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Internet 20 mar 2015

El papel de los pagos en el Internet de las Cosas

El rápido auge del ‘Internet de las Cosas’ ha abierto las puertas de forma espectacular sobre la posibilidad de que nuestros dispositivos cotidianos (como, por ejemplo, los frigoríficos) sobrepasen sus funciones tradicionales para terminar convirtiéndose en plataformas de pago. Pero, ¿es factible imaginar un ‘Internet de Pago mediante Cosas’?

La llegada masiva de esta clase de dispositivos a nuestro día a día podría ser sólo el primer paso hacia el desarrollo de casas conectadas, con una amplia gama de dispositivos coordinados y equipados con sensores, que les permitan detectar nuestra actividad diaria y prever nuestras necesidades según esa información. Y ahí es dónde entran, obviamente, los pagos 2.0. Con la creciente implantación del Internet de las Cosas, urge poner sobre la mesa una serie de cuestiones:

La oportunidad de nuevos modelos de negocio

Se abre ahora la posibilidad de ofrecer nuevas ofertas y servicios, especialmente en torno a los datos almacenados como resultado de la monitorización de nuestra actividad cotidiana. Podremos, por ejemplo, vincular beneficios o penalizaciones económicas al seguimiento de la actividad de los usuarios (por ejemplo: a través de básculas inteligentes que permitan a los proveedores de seguros médicos premiar a sus clientes por cumplir con un objetivo mensual de pérdida de peso).

La reflexión sobre los cambios en la experiencia de usuario

Obviamente, nuestra experiencia de usuario no será la misma si nuestro frigorífico depende de un dispositivo externo (como nuestro smartphone) para realizar los pagos que si éste aloja los datos de nuestra tarjeta de crédito o de nuestra cuenta de Paypal, permitiendo así pagos automáticos. Según explicaba Mickey Ristroph, CEO de Mutual Mobile, un grupo de diseñadores e ingenieros que ayudan a las compañías en el desarrollo de dispositivos, el truco está en que el usuario no tenga que pensar en su día a día en los procesos de pago ni en el tipo de tecnología que los hace posible. En el Internet de las Cosas, los pagos deberán ser invisibles y transparentes.

La necesidad de nuevos sistemas de seguridad para la información financiera

Uno de los grandes problemas que tendrán que afrontar los pagos en una Internet de las Cosas es que no usamos esas ‘cosas’ de la misma manera en que usamos el resto de dispositivos que hasta ahora se conectaban a Internet (PC, tableta, smartphone, etc.): se compran, se instalan y se ponen en marcha, pudiendo funcionar indefinidamente sin requerir nuestra atención, dificultándonos de este modo la posibilidad de percibir un funcionamiento extraño.

Sin embargo, no son pocos los estudios que han detectado amplios porcentajes de electrodomésticos inteligentes en funcionamiento y conectados a Internet sin que sus usuarios se hubieran molestado en cambiar su configuración por defecto (sin contraseña o con una contraseña insegura). En algunos casos, esto se descubría en el marco de investigaciones sobre avalanchas de spamprocedentes de dichos dispositivos.

Si llega un momento en que los pagos sean un elemento fundamental del Internet de las Cosas, tendremos un problema si fabricantes, desarrolladores y usuarios no ponen un mayor énfasis en la seguridad que hasta ahora. Y el problema se complica cuando debemos tener en cuenta aspectos como los dispositivos usados por múltiples usuarios, que en muchos casos no compartirán núcleo familiar (caso de los vehículos).

Por eso, en ese contexto de grave riesgo para nuestros datos financieros, los bancos podrían tener un papel relevantes en la protección de los mismos, gracias a su posición como entidades de confianza que ya cuentan con una infraestructura tecnológica propia.

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