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Comercio internacional Act. 21 abr 2017

¿Quién gana y quién pierde en la economía española con el hundimiento de los precios del petróleo?

El precio del petróleo marca mínimos

Durante años hemos asumido que la escalada de precios del petróleo era un factor negativo para nuestra economía. Y hoy, en el 2015, con una fortísima bajada durante el 2014 del mismo, nos encontramos con que hay voces que nos alertan del peligro de la misma. Seguramente en materia de economía los efectos son múltiples y variados, al menos si hablamos del corto plazo.

No se trata de realizar un análisis exhaustivo, que escaparía a la intención de este artículo. En todo caso se trata de dar pistas, de señalar consecuencias, que en ocasiones pueden pasar inadvertidas. Es posible que haya quien se vea beneficiado por unas vías, pero también perjudicado por otras simultáneamente. Para conocer el efecto neto final, todo dependerá del grado de exposición y, volvemos a insistir sobre el punto, del espacio temporal en que lo analicemos.

¿Quién gana con la bajada del precio del petróleo?

Empecemos por más evidente. Podemos decir que ganamos todos, al ser España un país energéticamente dependiente. La economía española en su conjunto importa 1,2 millones de barriles diarios. Si en octubre había quien cifraba en 36 millones de dólares diarios, cuando cotizaba en 80 dólares en lugar de 110, hoy, con el barril en poco más de 50 ese ahorro se ha duplicado, pudiendo llegar a alcanzar una cifra de 70 millones de dólares diarios (atemperado en el ahorro final en euros, por la subida del billete verde).

Resulta claro que dicho ahorro no se va a repercutir del mismo modo entre todo el mundo, ni al mismo tiempo. Entre los más beneficiados tenemos todas las empresas relacionadas con el transporte de mercancías y pasajeros: aerolíneas, navieras, camioneros, taxistas, etc. Todos ellos deben notar una bajada en el precio de sus combustibles, si bien, por distintos motivos, no va a ser lineal ni inmediata en relación con la bajada del precio del crudo. Una cosa es e el petróleo , el crudo, y otra cosa es el producto con que se llenan esos tanques de combustible, y hablamos por ejemplo de procesos de refinado, de costes fiscales (el Impuesto especial de Hidrocarburos se fija en una cantidad alzada por litros), del tipo de cambio con el dólar, etc.

Lógicamente, esta rebaja de los precios favorece en general el comercio internacional, la importación y exportación, al reducir los costes asociados. Digamos que con la rebaja de los costes de transporte el mundo se hace más pequeño, y hace que proveedores eficientes pueden dar el salto a mercados exteriores con más facilidad y que aquí podamos aprovisionarnos de aquellos con mejores costes más allá de nuestras fronteras. Y no podemos olvidar, por supuesto, nuestra primera industria nacional, el sector turístico, íntimamente ligado con el coste de los desplazamientos aéreos.

¿Quién pierde con la bajada del precio del petróleo?

Para empezar tendríamos al Estado, a las arcas públicas. Aproximadamente un 40% del precio del combustible son impuestos, así que es posible que haya quien piense que la bajada del precio del combustible suponga un descenso directo e inmediato de los ingresos fiscales. Pero esta posible disminución de los ingreso fiscales tiene muchos matices.

Los que así lo hacen olvidan cómo se compone la carga fiscal sobre el combustible. El IVA, con un porcentaje del 21% es sólo la guinda del pastel. Hay otros impuestos, como el Impuesto Especial sobre Ventas Minoristas (de competencia autonómica) y especialmente el Impuesto Especial sobre Hidrocarburos que son una cantidad fija de euros sobre el litro de hidrocarburo. Conclusión, hay parte de los impuestos que no se ven afectados por la bajada del precio, al no ser porcentuales con respecto al precio, y además forman parte de la base imponible sobre la que se aplica el IVA. Es otra de las explicaciones a que no se transmita nunca el 100% de la bajada del precio del petróleo a los combustibles, y ademas se pude producir así la paradoja de que la parte de la tarta que se lleva el Estado sobre el precio de los combustibles sea mayor que antes de la rebaja del precio.

Sin embargo, si hablamos en términos absolutos, si que la bajada de los precios de los combustibles supone una reducción de los ingresos fiscales, pero es que nos olvidamos de como esta rebaja puede, por un lado verse ampliamente compensada por el incremento del consumo, y por otro por la mejora de la actividad económica del resto de sectores gracias a esta reducción de costes, con el consiguiente incremento de de recaudación fiscal en los mismos. Por si acaso, algunos como el FMI ya recomiendan aprovechar este contexto para incrementar la presión fiscal sobre los combustibles.

No estando tan claro que el Estado y sus ingresos fiscales vayan a sufrir, cabe preguntarse si, precisamente como hemos visto que justifican algunos la subida de los impuestos, el Medio Ambiente va a ser castigado dado el descenso del precio del combustible y la posible mayor actividad. A este respecto, la bajada de los precios, especialmente de la gasolina, puede bajar la fiebre diesel desarrollada en países como el nuestro, donde sigue vigente un debate acerca de si esta tecnología acaba produciendo o no una mayor contaminación en nuestra sociedad. Así que, las consecuencias par el medioambiente no están tan claras.

Quien si que puede perder mucho a corto es todo aquel que haya apostado por energías renovables, por métodos alternativos de extracción de combustibles fósiles (fracking) o, en general, que haya invertido en el desarrollo de medidas de eficiencia energética. Ahora bien, insistimos en lo de a corto, ya que si bien el petróleo ha bajado, esta por ver hasta qué punto estos niveles son sostenibles en el tiempo, o se trata de una mera cuestión coyuntural, bien por cuestiones geopolíticas, bien precisamente para sacar a algunas de esas alternativas energéticas del mercado por el momento.

Por otro lado, y como el reverso del empujo a importadores y exportadores, tenemos a los los productores locales que tenían una barrera frente a la competencia gracias a los costes de transporte. Van a ver como la presión de las importaciones sube.

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