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Ciencia y tecnología 23 mar 2017

Robots blandos: los superhéroes del futuro

Microscópicos como una bacteria o blandos como una medusa, los robots del futuro ya no serán monstruos de metal rígidos y sin emociones, sino organismos tan variados como los propios seres vivos. Esta nueva generación de máquinas, biodegradables y capaces de interactuar con el cuerpo humano, nos ayudará a conquistar planetas, reparar el entorno o curar enfermedades.

“Muchas veces, cuando la gente piensa en robots, se imagina películas de ciencia ficción, como Stars Wars, Star Treck o Terminator”, afirmó Jonathan Rossiter –uno de los grandes expertos internacionales en robótica blanda y materiales inteligentes–, durante la presentación del libro El próximo paso: La vida exponencial, en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT).

La realidad, sin embargo, es bien distinta. Los robots del futuro se parecerán más a Baymax, el mullido protagonista de Big Hero 6.  Don Hall, co-director de esta creación de Disney, encontró precisamente en el laboratorio de robótica blanda de la Universidad Carnegie Mellon la fuente de inspiración para una cinta que mereció en 2015 el Óscar a la mejor película de animación.

Tráiler oficial de Big Hero 6

“La nueva generación de máquinas inteligentes tendrá formas tan dispares como los seres vivos, cambiará la manera en que vivimos y hará nuestra existencia más fácil”, subraya Rossiter en el libro publicado por BBVA dentro de su iniciativa OpenMind, y que puede descargarse gratuitamente en varios formatos electrónicos.


Descargar libro completo
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Este catedrático de la Universidad de Bristol explica que los nuevos robots pasarán a ser ubicuos: estarán sobre nuestro cuerpo, dentro de él, formarán parte de la ropa que llevamos y de los alimentos que consumimos. En otras palabras, encontraremos robots donde menos los esperamos.

Pieles inteligentes

La cura de enfermedades es uno de los objetivos principales de las investigaciones de Rossiter, que trabaja para diseñar una piel robótica que se integre con la humana. Estas pieles inteligentes, que imitan las capacidades de algunos animales, podrán mimetizarse con el ambiente o regular la temperatura corporal. Muy pronto habrá vendas inteligentes capaces de curar heridas, afirma Rossiter, que investiga también cómo sustituir la ropa convencional por una especie de segunda piel que se adapte al cuerpo.

Ropa inteligente para recuperar la movilidad

Las nuevas tecnologías no solo podrán curar enfermedades o regenerar tejidos, sino también ayudar a ancianos o personas discapacitadas a recuperar la movilidad. En un futuro no muy lejano,  las sillas de ruedas se verán remplazadas por camisas o pantalones impulsores. Sin embargo, el desarrollo de estas prendas de vestir con asistencia de movimiento está limitado de momento por el peso de los mecanismos necesarios para moverlas. Para superar esta dificultad, los investigadores trabajan para desarrollar tecnologías cada vez más ligeras.

Octobot, el primer robot blando y autónomo, desarrollado por la Universidad de Harvard. - Lori Sanders/Harvard University

Robots dentro del cuerpo

La robótica quiere ir un paso más allá y, además de los dispositivos ponibles, también desarrolla otros que se instalan directamente dentro del cuerpo. Es lo que se conoce como biointegración. Una tecnología en fase de desarrollo que espera revolucionar la medicina en la próxima década. El futuro de los trasplantes pasa por órganos robóticos de sustitución, que serán capaces de interactuar con las estructuras internas del cuerpo para restaurar sus capacidades funcionales.

Robots biodegradables y ecológicos

Existen ya robots capaces de limpiar ecosistemas contaminados. Pero, en opinión de Rossiter, resulta paradójico que las máquinas diseñadas para cuidar el medio ambiente se conviertan en residuos dañinos para el entorno al finalizar su vida útil. Por este motivo, trabaja en el desarrollo de máquinas compuestas de materiales completamente biodegradables, incluso comestibles. Hasta tal punto que una persona podrá ingerir un robot minúsculo para que actúe en su cuerpo durante un día y después sea procesado por el organismo.

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