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Economía financiera Act. 26 abr 2017

Trabajar en negro termina saliendo caro

La crisis económica ha favorecido el aumento del número de trabajadores que prestan sus servicios sin un contrato de trabajo de por medio o, lo que es lo mismo, en negro, sin estar dado de alta en la Seguridad Social o en “b”. Aunque es ilegal y está sancionado por ley, uno de cada cinco parados y uno de cada diez ocupados ha admitido cobrar en “b” durante el 2014 según un informe sobre el estado del mercado laboral elaborado por Infojobs y Esade.

En muchas ocasiones los trabajadores aceptan este tipo de trabajo por la necesidad de introducir dinero en el hogar o porque la empresa no les ofrece ninguna otra opción. En otros casos, se realizan con la finalizar de complementar el salario principal que se percibe. Sea como fuere, a medio y largo plazo el trabajador es el principal afectado al acceder a este tipo de trabajo ya que se pierden todos los derechos laborales de los que se gozan al tener un contrato de trabajo.

Los trabajadores: los mayores perjudicados de trabajar en negro

Aunque un gran número de personas aceptan trabajar en negro porque realmente necesitan el dinero, también hay que ser conscientes de los peligros que hay detrás ya que supone una precarización de la vida laboral y personal al no contar con los derechos que te garantiza un contrato de trabajo. En caso de accidente o necesidad de baja por enfermedad, los trabajadores se encontrarán desprotegidos. Igualmente, sí se da la situación de baja, el tiempo que esta dure, el trabajador tendrá que pasarlo sin percibir ningún tipo de ingreso al no poseer coberturas en caso de siniestro.

¿Y las vacaciones y los días libres? También son dos aspectos que están regulado por ley en el contrato, por lo que puede que el empresario no quiera darte vacaciones o los días libres que te merezcas. Si a esto le sumamos que, para el empresario, supone una gran ahorro en costes, el trabajador ilegal puede expulsar al legal haciéndole menos competitivo, ya que para el empresario puede trabajar más y más barato.

No obstante, quizás la consecuencia más perjudicial es que las prestaciones se verán recortadas drásticamente. Al no haber cotizado a la Seguridad Social no se tendrá derecho a una prestación por desempleo cuando termine la relación laboral. Lo mismo sucede con la jubilación, ya que aquellos que hayan realizado trabajos en este modus vivendi durante periodos largos de tiempo, puede que vean su pensión de jubilación disminuida. Igual si se está trabajando en jornada completa pero se cotiza por media jornada.

Otro de los problemas importantes es la dificultad para acceder al crédito ya que resulta complicado demostrar que todos los meses se ingresa un dinero procedente de una nómina si no hay nómina que poder mostrar. Y, por último, ¿cómo demostrar que tienes experiencia en un campo si cuando has trabajado no ha constado en la Seguridad Social? Por ello, no se podrá acreditar cierta experiencia ya que no aparece ni en la vida laboral.

El caso de las empresas

Sin duda, la gran ventaja de contratar a un trabajador sin estar dado de alta en la Seguridad Social es la posibilidad de beneficiarse de mano de obra muy cualificada con muy pocos gastos dado que se ahorra todos los costes de las cotizaciones que debería hacer frente mes a mes (Seguridad Social, pagas, etc.) Pero no es sólo el trabajador el que sale perjudicado. Su imagen y reputación al exterior puede verse gravemente degradada tras no cumplir con sus obligaciones legales. Igualmente, el trabajador puede desmotivarse y no dar el 100% en el desempeño de su actividad.

Pero eso no es lo peor. ¿Y si un inspector se planta en nuestra puerta para efectuar una inspección de trabajo? En ese caso, el ahorro en costes que suponía contratarle en negro se convertiría en la mayor desventaja dada la sanción que se le impondría a dicha empresa. Además, si se verifica que el trabajador se encuentra en una situación irregular, este pasará a ser automáticamente indefinido y a tiempo completo, sin importar el horario de trabajo que tuviera o el tiempo que fuera a estar prestando sus servicios. Es más, la Seguridad Social reclamará a la empresa las cuotas que no ha pagado con un recargo.

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