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Blockchain 02 mar 2018

La tecnología 'blockchain' entra en el menú

Café de comercio justo, garantía de calidad, tomates ecológicos… Los consumidores confían en lo que dicen las etiquetas de lo que comen. ¿Existe alguna forma de comprobar que es cierto lo que cuentan? Para ello sería necesario un registro de todos los procesos a los que ha sido sometido el producto, algo que hace posible el ‘blockchain’.

La dieta influye en la salud de las personas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que cada año enferman en el mundo unos 600 millones de personas —casi 1 de cada 10 habitantes— por ingerir alimentos contaminados y que 420 000 mueren por esta misma causa.

De la cadena de suministro a la cadena de bloques

La globalización ha convertido las cadenas de suministro en extensas redes que atraviesan numerosas fronteras nacionales. De eslabón en eslabón, una manzana pasa por diferentes tratamientos y lugares en los que se puede contaminar o degradar. Garantizar la inocuidad de los productos depende de la colaboración, confianza y transparencia entre los diferentes agentes, desde que se salen de la granja hasta que llegan al plato.

La tecnología ‘blockchain’, o cadena de bloques, funciona como un libro de contabilidad en el que cada uno de los involucrados registra sus movimientos y al que todos tienen acceso. Es un sistema descentralizado en el que cada bloque se genera con información encriptada y va enlazado con el anterior y el posterior de forma indisoluble, por lo que es casi imposible hackearlo.

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Una cadena de bloques sirve para establecer cualquier transacción o contrato que requiere procesos de verificación y seguridad.  IBM, el gigante tecnológico, ha empezado a utilizar esta tecnología con empresas como Nestlé o los supermercados Walmart para priorizar la salud de los consumidores. IBM Blockchain Platform permite una lectura digital del registro de cada uno de los procesos a los que ha sido sometido el producto.

Tal y como cuenta Frank Yiannas, vicepresidente de seguridad alimentaria de Walmart, antes del ‘blockchain’, rastrear un alimento desde la tienda hasta la fuente requería de varios días. Sin embargo, con la aplicación de esta tecnología puede conocerse toda esa información en apenas dos segundos.

El tiempo es un factor decisivo si se trata con un problema de seguridad alimentaria. Hay que actuar rápido para evitar enfermedades e incluso muertes. También es importante hacerlo de forma certera. De acuerdo con Yianna, saber cuáles son los productos afectados y cuáles no, reduce las pérdidas y ayuda a que se limpie el nombre de la marca fácilmente.

Más vale invertir en prevención que curar

Cuando en 2008 más de 54.000 niños fueron hospitalizados por culpa de una resina que contaminó una marca de leches infantiles, la plataforma de comercio electrónico OwlChain decidió desarrollar un sistema que evitase que una desgracia así volviese a ocurrir. La compañía taiwanesa pone a disposición de las granjas OwlChain Provenance, una herramienta basada en tecnología ‘blockchain’ que permite rastrear todo el ciclo vital de los cerdos. Desde el supermercado, y con un escaneado del código del producto, se puede saber dónde y cuándo nació el animal que se compra, su historial médico e incluso con qué se alimentó a lo largo de su vida.

Transparencia para alimentar la confianza  

Ya no se trata únicamente de evitar graves contaminaciones alimentarias. Los consumidores quieren saber el lugar de procedencia de su comida y si lo que les ofrecen se corresponde con la realidad. ¿En tan sana y nutritiva como dicen?  De acuerdo con el grupo Axiom, tan solo la mitad de los clientes se creen lo que pone en la etiqueta. Saber si los alimentos son frescos, conocer el lugar de origen o los aditivos y conservantes artificiales añadidos son algunos de los datos sobre los que  el consumidor reclama transparencia.

Para satisfacer esa demanda, Axiom ha lanzado Geneisis, una plataforma que facilita el registro y rastreo de todas las acciones de la cadena de suministro. Algo que beneficia tanto a quien vende como a quien compra pues los primeros pueden demostrar la autenticidad de su producto y los segundos pueden estar tranquilos al tener completo acceso a toda la información de la cadena de bloques.

Proteger los intereses de los actuales y futuros consumidores es la intención de la empresa arc-net. Junto a PwC trabajan contra el fraude alimentario en Holanda. La adulteración o falsificación de productos es un problema en auge que, según la consultora, tiene un coste  de entre 24.000 y 32.000 millones de euros al año para la economía global. Las compañías pierden dinero y los clientes confianza. No se trata solo de un problema financiero, el fraude alimentario puede convertirse también en un problema de salud pública.

Sin embargo, la comida no es lo único importante. Todo lo que envuelve la cadena de suministro debe tenerse en cuenta. Provenance, cuyo ‘software’ de trazabilidad de productos está presente en más de 200 empresas de alimentación, involucra a productores, proveedores y minoristas para crear una base de datos que permite tanto asegurar la procedencia de ese café de comercio justo que venden en el supermercado de la esquina como el salario digno que reciben los agricultores en Indonesia.

El mundo es cada vez más complejo y ofrece más posibilidades de elección. Que todos tengan a su disposición de forma rápida y sencilla tanta información no solo asegura la selección más conveniente sino que garantiza que se compre lo adecuado y deseado. Rastreo, verificación y confianza: la tecnología ‘blockchain’ se vuelve un aliado del consumidor y del bienestar de las personas.

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