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Algunas aplicaciones permiten ver el código CVV o CVC situado en el reverso de la tarjeta de crédito de forma virtual desde el móvil o la tableta. De esta forma, no es necesario tener la tarjeta física a mano para realizar pagos online de manera sencilla y segura.

Hoy en día, y si el usuario así lo prefiere, no es necesario que cargue con la cartera a cuestas. Ya que un smartphone, entre sus maravillosas utilidades, ofrece la oportunidad de realizar pagos a través de aplicaciones. Así el cliente podrá, desde pagar un café en un centro comercial, hasta comprar unos zapatos en una tienda online de cualquier punto del planeta. Todo ello, únicamente, usando su terminal inteligente, ya sea iOS (Apple) o Android.

Pero en muchas ocasiones, el usuario desconoce la utilidad de algunos de los dígitos, como el CVV o CVC, que forman parte de su tarjeta de crédito o débito, accesible también de forma virtual por ambas caras desde aplicaciones como BBVA Wallet. Estos dígitos ayudan a que las compras online sean más seguras y por lo tanto, disminuya con ello el número de usos fraudulentos de las mismas. Esta aplicación permite también a los usuarios consultar los movimientos de sus tarjetas de crédito y débito, activar y bloquear sus tarjetas por robo o extravío sin necesidad de acudir a la sucursal, además de facilitar la apertura de una tarjeta digital para realizar compras en internet.

Entonces, ¿qué es el CVV o el CVC en las tarjetas de crédito?

Además de los dígitos principales que dan el número a la propia tarjeta, existen dos grupos de números más que cumplen unas estrictas funciones de seguridad. Estos dos códigos son la fecha de caducidad, expresada en formato MM/AA (mes/año) -que indica cuál es la fecha tope de uso de la tarjeta- y el CVV o CVC. Ambos sirven para demostrar que quien realiza la compra tiene la tarjeta en su poder y no solo el número, evitando así posibles compras fraudulentas.

El CVV o código valor de verificación o validación (Card Verification Value) es el grupo de tres o cuatro dígitos ubicado en la parte posterior de la tarjeta. El nombre de este código difiere entre las empresas de tarjetas de crédito, ya que también puede denominarse código de verificación de la tarjeta o CVC (Card Verification Code), código de seguridad de la tarjeta o código personal de seguridad.

Existen dos tipos básicos de códigos de verificación de tarjetas de crédito, el CVV tipo 1 y el tipo 2. Ambos son generados por el emisor de la tarjeta en el momento de su emisión.

  • CVV tipo 1: el código va encriptado en la segunda pista de la banda magnética de la tarjeta de crédito y se utiliza para transacciones en las que la tarjeta está físicamente presente. Al introducir la tarjeta en el lector del punto de venta, se obtiene el valor del código, se envía el código al emisor de la tarjeta que devuelve la autorización si este código es válido. El objetivo es asegurarse de que la tarjeta está en posesión del vendedor. La desventaja es que si la tarjeta se copia íntegramente y se ha duplicado la banda magnética, el CVV1 sigue siendo válido. Estos dígitos se corresponden con las últimas cuatro cifras de la numeración principal de nuestra tarjeta.
  • CVV tipo 2: es el código más frecuentemente utilizado por los titulares de la tarjeta pues el tipo 1 se lee de forma automática y rara vez el titular es consciente de su uso. Este código es solicitado por los vendedores en transacciones en las que tarjeta no está presente, estas son, transacciones realizadas por internet, teléfono u otra vía telemática. En algunos países el vendedor está obligado a solicitar este código para que la transacción sea válida mientras que en otros países es opcional. En este caso, los dígitos se corresponden con un algoritmo aleatorio que se incluye en las tarjetas que no va sobreimpreso y por la cara posterior para introducir en todas las transacciones electrónicas en el uso de TPVs virtuales.

El CVV o CVC es un código propio de la tarjeta y, en el caso de pérdida o sustitución por otra, se puede observar que la fecha de caducidad y el CVV o CVC se cambia siempre, pero nunca la numeración principal, salvo que el cliente anule el contrato existente y realice otro contrato con nuestra entidad financiera. Por lo tanto, con el uso de aplicaciones como BBVA Wallet, es posible consultar también el código CVV2 de forma rápida y sencilla a través del smartphone, sin necesidad de recurrir a la cartera.

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