El Consejo de Administración de BBVA se ha trasladado a San Francisco para trabajar de primera mano con expertos y empresas que están a la vanguardia del cambio y de la transformación. Algunas de estas compañías ya colaboran de manera estrecha con BBVA o forman parte de su ecosistema. Francisco González, presidente de BBVA, ha valorado desde San Francisco el momento que vive el banco y ha analizado el impacto de la tecnología en el sector financiero, en la economía y en la sociedad.

Francisco González, presidente de BBVA, valora desde San Francisco el momento que vive el banco.

– Pregunta: ¿Por qué se reúne el Consejo en San Francisco?

– Respuesta: San Francisco es el polo de innovación más importante del mundo. Nosotros en el 2011 creamos aquí nuestra oficina con dos personas, ahora ya son 90, y van a ser muchas más en el tiempo. Esas personas están haciendo una labor extraordinaria y nos dan toda la información de lo que está pasando desde el punto de vista de la innovación. Es natural que un banco como BBVA, que está dirigiendo la transformación de la banca a nivel global, celebre su Consejo aquí. El Consejo va a estar cuatro días trabajando no sólo dentro del ecosistema de BBVA, sino con ‘startups’ externas, académicos y expertos, que van a enriquecer la experiencia de transformación que está viviendo el banco. La semana comenzó con una reunión de la Comisión de Tecnología y Ciberseguridad del Consejo, que ayuda a definir, supervisar y controlar la estrategia del Grupo en tecnología, así como los riesgos tecnológicos, especialmente en materia de ciberseguridad. Es una semana intensa dedicada a la transformación, que es nuestra prioridad fundamental.

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– P.: ¿En qué momento está el proceso de transformación del banco?

– R.: Estamos en un momento muy bueno. Hemos estado trabajando en los últimos 10 años en la estrategia, en las plataformas, y ahora entramos en la fase de entrega. Estamos dando a nuestros clientes multitud de funcionalidades, multitud de aplicaciones. Es un camino que no tiene final. La transformación será continua, el mundo seguirá cambiando siempre. Estamos en ese momento interesante donde estamos mezclando el mejor talento bancario con el mejor talento digital, y creando una nueva raza de profesionales que trabajando en este banco van a dirigir la transformación de la banca a nivel global. Todo el trabajo previo hoy lo podemos traducir en ejecución, en un momento en el que los clientes piden soluciones novedosas y cada vez más quieren relacionarse con su banco a través del móvil.

– P.: ¿Cómo se traduce la transformación en beneficios para el cliente?

– R.: Nuestra primera prioridad estratégica es la experiencia de usuario. Hoy tenemos a miles de personas en todo el banco utilizando nuevas formas de trabajo para mejorar trimestralmente nuestras aplicaciones y la experiencia del cliente. Son muchas cosas, como poder encender y apagar tus tarjetas desde el móvil, chatear con tu gestor a través de la pantalla, firmar un contrato de forma digital, saber cuánto cuesta una casa para negociar mejor gracias al ‘big data’; y así hasta más de 230 iniciativas en un año. Son pequeños pasos que en conjunto suponen una mejora increíble de la experiencia. Es lo que en España hemos denominado la “revolución de las pequeñas cosas.” Y están al alcance de cualquiera, hoy te puedes hacer cliente de BBVA en España con un ‘selfie’. Y los desarrollos van a ser globales. Llevamos más de cinco millones de descargas de BBVA Wallet, nuestra ‘app’ de pagos por móvil. La respuesta de los clientes es espectacular, tanto en crecimiento como en el uso de los canales. Tenemos 17,2 millones de clientes digitales, un 20% más que hace un año, de los que 11 millones operan por el móvil, un 41% más. En Estados Unidos el 19.5% de las ventas pasa por canales digitales, frente a un 9,3% en 2015. En España alcanza el 16,5%, en México el 15,4%, en América del Sur el 15% y en Turquía el 25,2%.

“Tenemos 17,2 millones de clientes digitales, un 20% más que hace un año, de los que 11 millones operan por el móvil, un 41% más

– P.: El banco ha comprado algunas ‘startups’, ¿qué sentido estratégico tienen esas adquisiciones?

– R.: La transformación abarca a todo el grupo, y como parte de esa estrategia estamos involucrados activamente en el ecosistema ‘fintech’. Colaboramos, invertimos y  compramos empresas que complementan nuestra estrategia y aceleran nuestra transformación. Estas inversiones son relevantes por las oportunidades que nos ofrecen: entradas en nuevos mercados, atraer talento, y desarrollar  nuevos modelos de negocio. Por ejemplo, en Europa compramos Holvi y hemos invertido en Atom, el primer banco exclusivamente móvil de Reino Unido. En Estados Unidos compramos Simple, que tiene una experiencia de usuario diferencial y ha cambiado cómo la gente se relaciona con su banco y su dinero. Su CEO Josh Reich ha estado trabajando esta semana con el Consejo y los planes de Simple son muy prometedores. Aquí en San Francisco compramos una empresa de diseño, Spring Studio, y en España incorporamos Madiva, centrada en ‘big data’. El diseño y ‘big data’ son capacidades fundamentales para competir en el nuevo entorno.

– P.: ¿Habrá más compras de ‘startups’?

– R.: Sin duda. Empezamos en el año 2011 a comprar pequeñas participaciones o compañías en el mundo de las ‘startups’, en el mundo digital. Esas compras y participaciones forman parte de nuestro ecosistema. Al final son opciones que nos alimentan y que nos enriquecen, y nosotros enriquecemos a esas compañías. El mundo sigue cambiando a una velocidad enorme y nosotros cada vez sabemos más, y lógicamente seguiremos muy activos en el mundo de las ‘startups’, no sólo las ‘fintech’, sino con otras compañías que tengan que ver con las necesidades de nuestros clientes.

– P.: ¿Qué tecnología exponencial es la que mayor impacto puede tener en banca?

– R.: Todas van a tener impacto, ‘big data’, inteligencia artificial, biometría, ‘blockchain’. Una de las que está cambiando el paradigma es la nube. La nube permite multiplicar exponencialmente la capacidad de procesamiento sin la necesidad de un gasto muy significativo en activos físicos que pueden estar muchas veces infrautilizados. Con el tiempo, la infraestructura de la banca acabará en la nube. Y es necesario porque el crecimiento en operaciones en la era digital es exponencial. Por ejemplo, BBVA hoy gestiona hasta 542 millones de operaciones diarias, frente a 90 millones en 2006. Nosotros tenemos ya desarrollos en una nube privada y, conforme los supervisores vayan adaptándose a los nuevos estándares tecnológicos, iremos avanzando. Estar en la nube nos permite exprimir todo el valor que los datos y la información pueden producir en beneficio de las personas, de sus proyectos, de sus ideas. Nos permite ser más ágiles, flexibles, eficientes. Y todo, claro está, con los más altos estándares de seguridad.

– P.: ¿Cómo será la industria bancaria en una década, qué papel tendrá BBVA?

– R.: Será muy distinta. Se está conformando una nueva liga de competidores y en esa nueva liga habrá algunos bancos, ‘startups’ que se hayan conseguido consolidar y los gigantes de la red. Se formarán nuevos ecosistemas y nosotros estaremos en el centro de uno de ellos, ayudando a las personas a tener acceso a los mejores productos y servicios que existan. Y la gama de productos y servicios irá mucho más allá de los productos financieros. Estamos hablando de eliminar la complejidad para que las personas puedan desarrollar sus proyectos, poder maximizar sus recursos sin necesidad de ser experto en muchas materias. El gran ganador de todo ello será el cliente, así es la era de la transparencia. No bastará con dominar las tecnologías exponenciales, habrá que creer y trabajar desde la transparencia, y sin conflictos de interés, porque quien no se gane la confianza del cliente, no tiene espacio en el nuevo entorno. Llevamos una década trabajando en esto y los años que tenemos por delante van a ser increíbles para BBVA. Nuestra misión es poner al alcance de todos las oportunidades de esta nueva era y ese el camino que vamos a recorrer.

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– P.: La tecnología ayuda a mejorar pero hay un debate creciente sobre las consecuencias que puede tener la llamada cuarta revolución industrial para el empleo. ¿Está la sociedad preparada para acometer ese cambio?

– R.: Estamos ante la cuarta revolución industrial y eso significa que estamos en un momento de disrupción muy importante y como ha pasado en otras revoluciones en el pasado, en los momentos iniciales se produce mucha disrupción, mucha tensión, y eso beneficia a unas personas y perjudica a otras. Estamos precisamente en ese momento de transición, donde se están creando menos puestos de trabajo que los que se  destruyen. Es importante que el sector público entienda bien esta transición y tome las medidas adecuadas, y las medidas adecuadas significa no parar el progreso. No se pueden poner puertas al campo. Hay que tomar medidas para proteger a los menos beneficiados de forma transitoria, porque claramente esta revolución va a llevar  a que la humanidad, el conjunto de las personas, tengan una mejor calidad de vida. Sin duda. Las tecnologías exponenciales multiplican las posibilidades de lo que se puede hacer a un coste mucho menor, abaratándose el acceso para todos. Por eso, creo que la tecnología nos permitirá avanzar hacia una sociedad mejor. Es muy importante que este proceso esté anclado en valores. Sin valores, no hay logros sostenibles.

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