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Bienestar financiero Act. 28 oct 2016

Tesoros: ¿si lo encuentro me lo quedo?

Tesoro Recurso Joyas Perlas Piedras preciosas

Dicen que quien tiene un amigo tiene un tesoro, sin embargo, en los tiempos que corren, mucha gente preferiría tener menos amigos y encontrarse un tesoro. Pero, en tal caso, ¿podríamos quedárnoslo si lo encontramos?

Después de cinco años de litigio, el tesoro del pecio -fragmento de una nave que ha naufragado- Nuestra Señora de las Mercedes, volverá a España. Es fácil pensar: si, legalmente, ha sido posible arrebatar un tesoro encontrado frente a las costas del Algarve (Portugal) a la empresa norteamericana que lo ha extraído, ¿qué posibilidades tengo yo?

Tesoros: legislación dentro del territorio nacional

Como no podía ser de otro modo, dependiendo de qué se encuentra, dónde se encuentra y cómo se encuentra, se aplicará una legislación u otra.

Lo primero que tendríamos que saber es qué es un tesoro. Según el Artículo 352 del Código Civil: se entiende por tesoro, para los efectos de la ley, el depósito oculto e ignorado de dinero, alhajas u otros objetos preciosos, cuya legítima pertenencia no conste.

Además, depende de dónde se encuentre:

Artículo 614: el que por casualidad descubriere un tesoro oculto en propiedad ajena, tendrá el derecho que le concede el artículo 351 de este Código.

Artículo 351: el tesoro oculto pertenece al dueño del terreno en que se hallare. Sin embargo, cuando fuere hecho el descubrimiento en propiedad ajena, o del Estado, y por casualidad, la mitad se aplicará al descubridor. Si los efectos descubiertos fueren interesantes para las ciencias o las artes, podrá el Estado adquirirlos por su justo precio, que se distribuirá en conformidad a lo declarado.

Lo que podemos encontrar será un tesoro u otra cosa (un baúl lleno de trajes antiguos, libros, etc…). A estos últimos se les conoce como “cosas muebles”. En este caso, el Código Civil tiene sus propios artículos:

Artículo 615: El que encontrare una cosa mueble, que no sea tesoro, debe restituirla a su anterior poseedor. Si éste no fuere conocido, deberá consignarla inmediatamente en poder del Alcalde del pueblo donde se hubiese verificado el hallazgo. El Alcalde hará publicar éste, en la forma acostumbrada, dos domingos consecutivos. Si la cosa mueble no pudiere conservarse sin deterioro o sin hacer gastos que disminuyan notablemente su valor, se venderá en pública subasta luego que hubiesen pasado ocho días desde el segundo anuncio sin haberse presentado el dueño, y se depositará su precio. Pasados dos años, a contar desde el día de la segunda publicación, sin haberse presentado el dueño, se adjudicará la cosa encontrada o su valor al que la hubiese hallado. Tanto éste como el propietario estarán obligados, cada cual en su caso, a satisfacer los gastos.

Artículo 616: si se presentare a tiempo el propietario, estará obligado a abonar, a título de premio, al que hubiese hecho el hallazgo, la décima parte de la suma o del precio de la cosa encontrada. Cuando el valor del hallazgo excediese de 2.000 pesetas, el premio se reducirá a la vigésima parte en cuanto al exceso.

En cualquier caso, todo es relativo. En caso de encontrar un tesoro en terreno público, el Estado puede “estimar” su valor y “comprárnoslo” al precio de su “tasación legal”. Sobre todo si el tesoro se ve afectado por la Ley 16/85 de Patrimonio Histórico.

Tesoros: aguas internacionales

Suponiendo que alguien encuentra un barco naufragado con tesoro y todo. ¿Quién tiene derecho sobre él?, ¿El propietario del barco? (Con barcos de 400 años a lo mejor es difícil encontrar a su dueño), ¿Sus descendientes si los hubiera?, ¿El que lo encuentra?

Otra cuestión está referida a la legislación que se aplicará. ¿La del país que dio bandera al barco?, ¿El país de quién lo encontró? Existen convenios internacionales para intentar, regular este tipo de casos. Pero claro, ¿A quién pertenece un tesoro fenicio? Hay casos en los que ni siquiera existe ya el país.

 

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