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La receta de Ninfa Herrera para salvar de la extinción la gastronomía del Amazonas

Ninfa Herrera, el orgullo indígena que ha revivido la cultura Murui Muina en la Amazonia colombiana
Vanessa Pombo Nartallo (BBVA Creative)

El día que esta emprendedora colombiana vio cómo algunas compañeras de su pueblo se ocultaban para comer platos propios de su cultura, algo la conmovió: “Decidí que esto no podía seguir así”. Estas palabras resumen el tesón con el que ha sacado adelante su Espacio Cultural Ancestral y Gastronómico, un restaurante que no solo rescata un legado culinario al borde de la extinción, sino que visibiliza la identidad de un pueblo herido por los conflictos armados.

En ocasiones el progreso deja atrás legados culturales intangibles de incalculable valor. Pero entonces surge el empeño de personas anónimas para rescatarlos de lo que parecía una condena segura al olvido. Es el caso de la gastronomía del pueblo indígena Murui Muina, o huitoto, que desaparecía en silencio en la Amazonia colombiana. Su rescatadora tiene nombre de ser mitológico pero es muy real, tan real como la huella que está dejando en su comunidad y en el mundo: Ninfa Herrera Domínguez.

Ninfa vive en el municipio de Florencia, en el valle del río Cauca en Colombia. Explica que el día que se dio cuenta de que algunas compañeras de su pueblo se escondían para comer platos propios de su cultura, algo le tocó dentro: “Decidí que esto no podía seguir así”. En estas siete palabras, condensa el tesón con el que ha sacado adelante el restaurante Espacio Cultural Ancestral y Gastronómico, donde rescata recetas huitoto al borde de la extinción basadas en productos autóctonos: yuca brava, ají, piña, pescado, especias amazónicas…

Pero esta emprendedora hace mucho más que sacar a la luz la riqueza culinaria de su pueblo: impulsa también el orgullo de ser indígena. “Decidí crear un lugar que fuera más allá de comer pescado o tomarse un jugo”, explica. “Quería un sitio para hablar de la cultura, saber quiénes somos y qué le aportamos al mundo. Nuestra comida nativa es natural, sin químicos. Hay una historia detrás de cada ingrediente. Contamos por qué consumimos la yuca brava, qué nos aporta el pescado… Eso no se encuentra en otro lado y es lo que he querido mostrar”.

Define su propuesta como “turismo indígena con vocación de paz”. Su idea es dar a conocer, junto a sus platos, “nuestras experiencias buenas y malas, más allá del conflicto armado”.

Un pueblo disperso por la violencia

Ninfa Herrera no ha tenido una vida fácil. Es una más de los miles de desplazados que se vieron obligados a huir de la violencia armada que enfrentaba al Estado y las guerrillas en los años 80 y 90 del siglo pasado. De su lugar de origen, Solano, se trasladó con su familia a Montañita, en Caquetá, de donde también tuvo que huir a Florencia, donde finalmente se estableció. Cuando años más tarde quiso conocer mejor sus raíces, descubrió que los archivos de la Casa de Cultura de Montañita hablaban de los Murui Muina en pasado, sin reflejar su situación actual. La dispersión les estaba arrebatando su presente.

Su activismo para combatir este olvido ha sido y es muy amplio: desde trabajar en favor de su comunidad en los cabildos de la región hasta convertirse en gobernadora indígena. Y ahora, impulsa también su Espacio Cultural Ancestral y Gastronómico, donde los visitantes no solo pueden disfrutar de los platos huitoto, sino también conocer de dónde viene esta etnia y admirar obras de su artesanía. “Hacemos pedagogía de quiénes somos como pueblo”, afirma. “No solamente es venir a comprarnos un pescado, sino conocer la cultura del Amazonas, fortalecer a las mujeres indígenas”. Para que su legado cultural no se escriba en los márgenes de la historia.

Ninfa herrera, emprendedora Colombiana de la FMBBVA

Ninfa es una más de los miles de desplazados que se vieron obligados a huir de la violencia armada. - Fundación Microfinanzas BBVA

En la realización de su proyecto, Ninfa ha contado, por un lado, con la ayuda incondicional de su familia: su hija Valeria es la administradora del local. Y por otro, con el apoyo del programa Emprendimientos Productivos para la Paz (Empropaz), que ofrece formación y asesoramiento a microempresarios colombianos para ayudarles a gestionar sus negocios con formación en finanzas, administración de empresas, innovación y economía. Empropaz es una iniciativa que lidera Bancamía, entidad de la Fundación Microfinanzas BBVA, en alianza con la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) en Colombia, la Corporación Mundial de la Mujer Colombia y la Corporación Mundial de la Mujer Medellín.

El asesor de Ninfa, Jonathan Cendales, explica la estrategia que siguió Empropaz para impulsar su proyecto emprendedor: “Por un lado, fortalecimos la parte empresarial: ella vendía productos esporádicamente, pero no tenía un punto específico para hacerlo. Por otro, fortalecimos su capacidad de llevar un registro de la información contable y de aprovechar las redes sociales y las plataformas digitales para comercializar el producto y dar a conocer su restaurante”, al que califica de labor de “rescate cultural”.

Ninfa Herrera aprecia la oportunidad de aprender a crear una empresa porque “nos genera mucho conocimiento y eso también tiene un valor”. La emprendedora colombiana con nombre de ser mitológico tiene avidez por el conocimiento: el que permite participar de manera activa en el progreso, y el ancestral que no debe perderse porque forma parte de la riqueza de ser humano.