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Seguros 09 abr 2019

Qué conviene tener en cuenta a la hora de contratar un seguro de viaje

Edward Aloysius Murphy fue un brillante ingeniero aeroespacial de EEUU que, a finales de los años 40, mientras trabajaba en experimentos con cohetes para la fuerza aérea de su país, lanzó uno de los más famosos principios empíricos del siglo XX: Si algo malo puede pasar, pasará. Un ‘adagio’ que se aplica a la perfección a la actitud que hemos de tener a la hora de realizar un viaje.

Contrata tu seguro de viaje

En las últimas décadas, viajar se ha convertido en una parte fundamental de la vida de las personas, ya sea por ocio o por trabajo, pero, en cambio, todavía mucha gente no ve como algo indispensable ir a otro país sin haber previsto cualquier vicisitud que pueda ocurrir, como sufrir un percance de salud que nos obligue a estar hospitalizados o tener que quedarse en casa por un imprevisto familiar. Ante esta u otras eventualidades hay que contar con un buen seguro que se adapte a nuestras necesidades. También es importante tener en cuenta el destino, la gravedad de los percances depende del lugar donde se viaja.

Para lograrlo, lo mejor es tener presente una serie de consejos antes de contratarlo para luego no llevarse sorpresas desagradables. Entre ellas, cabe destacar:

  • Que disponga de cobertura sanitaria. Es el ámbito estrella de cualquier seguro de viaje y lo que más preocupa a cualquier viajero, pero conviene leer con mucho detenimiento las condiciones del seguro que contratamos, en especial en relación a los gastos que nos permitirá ahorrarnos en caso de que necesitemos asistencia médica fuera de España o la tipología de servicios sanitarios que incluye.En las páginas web de las aseguradoras dispones de toda la información acerca de lo que cubren sus productos en este sentido. Es importante que el seguro, además de reembolsar los gastos médicos, pueda facilitar la prestación de la asistencia sanitaria en el extranjero a través de la red sanitaria concertada por el asegurador, garantizando de este modo una atención de calidad y evitando que debamos avanzar nosotros los costes sanitarios.
  • Adaptado a nuestras necesidades. No es lo mismo viajar a Portugal que a Japón, ni en términos de costes ni, tampoco, en la logística que necesitamos para hacerlo. En el caso de los seguros de viaje ocurre exactamente lo mismo: revisa las coberturas y los límites que puedes contratar —especialmente el relativo a los gastos sanitarios— y valora si el aumento en el precio está justificado para así contar con una mayor protección ante imprevistos. También conviene tener presente si el sistema sanitario del país de destino del viaje es eminentemente privado y dado que, en el caso de precisar atención médica y no disponer de seguro, el coste económico puede ser desorbitado. A título de ejemplo, indicar que los gastos sanitarios en EE. UU. asociados a un simple esguince pueden llegar a suponer un coste de hasta 5.000 euros.
  • Con cobertura de traslados y repatriación. Estar esquiando y sufrir un esguince que te impida caminar o ponerse enfermo durante el viaje son incidencias frecuentes que pueden ocurrirnos, pero que fuera de casa pueden suponer un serio problema si no disponemos de un seguro que cubra el traslado a un centro sanitario o incluso el regreso a España en caso de enfermedad o accidente. Esta es una cobertura fundamental que nos protegerá ante estas eventualidades, incluso con la repatriación de los restos mortales en caso de fallecimiento.
  • Que ofrezca coberturas adicionales, tales como la pérdida de equipajes, el regreso anticipado a España en caso de hospitalización o fallecimiento de un familiar, o el desplazamiento y estancia de un familiar para acompañarnos en caso de hospitalización durante el viaje.
  • Que facilite la cancelación del viaje. Cada vez solemos planificar los viajes con mayor antelación para conseguir ofertas atractivas que nos permitan ahorrarnos algún dinero. Por ello, no es descartable que puedan surgirnos imprevistos en ese lapso de tiempo que nos obliguen a tener que anular nuestro viaje. Existen seguros que llegan a devolver la totalidad del importe que hayamos abonado según las distintas tarifas que tengan.
  • Que cubra también Europa. Aunque con la tarjeta sanitaria europea podremos recibir la asistencia sanitaria que precisemos como un residente más en cualquier país comunitario, hay que tener en cuenta que en algunos países se exigen pagos para acceder a determinados servicios y que deberemos asumir. Por tanto, es conveniente disponer de un seguro si viajamos por el viejo continente que nos cubra esos gastos o copagos exigidos por el sistema sanitario de ese país.
  • Que sea para todas las edades…  algunos seguros contienen cláusulas que privan de algunos de sus beneficios a los usuarios según la edad que tengan. Por ello, conviene leer todas las condiciones de los productos que contratamos.
  • …y para todos los que viajen. No tiene sentido que si vas a desplazarte fuera de España con más personas, cada uno disponga de un seguro diferente. Existen muchos productos que cubren a varios miembros, de modo que se faciliten las cosas ante cualquier eventualidad.
  • Sé conservador si vas a practicar deportes de riesgo. En este tipo de casos, existen seguros que cuentan con coberturas específicas para este tipo de actividades, como por ejemplo por si fuera necesario rescatarnos en una zona poco accesible o si tuviéramos que rehabilitarnos durante un tiempo en el lugar del accidente.

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