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¿Se acabó la luna de miel de las economías emergentes?

La caída del precio de las materias primas, producida tanto por la baja demanda mundial como por el exceso de oferta, representa todo un golpe para las principales economías emergentes, los BRIC (Brasil, Rusia, India y China), muy condicionadas por ello, ya han tenido que reducir sus expectativas para este año.

De hecho, la ralentización de la economía China parece haber lastrado al resto de emergentes, cuyas exportaciones se han visto mermadas, produciendo una caída en cascada de inversiones a corto y medio plazo. Lo que parecen buenas noticias para la recuperación europea, no lo son tanto para los países exportadores.

Brasil

Brasil es un país muy potente en materia de exportaciones, especialmente en minerales, por lo que la minería se ha ido convirtiendo cada vez más en uno de los ejes principales de una de las economías latinoamericanas más relevantes. Una de sus exportaciones más fuertes es la del hierro, cuyo principal cliente ha sido China, así como oro y acero. La agricultura sigue resultando un sector con empuje, pero también ha ido ganando peso la producción de petróleo y gas, gracias al descubrimiento de importantes yacimientos.

La gran dependencia exterior de su economía es tanto su gran fortaleza, como su gran debilidad, sobre todo ahora que la demanda mundial se ha reducido de forma relevante, que el precio del petróleo cae en picado y que uno de sus principales clientes, China, ha frenado y bajado una marcha.

Rusia

El sector energético ruso ha mantenido en volandas a la economía del país durante los últimos años, pero las circunstancias han cambiado notablemente. No sólo por la caída del precio del barril de petróleo, sino por las sanciones internacionales que han recibido por su papel en el conflicto Ucraniano.

Tal fue el incremento en el negocio del crudo, que el estado aprovechó la coyuntura para aumentar los impuestos por la extracción de materias primas, incrementando sus ingresos fiscales. Sin duda fue una coyuntura magnífica, pero ahora las perspectivas parecen menos prometedoras y se esperan consecuencias negativas para el propio mercado interior de Rusia. Con una sobreproducción mundial de petróleo, el precio de este ha alcanzado unos valores realmente bajos y Rusia ha resultado una de las economías más dañadas, ya que cuenta con una economía muy potente pero poco diversificada.

Podríamos pensar que la extracción en base al fracking que ha introducido Estados Unidos ha influido notablemente en estos problemas y no nos equivocaríamos, aunque la verdad es que al no bajar la producción mundial para ajustarse a la demanda, son algunos de los tradicionales países productores los que parecen estar iniciando un pulso por ver quién puede garantizar una extracción más barata. Parece una guerra de desgaste, que ya se ha cobrado las primeras víctimas en el negocio del fracking, y que Rusia ve con cierta desesperación e incertidumbre.

India

La gran población de la India convierte al país en un mercado potencial para la compra de materias primas, sobre todo gracias al aumento de las clases medias. De hecho, es uno de los países emergentes que mejor parecen estar capeando el temporal, ya que sus importaciones se ven beneficiadas de la caída de precios. Su Balanza Comercial nos muestra que durante los últimos años han importado más de lo que han exportado (balanza negativa), aunque también es cierto que cada vez se han caracterizado por vender más al exterior y por una contracción leve de las compras, lo cual ha fortalecido su economía.

La india es una gran productora agrícola y también exporta productos manufacturados, pero no es especialmente relevante su producción de hidrocarburos (de hecho es una importante compradora), de modo que la actual caída de precios no le afecta del mismo modo que a otros países, e incluso le puede beneficiar.

China

Los crecientes problema de China no son equiparables a los de otros países BRIC, aunque todos experimentaron una burbuja inmobiliaria junto al rápido crecimiento económico de las regiones. Durante los últimos años China ha crecido de forma abrumadora, soportando grandes inversiones públicas (infraestructuras ante todo) que han aumentado las deudas de sus corporaciones locales hasta un punto preocupante. En otras palabras, el crecimiento se ha basado en el gasto público, además de en las ventas de productos manufacturados, gracias al bajo coste de la mano de obra.

Es cierto que el país asiático es una de las economías con mayor potencial del mundo y ya se ha convertido en el foco de atención de los fabricantes tecnológicos (muchos de ellos han surgido en el mismo país) gracias al aumento de sus clases pudientes y del gran mercado interior. No obstante, deberán buscar nuevas alternativas para consolidar su crecimiento, ya que la sobreinversión parece ser una fórmula agotada, que al no poder seguir siendo explotada, ha producido una ralentización de la economía que ha causado una reducción en dichas inversiones y en las compras al exterior. Cuando China estornuda, Brasil se agripa.

Aunque es un importante exportador, su potencial no se encuentra estrechamente ligado a las materias primas, por lo que se beneficiará aún más de la caída de precios, además de las ventajas ya logradas con los acuerdos firmados con Rusia.

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