Cuenta la leyenda que al principio de cada primavera, los valientes hombres pájaro de la Isla de Pascua competían por encontrar el primer huevo del Manutara, ave que anidaba en un islote no exento de peligros. Quien lo lograba, encumbraba a su tribu a un año de dichas. El Manutura ya no sobrevuela la isla – cosas del cambio climático-, pero la historia de los hombres pájaro ha llegado a oídos de Jordi Roca, quien no ha querido perder la oportunidad de homenajear en forma de mona de Pascua a los héroes de Rapa Nui.

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En medio del océano Pacífico se encuentra uno de los lugares más recónditos del planeta. La Isla de Pascua (Rapa Nui) acoge a viajeros con ambiciones arqueológicas y con hambre de mitos. Y hasta allí se desplazó Jordi Roca para hablar cara a cara a los famosos moáis. “Siempre he tenido fascinación por Rapa Nui y los moáis, y el pasado año tuve la suerte de ir durante la prospección para la Gira BBVA que ese año terminaba en Chile. Fue un viaje tremendamente inspirador, no solo por la cocina de la isla, sino por la magia que envuelve el lugar”, comenta el menor de los Roca.

Un viaje que sirvió para preparar algunos de los guiños de El Celler de Can Roca a la gastronomía chilena, pero también para empaparse de la cultura de los Rapa Nui. Y Jordi lo vio claro: “Desde ese momento tuve claro que la mona de Pascua de Rocambolesc iba a ser un moái, un monái”. Las famosas siluetas de los moáis, que incluso tienen su propio emoji, tendrán a partir de ahora una mona de Pascua en su honor.

Jordi Roca con los característicos moáis de la Isla de Pascua

BBVA

“Hemos hecho dos tipos de monái: uno de chocolate negro y otro de chocolate con leche. Se trata de sabores puros de chocolate y almendra para que pueda gustar a todos”,  explica el repostero. Las esculturas comestibles están además rellenas de grageas de almendras caramelizadas bañadas en chocolate y acabadas con una pátina de oro, emulando la sorpresa de todo huevo de Pascua que se precie. El monái se une así a la mona con forma de mona que elaboró en el curso pasado, y habrá más: “¡Eso es! Cada año una mona diferente que se una a las anteriores, este año tenemos la mona y el monái, y el año próximo tendremos la mona, el monái y otra más”.

Y puede que la próxima mona tenga inspiración nipona. “Hace años pase la Semana Santa en Japón. Para ellos, esta época marca el inicio del año, hay ceremonias en todos los templos y los cerezos están en flor, es realmente inspirador. Los dulces para el té, los mochis, las galletas de nuez…”, señala.

Jordi Roca explica la receta de los bombones ‘Moáis de piscolate’, elaborados durante la Gira BBVA 2015

De momento, los monáis podrán encontrarse en Rocambolesc, la heladería donde Jordi Roca da rienda suelta a sus más locas ideas. Nuevas ideas y formatos para mantener las tradiciones de dulces de Semana Santa. “La única tradición en casa durante esta época siempre ha sido la mona de Pascua. Hasta hace poco, cada año hacía la mona a mis sobrinos”, confiesa.  Y a la hora de elegir entre torrijas o monas, Jordi Roca lo tiene claro: “Soy más de monas porque son más monas”, sentencia.

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