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Cómo la economía del comportamiento ayuda a tomar mejores decisiones

‘Behavorial Economics’ o ‘Economía del Comportamiento’ es una disciplina que está transformando la manera en que las organizaciones están acercándose a sus clientes y a la población para conseguir que tomen mejores decisiones.

Cada día una persona toma entre 250 a 2,500 decisiones. Desde qué zapatos ponerse, hasta si es momento de solicitar el ansiado préstamo hipotecario. Todas estas decisiones, aunque cueste creer, no son necesariamente racionales y pueden estar influidas por distintas variables.

Las investigaciones de Richard Thaler, Premio Nobel en 2017 por sus trabajos sobre cómo las personas toman decisiones que no siempre son racionales, han llevado al desarrollo de los ‘nudges’, o formas de persuadir a las personas a tener comportamientos más beneficiosos tanto para sí mismas como para la sociedad.

Así, una prueba de cómo los principios de la economía del comportamiento se han transformado en herramientas clave para el gobierno, las empresas y las entidades de desarrollo es su uso en organizaciones multilaterales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

“Hemos usado ‘nudges’ y otras herramientas de la economía del comportamiento para ayudar a mejorar el bienestar de las personas en la región y lo hemos hecho a un costo relativamente bajo”, sostiene, Carlos Scartascini, líder del Grupo de Economía del Comportamiento del BID y líder técnico principal del Departamento de Investigación del Banco Interamericano de Desarrollo.

Son diversos los ejemplos de ‘nudges’ que hasta el momento se han usado fuera del área de las políticas gubernamentales: poner en las escaleras cuántas calorías se pierden por cada escalón que se sube, puede invitar a usarlas más en lugar de los ascensores. En el aeropuerto de Amsterdam existen etiquetas en el piso de las escaleras que dice que las personas con vía saludable usan la escalera normal y la gente que no quiere tener una vida saludable escoge la escalera eléctrica. Con lo cual, cuando uno llega ahí y ve las etiquetas se inclina por identificarse con el estilo más saludable.

También en las finanzas

En el caso del sistema financiero, las instituciones que lo conforman pueden emplear la economía del comportamiento para ayudar a sus clientes a que adopten buenas decisiones financieras.

Tal es el caso de ‘Mis Metas’, funcionalidad de la banca móvil y banca por internet de BBVA Continental que puede emplearse como un ‘nudge’. Con esta funcionalidad los clientes pueden crear una meta de ahorro, determinar el monto mensual o quincenal que van a depositar y fijar el plazo para conseguir el objetivo. Este producto puede ayudar a incentivar el ahorro en los clientes ya que al fijar un punto de partida y una meta que recorrer es mucho más sencillo que se comprometan a lograrlo a que si tuvieran que hacerlo partiendo desde cero.

Este tipo de funcionalidades son posibles gracias a tecnologías exponenciales como el ‘big data’ o la inteligencia artificial que permiten aprovechar el conocimiento que se tiene de un cliente – a través de sus datos- para ofrecerles opciones de ahorro o inversión que se ajustan a su perfil financiero. La clave está en la posibilidad de personalización de dichos servicios donde una solución única no tiene cabida ni aporta valor añadido.

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