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Aval bancario 06 mar 2015

¿Cómo puedo liberar mi aval?

Cuando una pareja financia una vivienda, cuando una empresa hace otro tanto con una inversión, suele ocurrir que se les piden avalistas. Inicialmente, si todo va bien, el papel del avalista suele acabar y empezar ahí. Pero dados los plazos de muchas de estas operaciones suele ocurrir que las parejas se separan, los socios salen de las empresas, y entonces a los avalistas vinculados a los que se van les surge la pregunta: ¿cómo puedo liberar mi aval?

Tras refrescar lo que implica ser avalista en una operación financiera vamos a ser directos: el banco no esta obligado a liberar a los avalistas. Si la entidad financiera no lo desea no hay nada que hacer. Así de claro. El acreedor no puede estar sujeto a los vaivenes afectivos o solitarios de sus deudores, al ahora te avalo y ahora no te avalo. Por tanto, si queremos que nos libere deberemos solicitárselo y en su caso negociar con nuestro Banco.

Obviamente, cabe el haber pactado previamente algún supuesto de liberación del aval. Por ejemplo, suele ser habitual en los hipotecarios la liberación automática del aval cuando el saldo deudor esté por debajo de una determinada cifra o porcentaje de la tasación. Pero ojo, que depende como se haya transcrito la cláusula esta situación es reversible, y si se comienza a impagar el préstamo y el saldo deudor acumulado supera otra vez el importe de referencia se vuelve a ser a avalista.

Fuera de estos supuestos se impone la negociación con el Banco. En función de la calidad de los clientes implicados, del riesgo de la operación, de la aportación de nuevas garantías (por ejemplo nuevos avalistas) se podrá llegar al acuerdo de la liberación, en un proceso que en última instancia no deja de ser el mismo que el de la concesión de una operación ordinaria (expediente, análisis de riesgo, aprobación). Finalmente el Banco reconocerá por escrito que el avalista deja de serlo, o bien lo hará en un documento más amplio en que se modifique la operación original incorporando las nuevas garantías.

Conviene recordar que esta liberación depende en exclusiva del banco. Teniendo en cuenta las características de los avales habituales que se formalizan en España los otros cotitulares o avalistas no tienen ni voz ni voto en la decisión (aunque suponga, en cierta medida un empeoramiento de su situación), aunque lo habitual suele ser que todas las partes estén coordinadas debido a que se aprovechara o demandará modificar otras condiciones de la operación (y ahí si que tienen que hablar y prestar su consentimiento).

Por otro lado, y dada nuestra dependencia absoluta de la entidad crediticia, es recomendable una actitud abierta y positiva, siendo conscientes de que se trata de un negocio, que no van a aceptar perjudicar su calidad crediticia y que siempre buscarán ganar algo. Llegado este punto, una última advertencia. Es más que posible que la entidad, por el re-estudio de la operación exija el cobro de una comisión, encajada generalmente bajo las correspondientes a una novación, que es lo que estamos haciendo.

Más información | Blog de economía doméstica y pequeñas empresas, Normativa civil

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