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Aventura 29 ene 2016

Fiji, Bora Bora o Papúa, ¿destinos imposibles o alcanzables? Plan de ahorro semestral para las próximas vacaciones de verano

Disfrutar de las vacaciones soñadas muchas veces requiere de un esfuerzo de planificación, para así lograr el ahorro necesario que le permita viajar a su destino ideal una vez llegado el verano.

Cuando comienza el año nuevo y con ello las rebajas, los buenos ahorradores ya están pensando en un plan de ahorro semestral para las próximas vacaciones de verano. Se trata de establecer un objetivo que permita irse a las vacaciones muchas veces soñadas, como Fiji, Bora Bora o Papúa que podrían ser destinos considerados como imposibles pero que están al alcance de la mano si tiene el rigor adecuado en el ahorro presupuestario.

Lo cierto es que es complicado fijar un objetivo a siete u ocho meses vista, cuando las rebajas están a la vuelta de la esquina, y en las que se pueden encontrar productos a muy buen precio. Además por delante están las vacaciones de Semana Santa, donde muchos también quieren disfrutar de un poco de descanso. Lo mejor en estos casos es tener clara cuál es la recompensa al esfuerzo realizado.

Cree un presupuesto con el plan de ahorro semestral para las vacaciones soñadas

Lo primero que tiene que hacer es fijar un presupuesto. No hace falta que sea algo exacto, pero si más o menos aproximado de lo que le supondrían los gastos del viaje. De esta forma tendría claras una serie de cuestiones muy importantes. ¿Cuánto tiene que ahorrar cada mes para poder tener la vacaciones soñadas?

Pero también los plazos. El viaje debería que reservarlo en un momento concreto. Si anticipa la compra de billetes de avión o alojamientos podría ahorrarse una buena cantidad de dinero. Puede que la parte fundamental de su ahorro tenga que hacerla en el primer cuatrimestre, que es durante el que se paga el viaje. El resto de meses hasta su partida realizaría un ahorro enfocado a los gastos corrientes durante el mismo.

Para los ahorradores que tienen menos disciplina, una forma de lograr ahorrar es utilizar el método de las 52 semanas. Consiste en guardar cada semana una cantidad de dinero equivalente al número de semana del calendario. La primera del año ahorra un euro y la última 52 euros. El ahorro anual logrado es de 1.378 euros. Esto ayuda a crear una disciplina de ahorro, pero quizás no le baste para llegar de aquí al verano, ya que el ahorro más importante se realiza en los meses finales del año.

Si con su presupuesto estimado sabe que tendría que ahorrar 400 euros al mes para las vacaciones de verano y tiene hasta el mes de abril para adquirir los billetes, se trataría de un total de 1.600 euros. Aquí puede aprovechar los productos financieros, las cuentas de ahorro que ofrecen más interés por los ahorros que la cuenta corriente, que siempre será una buena opción para rentabilizar el ahorro.

Además de esta forma podría autofinanciar sus propias vacaciones. Se trata de realizar de forma periódica una transferencia de su cuenta corriente a la cuenta de ahorro, como si de un pago a plazos se tratara, sobre el que no tendrá gastos de gestión, intereses, etc. De esta forma tendría un gasto fijo al que hacer frente igual que otras financiaciones que haya realizado en otras ocasiones.

Hay que tener siempre un plan B

De todas formas si surgiera un imprevisto que le obligara a utilizar el plan de ahorro que ha creado para las vacaciones, ya sea todo o una parte, siempre debería tener un plan B para buscar otro destino de vacaciones. Lo ideal es tener dos destinos, uno que sea el soñado y otro algo menos ambicioso por si no lograra el objetivo de ahorro.

De esta forma no sentirá la frustración de que el esfuerzo ahorrador no ha servido para nada. Siempre tendrá una recompensa que le ayudará a mantener la disciplina necesaria para mejorar nuestra capacidad de ahorro y acabar creando un hábito más dentro de nuestras finanzas.

En todo caso siempre puede utilizar un crédito, ya que ha visto que es capaz de generar dicho ahorro, aunque al final haya tenido que utilizarlo para alguna contingencia imprevista. Si todavía le queda algo no tendrá que financiar una gran cantidad y será más o menos sencillo afrontar el mes a mes de dicha financiación.

¿Y si al final no pudiera irse de vacaciones?

Si el imprevisto es otro, que le impide irse de vacaciones a pesar de tener el viaje pagado, lo ideal es contratar siempre un seguro para el mismo. De esta forma no perderá todos los ahorros o podrá disfrutar del viaje en otras fechas.

Es importante tener claras las coberturas para luego no llevarse sorpresas en el caso de que no vaya de viaje y al final tampoco le devuelvan el dinero o pueda cambiar la fechas de vuelos y hoteles. En todo caso, el esfuerzo realizado le va a servir para tener ya la disciplina necesaria y poder plantearse el objetivo de ahorro para las siguientes vacaciones. Si no ha podido irse en verano, quizás la oportunidad surja para el próximo otoño, aprovechando el final de la temporada alta y unos precios más asequibles.

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