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Qué es el ecodiseño y por qué se va a poner de moda

El diseño adecuado de un producto puede ayudar a reducir su impacto ambiental y alargar su ciclo de vida. Cada vez más empresas apuestan por materiales más duraderos y fácilmente reciclables. Uno de los aspectos clave en la creación de un producto es prever las posibles reparaciones que tendrá que afrontar su propietario.

Hasta el 80% del impacto ambiental que tendrá un producto se determina en la fase de diseño, según datos que recoge la Unión Europa. Fabricar productos más duraderos y que puedan ser reparados y reciclados fácilmente es uno de los principales desafíos del siglo XXI. Solo así se puede mitigar su impacto negativo en el medio ambiente y frenar la generación masiva de residuos. La Comisión Europea ha presentado recientemente un nuevo Plan de Acción de Economía Circular que, entre otras medidas, busca solventar este problema fomentando el ecodiseño.

“El ecodiseño es una metodología de diseño que integra los aspectos ambientales en el proceso con el fin de reducir el impacto ambiental del producto o servicio generado”, explica Giuseppe Marsala. Es coordinador de proyectos de GreenThem, una empresa que ofrece desde hace 10 años soportes de comunicación y regalos corporativos sostenibles y ecológicos. Está convencido de que “deberíamos aplicar el ecodiseño a toda la actividad humana”. Aunque donde más impacto puede tener es “en los sectores de producción industrial y manufacturera, el agroalimentario y el de los servicios”.

Un diseño adecuado puede ayudar a reducir el impacto ambiental en todas las etapas de la vida del producto: desde la extracción de las materias primas, el transporte, la fabricación, la distribución y el uso hasta el fin de su utilidad para ser desechado. Existen distintas estrategias de ecodiseño, según explican fuentes del proyecto Degren (Design & Green Engineering), que apuesta por la promoción del ecodiseño. Algunas consisten en el uso de materias primas naturales en sustitución de materias primas derivadas del petróleo. Otras se centran en un diseño pensando en el reciclaje o en la disminución del material sin perder funcionalidad.

Estas y otras estrategias, según cuentan desde Degren, permitirán la disminución del plástico como materia prima para un sinfín de productos y una mejor reputación. “Una sociedad cada día más concienciada por el medio ambiente dará como resultado que productos más sostenibles tengan una mejor valoración y sean más consumidos. Existen estudios que concluyen que los consumidores aceptan un mayor precio por productos más sostenibles y de menor impacto ambiental. Este hecho es una buena palanca de cambio hacia un mayor ecodiseño”, añaden.

No es la primera vez que las autoridades europeas intentan fomentar un diseño que respete el medio ambiente. “El año pasado se adoptaron por primera vez nuevos requisitos para ciertos electrodomésticos como lavadoras, frigoríficos, aparatos de iluminación o lavavajillas”, recuerda Jean Pierre Schweitzer, responsable en Economía Circular y Política de Producto del European Environmental Bureau (EEB). Hace referencia a la Directiva de Ecodiseño, una ley europea centrada en los productos eléctricos que tenía entre sus objetivos facilitar la reparación de los productos.

Por ejemplo, buscaba garantizar la disponibilidad de piezas de repuesto críticas, hacer que los productos sean fáciles de desmontar y poner a disposición del usuario la información y los manuales de reparación necesarios. El nuevo Plan de Acción de Economía Circular, según explica Schweitzer, establece requisitos similares para otros grupos de productos. Especialmente dispositivos del sector de la electrónica y las TIC como los teléfonos inteligentes, las tabletas y los ordenadores portátiles.

“Ocho de cada 10 europeos están de acuerdo en que se debería exigir a los fabricantes que faciliten la reparación de los dispositivos digitales”, afirma Schweitzer. El plan indica que en la Unión Europea se recicla menos del 40% de la basura electrónica. Incluso hay productos funcionales que se desechan porque no se pueden reparar. Para que estos dispositivos duren más tiempo hay factores importantes como “la disponibilidad de actualizaciones de software y de las herramientas de diagnóstico necesarias para su reparación”.

Con el tiempo, el experto afirma que se desarrollarán requisitos similares para otros sectores importantes como el textil, el de los muebles, el de las pilas y el de los productos de construcción. El ecodiseño está destinado a convertirse en tendencia en todos ellos. Marsala señala que, además del beneficio para el medio ambiente, también conlleva una reducción de los costes y de los recursos empleados. “Como efecto secundario se reducen de costes asociados a la gestión de los impactos ambientales y sanitarios generados por la producción y el uso. Al mismo tiempo, permite diseñar y poner en el mercado productos de mayor calidad y con mejores características que tendrán una acogida y demanda más satisfactoria para los usuarios”, añade.

“Las compañías que no se adecúen serán gradualmente excluidas del mercado. Las que lo hagan primero tendrán una ventaja competitiva”

Marsala asegura que estas dinámicas “ya se están consolidado en sectores de producción masiva”. En el caso de las bebidas envasadas, donde desde hace tiempo “marcas como Coca Cola, Pepsi o Heineken emplean el ecodiseño para reducir el uso de material en los envases de aguas, cervezas, zumos y bebidas azucaradas”. También hay empresas como Zicla, que trabaja en productos para el mobiliario urbano y para los espacios públicos realizados exclusivamente con materiales reciclados. En el sector financiero, BBVA se ha convertido en la primera entidad en España en distribuir tarjetas fabricadas con plástico de origen reciclado. Las nuevas tarjetas, actualmente en las primeras fases de producción, comenzarán a circular en el mes de mayo. BBVA extenderá esta iniciativa progresivamente a todos los países en los que está presente, con el compromiso de que las tarjetas que se ofrecen a los clientes sean de materiales ‘eco-friendly’ a finales de 2021.

En el campo textil, Hilaturas Ferre también aplica criterios de ecodiseño. E incluso hay una infinidad de pequeños diseñadores y modistas que crean y promueven una moda sostenible bajo el paraguas de la asociación de moda sostenible de España (AMSE).

También destaca el caso de NaturBrush, una compañía española cuya primera aportación fue reconvertir el cepillo de dientes manual de plástico contaminante en un cepillo biodegradable fabricado con bambú. “Un pequeño gesto individual pero de grandes dimensiones a nivel global, tan solo hay que hacer una reflexión sobre la ingente cantidad de cepillos de plástico que se consumen y que terminan contaminando allí donde caen, tanto en mares como montañas o ríos”, explican fuentes de la compañía.

Señalan que si se hiciera un conteo, las cifras serían “espeluznantes”: “Imaginemos una familia con tres miembros, ya estaríamos hablando de 12 cepillos de plástico al año. Traslademos esto a un edificio completo, a una calle completa, a una ciudad entera, a un país entero… Y todo esto durante años y años. Ahí lo dejo a vuestra reflexión”. Además de cepillos de dientes, han ampliado el catálogo y convertido productos de salud bucodental de plástico en productos biodegradables. Por ejemplo, el hilo dental, los bastoncillos o la pasta de dientes sólida.

Todas estas empresas buscan innovar y ser competitivas en su sector, según Marsala. Para él, se trata de un cambio en el modelo de diseño y producción que requiere tiempo e inversión, pero con ventajas “indiscutibles”. “Es inevitable que el número de compañías que se adhieran al modelo económico circular y al ecodiseño vayan aumentando porque es la tendencia actual y la hoja de ruta marcada por la Unión Europea. Las compañías que no se adecúen serán gradualmente excluidas del mercado. Las que lo hagan primero tendrán una ventaja competitiva”, asegura.

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