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Asuntos sociales 04 jul 2017

Una titán con el mundo sobre sus hombros

Según la mitología griega, Atlas fue un titán que, castigado por Zeus, debió llevar por toda la eternidad el mundo sobre sus hombros. Pero en Soacha, Cundinamarca, un municipio al sur de Bogotá, una titán llamada Jessica carga todo los días sobre sus hombros lavadoras de ropa, que son su mundo y su negocio; pero no lo hace por castigo. Lo hace por amor. Por amor a la vida, por amor a sus hijos, por amor a los demás.

Por eso, en el foro realizado en el auditorio de BBVA Colombia para celebrar los 10 años de de la Fundación Microfinanzas BBVA en el que ella participó junto a Miguel Ángel Charria, presidente de Bancamía, entidad que representa a la Fundación en Colombia,  llamó la atención por su desparpajo en la forma de expresarse, por la claridad de sus conceptos y sobre todo, porque dejo muy claro en qué consiste la conciencia social: “Cuando se nace con conciencia social no importa el bienestar propio ni el de su propia familia, se trata de ayudar a los demás”.

Jessica Alejandra Hernández tiene 27 años, cuatro hijos y unas ganas inmensas de salir adelante; por eso no duda en ningún momento en alzarse al hombro una lavadora de ropa y caminar con ella 300 o 500 metros de ida y vuelta. Ese es su negocio: alquilar lavadoras de ropa a domicilio.

Jessica Hernández, beneficiaria de Bancamía en Colombia.

Esto es algo que hace uno porque lo tiene que hacer, no hay opción, o lo hace o se muere de hambre. Yo soy bachiller, yo alcancé a terminar la secundaria y empecé un curso  técnico de ventas que ni pude terminar”, dice Jessica con desilusión. “Pero eso sí he tenido muy claro desde pequeña que uno debe trabajar, eso me lo enseñó mi mamá que murió cuando yo tenía ocho años”, reitera.

Jessica vive en una casa-lote, un terreno al que se le construyó una vivienda improvisada y se le dejó una parte como patio, en el que ella almacena algunas lavadoras deterioradas que recoge y repara para su propio uso y alquiler.

“Yo vivo aquí con mis cuatro hijos, me separé de mi marido por irresponsable, pero nunca me he sentido sola. Los vecinos, las personas de las casas en donde también trabajo a ratos y todas las personas con las que uno comparte todos los días me han ayudado y por eso yo digo que espero que la vida me permita con mi empresa no llenarme los bolsillos sino poder ayudar a los demás”, dice Jessica mientras se acomoda en el colorido pórtico de su casa.

“Mi día comienza a las cuatro o cinco de la mañana, cuando me levanto y levanto a los niños para llevarlos a la escuela. Mientras ellos se bañan y se visten yo voy llevando la primera lavadora que me han encargado desde bien temprano, son muy buscadas y mis clientes llaman con uno o dos días de anticipación porque hay veces que todas están ocupadas y no hay forma de atenderlos a todos”, dice mientras sus ojos brillan y sus hijos la rodean con sus brazos.

Sus hijos son pequeños todavía, están entre los tres y los siete años, eso, según Jessica, y “no saber cómo se puede vivir con un salario mínimo” la hizo pensar en montar un negocio. “Yo trabaje con Naciones Unidas y con la Organización Panamericana de la Salud, OPS, en proyectos de comunidad, entonces desde ahí comencé a pensar en qué hacer. Yo tenía una lavadora y una vecina que conocía a Bancamía me habló que allí me podían prestar plata para fortalecer mi negocio, así fue como me prestaron para comprar otra lavadora y arreglar otras que tenía ahí porque yo también las reparo. Ahora tengo siete y puedo pasar tiempo con mis hijos ya que no me tengo que alejar de mi casa porque todos mis clientes son cerca y puedo dejar y recoger a los niños en la escuela. Además, estamos iniciando un nuevo negocio de confección de ropa infantil”, dice con orgullo.

Jessica Alejandra Hernández, emprendedora, junto a Miguel Charria Liévano, presidente ejecutivo de Bancamia, en la presentación de resultados de la Fundación Microfinanzas BBVA. - BBVA

Si hay algo que tiene Jessica claro es que lo que ella haga le debe servir para ayudar a los demás. Es por eso que se vislumbra dentro de 15 años con sus hijos formados, con su casa terminada, con una moto para mover las lavadoras pero sobre todo permitiendo que las personas a su alrededor, como su suegra, a la que ahora está impulsando en el negocio de la confección, puedan salir adelante.

No se trata que uno se llene los bolsillos con un negocio, se trata de darle la mano a los demás, por eso estoy arrancando con un nuevo proyecto, el de la confección de ropa en el que estoy ayudando a mi suegra y a una vecina. Todavía es poquito pero ahí vamos; apenas tenemos una producción salimos a vender entre los vecinos del barrio o vamos a las ferias en el centro de la ciudad”, comenta esta mujer que gracias a Bancamía pudo ampliar su negocio y ahora está diversificando con una línea de producción de ropa, pero que más allá, con sus palabras y sus acciones deja en quienes la podemos escuchar y conocer un poco, la idea de lo que de verdad significa: solidaridad.

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