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¿Qué efectos tendrán los resultados de las elecciones europeas?

Tras las elecciones celebradas en Europa entre el 23 y 26 de mayo, el Parlamento Europeo ha quedado fragmentado. El Partido Popular Europeo y los socialdemócratas, que son el centro-derecha y el centro-izquierda, los cuales tradicionalmente tenían la mayoría de manera conjunta, han perdido representación. A cambio, han subido los liberales y los verdes, que son dos partidos fuertemente pro-europeos, por lo que la mayoría europeísta se mantiene. Al mismo tiempo, han aumentado los  votos a los partidos euroescépticos y populistas. Miguel Jiménez, de BBVA Research, explica los efectos que pueden tener estos resultados.

El avance de los partidos euroescépticos y populistas era de prever, ya que habían estado fortaleciéndose en las elecciones nacionales en muchos países. Sin embargo, el incremento de votos hacia estos partidos ha sido menor de lo esperado, de forma que la ola populista no ha llegado a producirse.   

A pesar de ello, el resultado de las elecciones deja un parlamento fragmentado en el que será difícil conseguir consensos. No obstante, no hay que olvidar que la mayoría proeuropea se mantiene y continuará.

¿Cuáles serían los principales retos para la nueva Comisión?

La Comisión se enfrenta a muchos retos, dado que persiste la incertidumbre en la economía global. Por un lado, siguen las tensiones comerciales  entre Estados Unidos, China y Rusia. En este momento hay presiones proteccionistas muy fuertes por parte de Estados Unidos, que ahora mismo se centran en China, pero que en otoño pueden llegar también a Europa, si EE. UU. decide establecer nuevos aranceles para el continente europeo.

Por otro lado, el problema de la inmigración, ya que dentro de Europa no hay consenso sobre la política a seguir tras la crisis migratoria de refugiados que se agravó en 2015 y 2016, un aspecto sobre el que resulta crucial conseguir un acuerdo.

Al mismo tiempo, Europa se encuentra en pleno debate sobre la reforma del euro, de momento bastante frenada. Tampoco se ha completado la unión bancaria, ni se ha profundizado en la unión fiscal y sigue sin haber avances en acuerdos entre los países del norte y los países del sur.

Por último, hay que tener en cuenta temas específicos que afectan especialmente a determinados países, como el ‘brexit’, un proceso que prevé la salida de Reino Unido de la Unión Europea el próximo 31 de octubre. Sin embargo, de momento no hay acuerdo de cómo se producirá esa salida, pudiendo provocar problemas en los mercados financieros. A su vez, Italia ha anunciado una política fiscal muy expansiva para el año que viene. Este hecho ha provocado que la Comisión Europea tenga que negociar con Italia para evitar el estrés que puede producir esa política fiscal en los mercados financieros durante el otoño.

Ahora mismo los líderes europeos están centrados en las nominaciones de quiénes van a liderar las distintas instituciones europeas, pero después del verano, cuando la nueva Comisión Europea ya esté plenamente en funciones, tendrán que hacer frente a todos estos retos.

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