Como autónomo, a la hora de pedir un préstamo hipotecario, se debe demostrar que se tiene capacidad de pago suficiente. En este caso, lo mejor es ir al banco muy preparado, con documentación que refleje de la forma más detallada posible los ingresos que se tienen y las garantías que se pueden aportar.

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¿Es imposible conseguir una hipoteca si se trabaja por cuenta propia? La respuesta es que no.  Ahora bien, antes de tocar la puerta de la sucursal con los argumentos preparados, lo primero es informarse bien de los requisitos que la entidad bancaria pide. Como mínimo, hay que tener muy claro que los ingresos de la actividad que se realiza van a permitir asumir la mensualidad de la hipoteca, además de contar con unos ahorros previos.

Cuando un banco analiza el riesgo de conceder una hipoteca a un cliente tiene en cuenta variables relacionadas con la estabilidad laboral y el esfuerzo que la cuota del préstamo va a suponer respecto a los ingresos. Por este motivo, conviene poner encima de la mesa toda la documentación que demuestre que se podrá afrontar el pago del préstamo mes a mes y no se pasará a ser un cliente de riesgo.

Documentos que hablen por nosotros

  1. Un dossier informativo: que conozcan a fondo el negocio. Es muy recomendable preparar un informe con todos los detalles de la actividad que se lleva a cabo: un resumen de la historia del negocio, el currículum propio, una relación de clientes y proveedores, proyectos de futuro y demás datos que demuestren la estabilidad y las posibilidades de éxito. En resumidas cuentas, hay que saber “venderse”.
  2. Última declaración del IRPF presentada. Hay que demostrar la situación fiscal del negocio.
  3. Una “radiografía” contable del negocio: modelos trimestrales de IVA e IRPF y resumen anual. Aunque no es imprescindible, presentar esta información dará una idea de la evolución de los ingresos y gastos.
  4. Capacidad de ahorro. Se puede demostrar presentando los movimientos de la cuenta corriente en los últimos meses, tanto la personal como la utilizada para la actividad. Así verán los gastos de la tarjeta, las domiciliaciones… etc.
  5. Vida laboral actualizada: en ella consta la actividad propia a lo largo de los años y la antigüedad en el negocio actual.
  6. Últimos recibos de todos nuestros préstamos: tanto personales como de empresa, leasings, pólizas de crédito… Es importante facilitar a la entidad estos datos para que realicen un análisis del nivel de endeudamiento como autónomo (si es que se tiene).

Llegados a este punto, quedará negociar las condiciones del préstamo con la entidad bancaria.

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