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Start-ups 05 nov 2014

Una startup española agiliza los pagos internacionales de los universitarios

Si has sido estudiante en el extranjero y sueles hacer operaciones bancarias internacionales para pagar tu matrícula, seguramente estarás familiarizado con el martirio que puede llegar a ser el pago de la matrícula. Durante su etapa estudiantil en el MIT (EEUU), el ingeniero industrial Iker Marcaide vivió de primera mano las largas esperas y las costosas comisiones. Sin embargo, ante tal problema, en vez de resignarse, Marcaide encontró una solución y la bautizó como Peertransfer.

Así creó una startup para ayudar a estudiantes a agilizar sus pagos en universidades internacionales cuyo sistema ya recomiendan el 40% de estos centros en EEUU. Por su capacidad para dar una respuesta a un problema real a través de la tecnología, Marcaide fue seleccionado en 2011 como uno de los MIT Technology Review Innovadores menores de 35 España.

¿Cómo nació la idea de PeerTransfer?

En el año 2008 me admitieron en el MBA (Master in Businness Administration) en el MIT. Cuando fui a mi banco en Londres (Reino Unido), donde trabajaba por aquel entonces, para hacer una transferencia y pagar mi matrícula, me di cuenta de las comisiones que había que pagar y de que el tipo de cambio que era muy malo. Cuando se trata de cifras como 40.000 dólares de matrícula, un 3% supone mucho dinero. Peor aún fue cuando incluso el dinero llegó a perderse, hice la transferencia y en la universidad no lo encontraban entre las miles de transferencias de estudiantes. Entonces me pregunté: ¿cómo es posible que hoy en día esto no funcione mejor, que haya tan mal cambio y sea tan difícil seguirle el rastro al dinero? Ahí empecé a darle vueltas y en 2009 constituí Peertransfer como solución a estos inconvenientes. Cuando empecé estaba en Boston, en mitad del MBA y mis clientes iniciales fueron compañeros de clase, a los que ayudaba a mandar dinero a sus países.

¿Y cómo pasó de ahí a una empresa con una amplia cartera de clientes como la que tenéis?

Después de las primeras operaciones, empecé a sentarme con las universidades para ver si estarían dispuestos a darle visibilidad a la plataforma para los estudiantes. Tenía pocas esperanzas, pero nos explicaron que les parecía muy interesante la idea, porque muchas veces el proceso les era complicado. Reciben pagos y no saben de quiénes son, tienen miles de estudiantes. En ese momento le dimos la vuelta a la historia, al darnos cuenta de que en el sector educativo podríamos encajar muy bien la idea y nos convertimos en un procesador de pagos para las universidades, para ofrecerles una forma más eficiente de recibir los pagos de sus alumnos.

 

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Iker Marcaide en su oficina de Valencia (España). Detrás, las banderas de las universidades con las que colabora.

Entonces, ¿tenéis acuerdos con las universidades?

La universidad sugiere a sus estudiantes que nos use y que somos la forma preferida de recibir los pagos. Los usuarios finales siguen siendo los estudiantes, pero a ellos llegamos a través de la universidad. Cuando llegan, por ejemplo, al MIT, nos ven como una opción de pago de su matrícula y al final fue pues les hacemos ahorrar dinero y a la universidad le facilitamos los trámites.

¿Y cómo lo hacéis?

En circunstancias normales, en el caso de un estudiante español que va al MIT a estudiar, lo normal es que a través de su banco realice una transferencia a esta universidad. A un número de cuenta. Como consecuencia, sobre todo por ser una cuenta extranjera e implicar un cambio de divisa, tendrá que pagar una serie de comisiones que encarecerán el precio. Además, no sabrá exactamente cuándo llega el dinero a su destino.

Básicamente lo que nosotros hacemos es decirle a la universidad que recomiende a sus estudiantes que nos use. Entonces los vamos a redirigir a una experiencia de pago en nuestra plataforma, y ahí es donde el estudiante dirá cuánto te quiere pagar y le diremos a cuánto equivale en su divisa original. Por ejemplo, imagina que tienes que pagar 40.000 dólares al MIT, pues nosotros te diríamos para que reciban esa cantidad, tienes que darnos 30.000 euros. Entonces tomamos esos 30.000 euros de la persona y los hacemos llegar a la universidad. En cada país tenemos distintos métodos de pago, pero aquí en España sería un simple ingreso en una cuenta española, que es bastante barato o incluso gratis.

¿Cómo se financia la empresa?

Cogemos esos euros del estudiante, los agregamos con los de otros muchos estudiantes internacionales, y gracias al volumen conseguimos un tipo de cambio muchísimo mejor del que podrías conseguir en tu banco. Parte de los ahorros que ganamos en ese cambio los compartimos con los estudiantes y el resto nos los quedamos como nuestros ingresos. Es gratis entre comillas, lo que hacemos es repartir los beneficios que generamos entre los estudiantes y nosotros.

La universidad sugiere a sus estudiantes que nos use y que somos la forma preferida de recibir los pagos”

¿Qué ganan unos y otros frente a la forma ordinaria de hacerlo?

De cara al estudiante, pues pagan por lo menos la mitad de lo que pagarían en comisiones en un banco y lo hacemos todo más eficiente. De cara a la universidad, ellos no pagan nada, están encantados, y reciben toda la información que necesitan sobre las transferencias. Además, evidentemente, damos soporte a ambos de cara a ese pago, nos aseguramos de que llegue a tiempo y con toda la información necesaria para que la universidad los pueda procesar rápidamente y los estudiantes sepan si ha llegado.

Todo esto en cierta manera es una alternativa a la transferencia bancaria tradicional, y lo hemos construido alrededor de un caso educativo, pero evidentemente, la plataforma se podría utilizar para muchas más cosas

Precisamente, respecto a la versatilidad de la plataforma, ¿habéis pensado ampliar vuestro negocio a otras áreas?

Ahora estamos bastante centrados en el sector educativo, la intención es seguir haciendo lo que ya hemos hecho en Estados Unidos, en más países. Estamos intentando extenderlo a todo el mundo. Ya tenemos un 40% de las universidades de Estados Unidos que usan Peertransfer y un 29% de las de Australia. Nos falta mucho en Europa o en Canadá, por ejemplo. Entonces, por ahora a corto plazo, lo que estamos es expandiéndonos internacionalmente y mas allá, a largo plazo ya se verá.

Este es un servicio que los bancos ofrecen y por el que se lucran. ¿No habéis tenido obstáculos por competir por su clientela?

Claro, pero es que ellos no saben que les estamos “quitando” en cierta manera los clientes. Si tú vas a tu banco y le dices “hazme una transferencia a esta cuenta española”, que somos nosotros, y que después moveremos el dinero a Estados Unidos, ellos no tiene por qué saber que tú te vas a estudiar al extranjero y que podrían cobrarte más comisiones.

¿Y a nivel legal?

Es un sector muy regulado, porque estás procesando pagos, y desde el punto de vista de blanqueo de capitales es un asunto delicado. Esa es la complejidad un poco a la que tenemos que hacer frente. Pero mientras nos mantengamos en la legalidad, y lo hacemos, no tenemos ningún obstáculo.

A nivel de seguridad, ¿cómo hacéis para generar confianza en el usuario?

Es una parte muy importante. Totalmente. El tema regulatorio, de la seguridad y de la confianza es clave. Pero tiene dos aspectos diferentes. Por un lado es que realmente seas más seguro, que estés regulado, lo que supone un problema de implementación y que resuelve nuestro equipo. Por otro lado, está que la gente te vea como seguro. Una y otra cosa no tienen porqué ir juntas, puedes ser seguro pero no parecerlo o viceversa. Y esa segunda parte, de generar la confianza, la logramos principalmente a través de las universidades, en las que los estudiantes ya confían. Además nos encargamos de seguir siempre un proceso para que se sientan cómodos con nosotros, informamos de todos los pasos que tomamos y de cómo funcionamos.

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