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Adultos Act. 16 feb 2017

¿Qué es una hipoteca a la suiza?

Reformar la casa contra el calor o el frío

Uno de los problemas del mercado hipotecario es que contamos con viviendas altamente sobrevaloradas que deberían ser devaluadas para poder darles salida. Si estos activos los introducimos en el balance de un banco, obtendremos la posibilidad de que este se devalúe pero si lo hacemos en el de una familia, no veremos algo demasiado diferente.

Más allá de esto, que es una realidad que tarde o temprano tendrá que asumirse, existen soluciones como las hipotecas a la suiza que tratan de suavizar esta tendencia mediante un cambio de modelo. ¿Cómo rebajar las hipotecas sin modificar drásticamente los precios?

¿Qué es una hipoteca a la suiza?

Aunque pueda parecer complejo, lo cierto es que este modelo se basa en duplicar el número de hipotecas por vivienda, o mejor dicho, dividiendo su cuantía. Una vivienda, por tanto, contaría con dos préstamos hipotecarios de diferente naturaleza. El sistema que se está debatiendo para solucionar el problema español se inspira en el sistema suizo (de ahí su nombre) aunque no es exactamente el mismo.

En Suiza, los bancos no financian más del 65% de las hipotecas y el importe restante se podría introducir en un segundo préstamo con mayores intereses que el primero, pero que puede ser satisfecho "de golpe" gracias a las aportaciones en una cuenta de ahorros especial de un plan de pensiones al que sólo se puede acceder 5 años antes de jubilarse y con el fin de pagar la hipoteca. Es lo que denominan "tercera columna".

Las condiciones fiscales y del propio plan hacen que el pago de esta segunda hipoteca sea más ventajoso que con la amortización tradicional, pues las cuotas pagadas en realidad no serían directamente hipotecarias sino de aportaciones a un plan de pensiones. La segunda deuda hipotecaría, por tanto, quedaría postergada hasta el pago total previo a la jubilación.

En este modelo aplicado a España se amortizaría el primer préstamo hipotecario de forma normal, como las hipotecas actuales, y el segundo quedaría congelado hasta la transmisión, de modo que sólo pagaríamos los intereses de carencia. Una vez terminásemos de pagar el primer préstamo, nos quedaría pagar la carencia, en un modelo que nos acercaría a una especie de alquiler o propiedad compartida con el banco.

Este montante que queda, es lo que da sentido al nombre "la hipoteca que no se paga", pero realmente no es así del todo. El importe pendiente se podrá satisfacer en cualquier momento y en caso contrario. sería pagado en el momento de la transmisión de la casa por fallecimiento o venta, aunque se produjera bajo una nueva hipoteca. El resultado sería que dividiendo el valor de la casa de esta manera obtendríamos cuotas más bajas.

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