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Sostenibilidad Act. 12 nov 2020

Cómo fomentar un consumo responsable y sostenible

El consumo responsable es una actitud que implica la toma de decisiones bien pensadas sobre los productos que se compran o los servicios que se contratan considerando las consecuencias ambientales, sociales y económicas.

La idea de un consumo responsable, consciente y crítico, empleando eficientemente los recursos de los que se dispone, tiene que ver con un modelo de consumo respetuoso con el medio ambiente que satisfaga las necesidades básicas de una comunidad o población y reduzca los excesos y el daño ambiental.

Como ejemplos se podría mencionar una dieta balanceada con comida saludable, comprar alimentos que no hagan daño a las personas o el medio ambiente, considerar adquirir frutas y verduras de agricultores locales, hacer un uso eficiente de los recursos naturales y energéticos, o considerar opciones de movilidad que no contaminen, entre otros.

Según cifras publicadas por Naciones Unidas se calcula que cada año alrededor de un tercio de todos los alimentos producidos –el equivalente a 1.300 millones de toneladas valoradas en 1 billón de dólares– acaba pudriéndose en el cubo de la basura o bien se estropea debido al transporte y los métodos de recolección deficientes.

Consumo Responsable

Si se busca avanzar hacia un modelo de consumo responsable, adquirir frutas y verduras de agricultores locales es una opción válida.

Será ineludible acordar un cambio de hábitos o del modelo alimentario para sentar las bases de una alimentación sostenible que evite la explotación desmedida  y el agotamiento de los recursos esenciales.

Justamente, el consumo responsable y la producción es uno de los 17 Objetivos Globales de la Agenda para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas y mediante este ODS se busca reducir la huella ecológica a través de un cambio en la producción y consumo de recursos y así conseguir un crecimiento económico y desarrollo sostenible.

Se insta a los países en desarrollo a avanzar hacia patrones sostenibles de consumo para 2030 puesto que si la población mundial llega a los 9.600 millones para 2050, harían falta casi 3 planetas para proporcionar los recursos naturales necesarios para mantener los modos de vida actuales.

Entonces, las acciones que las personas realicen y puedan impulsar en su entorno más próximo, cuentan. Estas son seis prácticas del Manual del Educación para un consumo sostenible de la UNESCO-UNEP coordinado para España y América Latina por la Fundación Ecología y Desarrollo, que pueden ayudar a conseguirlo:

  • Consumir alimentos más frescos y menos procesados

El consumo responsable se basa en dos máximas: consumir menos y que lo que se consuma sea lo más sostenible y solidario posible. En esa línea, se aconseja consumir los alimentos naturales que están mínimamente procesados y que, por ende, están lo más cerca posible de su sabor original y evitar aquellos fuera de estación. También es importante tener en cuenta la procedencia de los mismos ya que los que se importan de países lejanos resultan menos sostenibles puesto que es mayor la distancia que recorren hasta el destino final.

Además implica elegir los productos, no sólo por su precio o su calidad, sino también porque son respetuosos con el medio ambiente y porque las empresas que los elaboran cumplen con los derechos humanos.

  • Usar sistemas de transporte que no contaminen

Si las distancias son cortas, la bicicleta es una buena opción como medio de transporte más eficiente en el uso de energía. Otra opción es utilizar el vehículo de vez en cuando y decantarse por el transporte público que es una de las opciones que utilizan menos energía por pasajero.

En el caso de los autos, se recomienda comprar los más eficientes y darles el mantenimiento adecuado.

  • Premiar a las empresas con compromiso ecológico

Apoyar a comercios que evitan el desperdicio de alimentos. En Paraguay está el ejemplo de una excelente practica sostenible denominada ‘Salvemos la comida‘ emprendida por Casa Rica con el apoyo de la empresa social Mboja’o que busca disminuir el desperdicio de alimentos generado en el sector gastronómico y ayudar en la alimentación de personas en situación de vulnerabilidad.

El objetivo es recuperar los alimentos en perfecto estado del mercado ‘gourmet’ y destinarlos a comedores sociales para que la comida pueda ser aprovechada por personas que necesitan. De esta forma se reduce el desperdicio de alimentos y también se beneficia a personas en situación de vulnerabilidad quienes disfrutan de los platos.

  • Reducir el impacto como turistas

El turismo ejerce un gran impacto en el mundo. ¿Qué se puede pensar de aquellos turistas que transforman los lugares de ensueño en basureros? Para ayudar a la economía local de destino, en el viaje conviene buscar alojamiento, posadas, restaurantes, casas rurales que sean administradas por gente del lugar que respete e impulse el medio ambiente y la cultura local.

Una señal positiva es que el turismo sostenible está ganando adeptos. Por tanto, sumarse a esta ola significará elegir opciones de viaje que generen mayores beneficios para la población local como apoyando a los artesanos y comerciantes locales comprando ‘souvenirs’ elaborados en la localidad y con materiales autóctonos.

  • Hacer un uso adecuado de los recursos naturales

Ahorrar los  recursos con los que se tengan contacto diariamente como por ejemplo el cuidado del agua y la energía eléctrica. Con acciones que se pueden realizar día a día se puede disminuir su uso como por ejemplo comprar bombillas más eficientes, sustituir los  aparatos electrodomésticos viejos por otros que hagan un uso más eficiente de la energía y apagar las luces en habitaciones vacías.

Recordar que su producción supone un impacto medioambiental significativo.

  • Fomentar valores y campañas medioambientales

El daño a la atmósfera y el cambio climático pareciera un problema de grandes dimensiones y la reacción podría ser ¿Qué puede hacer un individuo? Sin embargo, se podría revertir el daño ocasionado por el cambio climático siempre y cuando se haga el esfuerzo necesario para modificar la forma actual de consumir y producir.

Una buena opción sería apoyar aquellas iniciativas de consumo sostenible, cuyos valores sean compatibles con uno, para hacerlo duradero en el tiempo. Por tanto hacer el cambio del consumo masivo que se aparte de las lógicas del mercado tradicional e impulse un modelo sostenible necesariamente tiene que alimentarse de la adopción de nuevos hábitos, y eso lleva tiempo y constancia.

BBVA está comprometido con el medioambiente y en ese sentido anunció su ‘Compromiso 2025’ que pretende movilizar 100.000 millones de euros para contribuir a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas.

Tabla_Compromiso 2025 bbva

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