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¿Cuáles son los principales sesgos que influyen en la toma de decisiones?

Todos los días los seres humanos toman cientos de decisiones. Al contrario de la costumbre popular que cree que todas las resoluciones son consecuencia de un juicio donde prima la lógica, la ciencia ‘Behavioral Economics’ plantea que no siempre es así. Existen distintos tipos de sesgos que explican el por qué las decisiones no son tan racionales como parecen y, entre ellos, los principales son tres.

Manuel Giraldo, líder de la disciplina de ‘Behavioral Economics’ de BBVA en Perú, sostiene que las decisiones de las personas no son tan predecibles como se cree y que muchas veces están influenciadas por el contexto y por los sesgos que influyen, de manera casi imperceptible, al momento de dar una resolución.

“A las personas no nos gusta tomar decisiones, y es ahí cuando entran a tallar los sesgos que funcionan como atajos mentales para hacernos más fácil la elección. Documentados se tienen cerca de 300 sesgos, pero muchos de ellos comparten el mismo espíritu. Creo que el núcleo puede apoyarse en tres: el sesgo de aversión a la pérdida, de confirmación y de proyección’’, señala el especialista de BBVA.

Sesgo de aversión a la pérdida

Según lo que indica Giraldo, el sesgo de aversión explica que los seres humanos se sienten más impactados emocionalmente por las pérdidas que por las ganancias. Es una forma de pensar que ha ido evolucionando con el tiempo y que va de la mano con la actitud natural de aversión al riesgo.

“Hace miles de años cuando las personas tenían que cazar y recolectar frutos para vivir, valía más estar atentos a las amenazas que a las oportunidades. Si estaban a punto de cazar y escuchaban el rugido de un tigre, lo que importaba más era huir de la amenaza. Este sesgo ha evolucionado, y hoy en día lo tenemos presente al hacernos valorar o preocuparnos más por las pérdidas que por las oportunidades. Por ejemplo, si uno va por la calle y se encuentra 100 soles seguro se alegrará, pero le afectará emocionalmente más si se entera que perdió la misma cantidad de dinero sin darse cuenta’’, menciona el especialista.

Sesgo de confirmación

Es el que hace valorar más la información que respalda o valida las creencias previas de una persona, independientemente de si digan la verdad o no.

“Por ejemplo, las personas casi siempre compran el mismo diario. ¿Por qué lo hacen? Esto sucede porque nos gusta comprar el diario que piensa como nosotros, que tiene columnas de opinión que validan nuestras posiciones. Generalmente a las personas no nos gusta contrastar y eso hace que evitemos cosas nuevas, nos hace saltarnos puntos de vista y nos hace esquivar la interrogante de saber si de verdad estamos en la razón o no’’, señala Giraldo.

Sesgo de proyección

Este sesgo da a pensar que la vida no va a cambiar y que los gustos, juicios, decisiones y estilos de vida van a seguir siendo los mismos en el tiempo. Evita que las personas puedan colocarse en situaciones futuras o ponerse a pensar a largo plazo.

“Se ha descubierto que la gente que va a un supermercado antes de almorzar termina gastando más dinero, que la gente que va después de comer. La explicación es que cuando uno está con hambre cree que en el tiempo va a seguir con esa sensación, así que termina comprando más cosas. Se termina gastando alrededor de un 20% más. Eso también nos pasa en la vida. Cuando pensamos en ahorrar, creemos que lo que vamos a necesitar en 20 años va a seguir siendo lo mismo que ahora, y es probable que se tengan otras necesidades como salud, manutención, entre otras’’.

Los tres sesgos señalados influyen en las elecciones del día a día y tenerlos identificados puede hacer que las personas revisen mejor la forma en cómo toman decisiones, incluso también en el ámbito de sus finanzas personales. Precisamente, el último podcast de BBVA en Perú, Sencillo y Efectivo, hace un repaso en algunos sesgos adicionales que se relacionan con el ahorro y brinda consejos prácticos para impulsar esta práctica saludable.

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