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Quinto aniversario de los ODS: el desarrollo sostenible es más necesario que nunca debido a la COVID-19

El 25 de septiembre de 2015, en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, representantes de 193 países aprobaron la Agenda 2030. Como parte esencial de ella se hicieron públicos 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible y 169 metas que persiguen solucionar problemas que van desde la pobreza extrema al cambio climático, y promover tanto la educación de calidad como la igualdad de género, la paz o el consumo responsable. Para conmemorar este día especial, BBVA ha iluminado de color azul (en homenaje a Naciones Unidas) el emblemático edificio de La Vela, ubicado en su sede corporativa de Madrid.

Como muestra de reciente compromiso, Carlos Torres Vila, presidente de BBVA, ha firmado, junto a más de 1.000 presidentes o consejeros delegados de grandes compañías de todo el mundo, una declaración a favor de una cooperación mundial renovada. En ella, se pone énfasis en “la paz, la justicia y las instituciones fuertes” como piezas fundamentales “para defender los diez principios del Pacto Mundial de las Naciones Unidas y alcanzar los ODS”.

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El 75 aniversario de la ONU además constituye un claro recordatorio de que la cooperación internacional debe movilizarse a través de las fronteras, los sectores y las generaciones para adaptarse a las circunstancias cambiantes. La declaración pone el foco en la oportunidad del sector privado. “Tenemos la oportunidad de aprender de nuestras experiencias colectivas para realinearnos de acuerdo con la misión de las Naciones Unidas y dirigir nuestro mundo hacia un camino más equitativo, inclusivo y sostenible. Estamos juntos en esto y estamos unidos en el negocio de un mundo mejor”, concluye la declaración.

La irrupción de la COVID-19 en el desarrollo de los ODS

“Tenemos una agenda robusta ante nosotros y ahora debemos trabajar para que se haga realidad en la vida de la gente en todas partes”, afirmaba aquel histórico 25 de septiembre de 2015, el entonces Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-moon. Cinco años después, este plan mundial sigue más vigente que nunca con la actual situación de pandemia, implica a todos los actores de la sociedad y promueve que los Estados movilicen los medios necesarios para implementar los ODS. Por ejemplo, en lo referido al ODS 1, si antes de la COVID-19, el mundo estaba lejos de acabar para 2030, hoy las consecuencias de la pandemia ponen de manifiesto el primer aumento global en décadas de la pobreza.

Este 2020 era esencial para el desarrollo de los ODS. “Debe marcar el inicio de una década de acciones ambiciosas con el fin de alcanzar los Objetivos para 2030”, según la ONU. La Agenda 2030 empezaba a estar consolidada como una hoja de ruta común, en la que la colaboración entre todos era esencial para promover una sociedad más justa, más sostenible y económicamente más próspera. Pero la situación de excepcionalidad provocada por la COVID-19 ha generado una crisis a todos los niveles.

De hecho, la ONU ha advertido que dependerá de toda la sociedad que esta situación conduzca a un punto de no retorno o sea un punto de inflexión para alcanzar en diez años un mundo en el que nadie se quede atrás. Por ello, la consecución de los ODS se hace inaplazable ya que la crisis sanitaria ha acentuado la vulnerabilidad de muchas personas.

La crisis del COVID-19 ha acentuado la vulnerabilidad de muchas personas.

Cómo afecta la pandemia a los ODS

En este momento, los 17 objetivos tienen un doble reto derivado de la pandemia y, según ha subrayado el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, todos y cada uno de ellos están afectados por la misma.

Desde el punto de vista del impacto económico y pobreza, un informe del Banco Mundial advierte que la crisis “revertirá casi todos los avances logrados en los últimos cinco años”. Además ha estimado que, por primera vez desde 1998, habrá un aumento en las tasas anuales de pobreza. La ONU, en su Informe sobre los Progresos en el Cumplimiento de los ODS, estima que “aproximadamente 71 millones de personas volverán a caer en la extrema pobreza en 2020”. Además, la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) estima que el número de personas en situación de pobreza en la región se incrementará en 45,4 millones este año a causa de la pandemia, y para el 2021, las previsiones ponen de manifiesto un importante retroceso en los avances en la reducción de la pobreza.

Por primera vez desde 1998, habrá un aumento en las tasas anuales de pobreza, según el Banco Mundial

En España, el 33% de los hogares se encuentra en una situación financiera altamente vulnerable, lo que quiere decir que aguantarían con sus propios recursos menos de tres meses si perdieran su fuente de ingresos, según un estudio de BBVA Research. El 23% de los hogares podría mantenerse de tres a nueve meses.

En cuanto a la salud y el bienestar de las personas, la pandemia está afectando a los servicios sanitarios de los países. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya ha advertido que esta pandemia podría tener además graves consecuencias para la salud mental de la ciudadanía y, en especial, en el personal sanitario por el estrés sufrido durante estos meses. Además, la ONU, a través de su organismo ONU Mujeres, también ha puesto énfasis en la desigualdad de género. Ha señalado que, como resultado de la pandemia, unos 47 millones más de mujeres y niñas caerán por debajo de la línea de pobreza, revirtiendo así décadas de progreso para erradicar la pobreza extrema.

Otro ODS, el número 4, que hace referencia a la educación de calidad, también tiene un desafío importante con el coronavirus. La Unesco alerta de que solo la mitad de los alumnos volverá a clase en todo el mundo y ha remarcado que el riesgo de abandono escolar, la disminución de la calidad del aprendizaje y los impactos sociales y económicos negativos es alto. En España, algunos informes, como el promovido entre la Fad y BBVA, en el marco del proyecto Educación Conectada, ya alerta de la brecha digital entre los más pequeños y pone de manifiesto que siete de cada 10 docentes están preocupados por la falta de dispositivos para afrontar la enseñanza a distancia.

Además, en diversas partes del mundo, el coronavirus y sus consecuencias se ven agravadas por cuestiones como la falta de suministro de agua limpia y saneamiento, la pérdida de empleo, las desigualdades generalizadas, y por encima del resto, la pobreza arraigada y la inseguridad alimentaria.

Convertir la crisis en un impulso

Resta una década para llegar a 2030 y desde la Organización de Naciones Unidas no son del todo pesimistas pese al panorama descrito: “La pandemia del coronavirus nos brinda una oportunidad para convertir esta crisis en un impulso para alcanzar los ODS”. Una forma de transmitir un mensaje al mundo de que los ODS abren múltiples oportunidades económicas y sostenibles que podrían ser la puerta de salida de la crisis económica actual.

“La pandemia nos brinda una oportunidad para convertir esta crisis en un impulso para alcanzar los ODS”

Por tanto, los Objetivos de Desarrollo Sostenible deben seguir siendo el marco de referencia de la comunidad internacional, los gobiernos nacionales, el sector empresarial y la sociedad civil en un mundo que convive con el coronavirus, cambiante y lleno de incertidumbres. Solo el compromiso con ellos es la garantía de un desarrollo sostenible y de cumplir con el lema que tienen los ODS: “no podemos dejar a nadie atrás”.

Agenda 2030: el camino a los ODS

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