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Adultos 04 abr 2016

¿Qué se puede hacer para mejorar la educación financiera de España?

La educación financiera o, mejor dicho, la falta de educación financiera se ha convertido en una de las principales preocupaciones de los españoles. La crisis económica ha hecho aflorar esta problemática en la sociedad durante los últimos años.

No obstante, el problema no solo se da cuando se trata de cuestiones financieras complejas. Muchos españoles, por ejemplo, los tienen para llevar las cuentas del día a día, ya que en España esos conocimientos pasan de padres a hijos o se transmiten por medio de conocidos. Nuestro sistema educativo no cuenta con ningún tipo de formación financiera básica.

En 2014, se presentó el primer informe PISA sobre los conocimientos financieros de los jóvenes de 15 años de 18 países de la OCDE, entre los que se encontraba España, que alcanzó 486 puntos. Este resultado situaba a España por debajo de la media del resto de estados examinados -500 puntos-. La lista la encabezaba China, con 603 puntos, seguido de Bélgica -541 puntos- y Estonia -529 puntos-.

Una de las conclusiones más preocupantes de ese informe es que revelaba que uno de cada seis jóvenes españoles tiene problemas para resolver sencillos problemas de economía doméstica, como distinguir facturas o utilizar una tarjeta de crédito. La OCDE ya avisó entonces que  “las finanzas forman parte de la vida diaria de muchos adolescentes, que ya son consumidores de productos financieros, como una cuenta bancaria”.

Una oportunidad para España

Todo esto cobra más importancia si cabe en el entorno digital actual, en el que los ‘millennials’ y nativos digitales gestionan sus finanzas directamente desde su móvil y cada vez acuden menos a las sucursales bancarias.

A la luz de este informe, la sociedad española tiene un problema con las finanzas personales, pues, además, el estudio también expuso que cuanto más poder adquisitivo tienen los jóvenes, más conocimientos atesoran. Esto supone que los hijos de las personas con rentas más bajas se enfrentan a la vida con menos herramientas para poder desenvolverse económicamente con soltura.

Que la educación financiera entre o no en el currículo de la enseñanza es una cuestión que sólo corresponde decidir a los expertos educadores, docentes y pedagogos.

¿Qué hacer?

Aunque desde el inicio de la crisis hasta ahora se han dado importantes pasos para mejorar el nivel de educación financiera en España, todavía hace falta implementar grandes reformas para que cualquier persona de cualquier estrato social pueda acceder a una formación básica de finanzas, ya que una persona con conocimientos financiero es, a fin de cuentas, más independiente.

Ya en el año 2008, en plena tormenta financiera, el Banco de España, la CNMV y el Ministerio de Educación impulsaron un Plan Nacional de Educación Financiera. En concreto,  el plan lanzó un portal de educación financiera (Finanzasparatodos.es), desarrolló un programa piloto para 3º de la ESO y se firmaron acuerdos con distintas asociaciones sectoriales y fundaciones para impulsar iniciativas que acercaran el conocimiento financiero a la sociedad.

Desde el año pasado, en España tiene una jornada dedicada a la educación financiera. El 5 de octubre se celebró el primer Día de la Educación Financiera, promovido por el Banco de España, la CNMV y sus entidades colaboradoras

Según una encuesta del Instituto Aviva, el 62% de los españoles cree que la educación financiera debería formar parte del programa de Educación Secundaria Obligatoria (ESO), incluso el 25% apuesta por que se enseñe desde la enseñanza primaria. En este sentido, el presidente de la Asociación Española de Banca (AEB), José María Roldán, es uno de los partidarios de que los jóvenes puedan aprender finanzas en el colegio, ya que opina que muchos de los problemas de la crisis se hubieran evitado si la población hubiese manejado mejor ciertos conceptos.

El director de EFPA (European Financial Planning Association), Andreas Carreras-Candi, considera que una asignatura de educación financiera sí debería ser obligatoria en secundaria, “o al menos formar parte del temario de economía”. Por su parte, el presidente de Inverco, Ángel-Martínez Aldama, asegura que no se trata de que todos seamos expertos en finanzas, pero sí debemos saber qué es un presupuesto, qué es un crédito o conocer el papel de las entidades financieras y saber qué preguntar cuando interactuamos con un banco.

Por su parte, el Banco de España, por boca de su director de Conducta de Mercado y Reclamaciones, Fernando Tejada, ha reconocido que la educación financiera española es “manifiestamente mejorable”, ya que hay una gran disparidad de formación. Es decir, hay una brecha muy ancha entre quienes tienen conocimientos y los que no cuentan apenas con formación.

El directivo afirma que el supervisor bancario está intentando fomentar esta enseñanza en secundaria, pero reconoce que a día de hoy la mayor parte de iniciativas proceden de instituciones privadas grupos de interés o ‘think tank’. Además, Tejada también admite que los resultados se verán a largo plazo.

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