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Ahorro 30 nov 2018

Tres ventajas de ahorrar mediante aportaciones periódicas

Ahorrar a medio y largo plazo requiere disciplina y una sistemática de cara a conseguir el objetivo trazado. Realizar aportaciones periódicas a un vehículo de inversión es una de las mejores herramientas para alcanzar las metas del ahorro.

Ahorrar a largo plazo mediante aportaciones periódicas tiene una serie de ventajas frente a las aportaciones puntuales. En el caso del ahorro para la jubilación, es habitual que los ahorradores concentren sus aportaciones a planes de pensiones puntualmente a final de año,  con el objetivo de rebajar la factura fiscal del mes de mayo siguiente. Sin embargo, es preferible repartir ese ahorro invertido a lo largo del año porque presenta algunas ventajas.

1. Más disponibilidad

Muchos partícipes de planes de pensiones no realizan aportaciones, porque en el momento de decidirse no disponen del capital necesario. Puede haber imprevistos que impidan en ese momento puntual realizar una aportación, o igual tienen que hacer frente a gastos de mayor cuantía como la educación de los hijos o las compras navideñas. Sucede además que en el día a día hay muchas tentaciones de gasto; obstáculos que se interponen en los objetivos de largo plazo. Por eso es preferible introducir una serie de aportaciones diarias de menor tamaño, como dinámica de la vida diaria.

2. El esfuerzo es más gradual

La realización de aportaciones periódicas de poca cantidad supone un esfuerzo menor que hacerlas puntualmente. Lo ideal es tratar las aportaciones periódicas, por ejemplo mensuales, como si fuera un gasto recurrente, al igual que se paga el agua, el gas o la luz. De hecho, las aportaciones se pueden programar para realizarlas de manera automática. Se pueden asimismo modificar las aportaciones o suspenderlas temporalmente en caso necesario.

3. El riesgo se reduce

Cuando se realiza una aportación puntual a un vehículo de inversión (por ejemplo, un plan de pensiones o un fondo de inversión) se compran participaciones de ese producto de una sola vez y en un momento determinado de mercado. Ese momento puede ser bueno, porque a partir de ahí el mercado comience a subir, pero puede no ser el mejor, porque el mercado esté cayendo. Al realizar aportaciones periódicas, el riesgo de mercado se reduce, porque se entra en diferentes momentos del ciclo. Por ejemplo, si se realizan 12 aportaciones mensuales en un año, se estará entrando a un precio medio de esas adquisiciones, con lo que se reduce la posibilidad de entrar en un momento inadecuado de mercado.

Las ventajas del capital compuesto

El ahorro periódico y constante en el tiempo se beneficia de las bondades del interés compuesto, con pequeñas aportaciones mensuales. El interés compuesto es el tipo de interés generado por un capital durante una serie de periodos, de manera que esos intereses no se retiran, sino que se reinvierten, lo que aumenta el capital invertido inicialmente. Este efecto se conoce como capitalización.

Por ejemplo, con una aportación periódica de 30 euros al mes y un interés compuesto anual del 3% durante 35 años, se acumularía un capital de 22.302 euros al final del periodo. Si se eleva la aportación mensual a 50 euros, el capital asciende a 37.170 euros; y si asciende a 100 euros, el capital al final de periodo, bajo esa hipótesis de un 3% anual de intereses, sería de 74.341 euros.

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