en los pagos son los mismos, no importa si el monto original del préstamo es de 100 o 1.000 libras. En cuanto a renovaciones, mirando nuestras estadísticas históricas, me gustaría señalar que aproximadamente el 71 por ciento de todos los préstamos concedidos nunca se han renovado, del 29 por ciento restante, la mitad de los préstamos renovaron una sola vez y un tercio de los restantes se renovaron 2 o 3 veces.”

Otro de los puntos grises encontrados con la investigación hace referencia al control y gestión de riesgos realizados por este tipo de compañías. Según la revista, las empresas no preguntas a sus clientes nada más que por su salario, no se interesan por ningún otro aspecto de su salud financiera. Esto puede provocar que sean aprobados préstamos que los prestatarios no puedan devolver a posteriori.

Una campaña por la transparencia

En un intento de clarificar la situación de estas compañías, la publicación británica ha contactado con la OFT (Office of Fair Trading), la Oficina de Comercio Justo, para ayudar a reforzar la normativa en materia de reglamentación de créditos y préstamos que deberían aplicarse a las empresas que realizan estos préstamos, en un intento, sobre todo, de reducir comisiones anormalmente altas.

En esta campaña, la voz de la revista no se ha quedado sola, ya que Sarah Brooks, directora de servicios financiero de Consumer Focus, también conocida como Consumer Futures, declaró: “Esta investigación arroja algunos resultados muy preocupantes y plantea muchas preguntas incómodas sobre el sector de préstamos para llegar a fin de mes, sector que va en aumento. Nos ha preocupado desde hace tiempo el comportamiento de algunos estos prestamistas y si los consumidores están perdiendo porque esta industria no está regulada lo suficiente”.

En última instancia, la motivación de esta campaña emprendida por la revista proviene de su convencimiento de que, en un sector con el volumen de negocio que producen 1,2 millones de personas que solicitan este tipo de préstamos cada año, debería estar fuertemente regulado para evitar que los solicitantes estén expuestos a comisiones abusivas y se encuentren desprotegidos ante ciertas prácticas.

No en vano, esta industria mueve 2.000 millones de libras anuales basándose en los préstamos realizados a gente que, en su mayoría, los necesitan para afrontas gastos de primera necesidad y que, en un momento dado, pueden verse abocados a afrontar préstamos con intereses cada vez mayores para afrontar refinanciaciones de deudas vencidas.

A resultas de esta campaña, una buena parte de la sociedad se ha movilizado, no para reclamar la desaparición de este tipo de compañías que, al fin y al cabo, prestan un valioso servicio en tiempos muy difíciles, sino para que una mayor regulación las convierta en empresas más seguras, viables y transparentes. En esta línea de actuación, la OFT ha iniciado su propia investigación cuyas conclusiones no estarán disponibles hasta final de año.

Comunicación corporativa

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