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Desarrollo 16 may 2012

Tecnología para imaginar las ciudades inteligentes

Alumbrado público que sabe cuando encenderse y cuando apagarse o chivatos que indican a los conductores dónde hay sitio para aparcar y te evitan perder tiempo dando vueltas y vueltas. Estos son algunos de los avances de las ciudades inteligentes. Para impulsar el desarrollo de estas y otras tecnologías, este viernes 18 de mayo podrás conocer las conclusiones del debate sobre la Smart Cities en el evento Diálogos en la Granja que se celebró los días 24 y 25 de abril.

Nuestro planeta, y nuestra especie, son cada vez más urbanos. Las megalópolis se extienden ya por los cinco continentes y, en 2050, el 70% de la población mundial vivirá en ciudades. Sin embargo, los recursos de los que disponemos son limitados, por lo que, para hacer frente a un creciente consumo energético y a la expansión de las infraestructuras urbanas, es necesario un rediseño inteligente y eficiente que haga sostenible el futuro urbano de la Tierra.

Con este objetivo, se están desarrollando urbes inteligentes que nos hacen la vida más fácil gracias a la tecnología. Escenas futuristas que hasta ahora solo habíamos visto en las películas son ya una realidad en las calles de muchas ciudades del planeta: farolas que se encienden y apagan en función del tránsito de los viandantes, paneles que indican a los agobiados conductores urbanos dónde puede encontrar un sitio para aparcar, pivotes que leen las matrículas para permitir únicamente el paso a los residentes y servicios municipales…

La tecnología facilita estos desarrollos inteligentes al mismo tiempo que permite a las administraciones públicas ahorrar costes. En España, tenemos ya varios ejemplos de ciudades que están aprovechando los recursos de forma inteligente: Málaga ha ahorrado en un año un 20% en la factura de la luz, utilizando la energía eólica y fotovoltaica en el alumbrado público; Madrid ha sido la primera capital europea en instalar pavimento inteligente con banda ancha en la Puerta del Sol, lo que permite a los ciudadanos tener acceso a internet y a los contenidos de ocio, turismo e información municipal.

¿En qué barrios queremos vivir?

50 años después desde la última teorización sobre las ciudades (y casi 200 años viviendo en este tipo de configuraciones urbanísticas), algunos ayuntamientos, empresas de servicios y plataformas ciudadanas se han reunido estos días para debatir sobre el futuro de las ciudades y lo que esperan sus habitantes de ellas. Una de las principales conclusiones a las que han llegado es la necesidad de recuperar lo bueno de la ciudad que hemos perdido: su conexión con las personas.

Imaginar las ciudades inteligentes de mañana exige conocer en profundidad la ciudad actual; cómo se mueven sus habitantes, cómo se comportan sus barrios. El proyecto Smart Cities de BBVA facilita precisamente este conocimiento, utilizando los datos que arrojan las transacciones de tarjetas bancarias, cajeros y datáfonos para componer mapas visuales muy ricos en información.

Estos mapas vivos muestran en tiempo real los hábitos de los ciudadanos, indicando por franjas horarias la actividad en bares y restaurantes, las compras en tiendas y establecimientos o el gasto en estaciones de servicio asociado a la vida urbana.

Según explica Elena Alfaro, responsable del proyecto Smart Cities en el Centro de Innovación BBVA, el objetivo de estos mapas es “enriquecer el tipo de información que han manejado hasta ahora las instituciones, muy basada en censos y encuestas. La ciudad es un sistema vivo y como tal tenemos que analizarlo”.

En cualquier caso, ciudad inteligente no es sinónimo de ciudad low cost o ciudad tecnológica. La riqueza de las ciudades reside en sus rasgos únicos y su personalidad propia, construida a lo largo de los siglos. Para no correr el riesgo de hacer ciudades muy tecnológicas pero también muy poco personales, hay que devolver la voz a las personas e implicarlas en el desarrollo de la ciudad inteligente del futuro.

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