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Si alguna vez ha viajado a los Estados Unidos y se ha movido entre las distintas ciudades o estados del país, habrá descubierto que el Sales Tax a veces está, a veces no está, y en otras ocasiones va cambiando de valor. Y aunque muchos extranjeros asumen que el Sale Tax es el IVA de los Estados Unidos, ya que para el consumidor funciona de forma similar, son muchas las razones para afirmar que no se comporta en absoluto como el impuesto indirecto y que precisamente por esa razón, no se puede considerar que EEUU tenga un IVA real.

Lo primero que suele notar el turista cuando llega a Estados Unidos es que le están cobrando más de lo que pensaba por la botella de agua del aeropuerto, las hamburguesas… Y mirando los recibos verá que siempre se añade un Sales Tax al final, lo que incrementa la cuenta. Entonces entiende que al igual que las propinas, este impuesto no está incluído en el precio. Además de que el Sales Tax irá cambiando dependiendo del territorio en el que se encuentre, por tanto el impuesto que se aplica en California es distinto al de Nueva York, e inexistente en Alaska.

Cuánto se aplica por Sales Tax

Esta es la primera de las diferencias con respecto al IVA. En España, existen tres tipos de IVA: uno súper-reducido del 4%, uno reducido del 10%, y otro general del 21%. Por lo tanto, salvo en Canarias, Ceuta y Melilla, donde se cuenta con un régimen tributario diferente, vaya a la tienda que vaya siempre se aplicará el mismo porcentaje. En Estados Unidos, sin embargo, no ocurre así. De hecho, el Sale Tax es un impuesto regional y municipal, por lo que el Estado no se beneficia en absoluto de él, excepto en algunos bienes concretos. Otra diferencia son las organizaciones exentas, como pueden ser algunas ONGs u organizaciones religiosas que según la jurisdicción pueden no estar obligadas a pagar el Sales Tax.

Eso sí, existe una regulación común que indica que el Sale Tax no puede superar el 7% en el porcentaje que le corresponde a la administración regional, y por su parte, los municipios pueden aplicar una parte proporcional, siempre y cuando el total no supere el 9,75%. Pero lo curioso es que hay ciudades que aplican el impuesto, al contrario que sus vecinas, por lo que se produce una verdadera guerra de comercios. Lo mismo ocurre con los Estados, ya que ciertos Estados tienen un Sale Tax del 0%, y por lo tanto, las compras cuestan mucho menos que en otros territorios.

Cómo se aplica el Sales Tax

Otra de las diferencias que hacen que el Sale Tax no pueda ser considerado un IVA, es la forma en la que se aplica. Es más, ningún producto o servicio en los Estados Unidos suele llevar el impuesto incluido. Así, al final de la compra el turista se encontrará con que todo es de un 7% a un 9,75% más caro de lo que iba a pagar en un principio, dependiendo de dónde se encuentre y si se aplica el impuesto regional, el local o ambos. Por lo tanto, este impuesto no se aplica a cada producto, sino al precio total de la compra.

En Europa un IVA del 10% sobre un producto que el fabricante vende por 100, significa que el distribuidor lo compra por 110 y lo vende por 150 + IVA a un precio de 165. Cuando el distribuidor hace su declaración del IVA, dirá que ha pagado 10 de IVA y que ha repercutido 15, por tanto ha de entregar a Hacienda la diferencia (5). En cambio en Estados Unidos el Sales Tax sólo se aplica a las ventas minoristas, así que el distribuidor del producto lo compraría al fabricante por 100 y lo venderia por 150 +15. El distribuidor sería el único encargado de entregar el impuesto a la administración tributaria. Por tanto, existe una fuerte diferencia entre el Sales Tax y el Impuesto Sobre el Valor Añadido que no existe en Estados Unidos (aunque ha habido propuestas para su implantación).

Pero aún hay más, ¿le suena eso de que en Europa, y en España el IVA se paga en varias ocasiones? Pues en Estados Unidos no ocurre. En realidad, su Sale Tax solamente se aplica en las ventas minoristas. Es decir, solamente se encargarán de cobrar este impuesto y depositarlo en las arcas regionales y municipales aquellos negocios y profesionales que vendan productos y servicios al cliente final. Toda la serie de intermediarios que existen, o aquellos que venden como mayoristas, están exentos de aplicar dicho gravamen.

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