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Innovación 02 mar 2021

Twitch o cómo sacar partido a sus 'bits' (monedas digitales) y a la fidelización con 'tokens'

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La plataforma de retransmisión de vídeo en directo Twitch se ha establecido en el último año como el lugar en el que los ‘influencers’ deben estar. Gracias a un programa de monetización y de mecenazgo, que favorece la creación de comunidad entre ‘streamers’ y espectadores, Twitch ha sabido fidelizar a las dos partes de la ecuación.

Ibai Llanos se coló en medio millón de espectadores el pasado 31 de diciembre. El ‘podcaster’ y ‘streamer’ más famoso del mundo en lengua hispana retransmitió las campanadas a través de Twitch y puso en los titulares a la plataforma de video y streaming propiedad de Amazon. Ese día padres y abuelos se enteraron por fin qué hacían los pequeños y adolescentes de la casa con el PC o el móvil: mirar Twitch.

La plataforma de vídeo se centra en la retransmisión en directo de partidas de videojuegos, con Fortnite y League of Legends a la cabeza de los directos. Cualquier usuario puede entrar en Twitch y dirigirse al canal del ‘streamer’ (la persona que retransmite) para ver cómo éste juega un videojuego, a pantalla partida, mientras comenta la estrategia que sigue o qué hará a continuación. Los espectadores, en directo, comentan en el chat. Todo se hace en un ambiente distendido, sin las broncas de otras redes sociales.

En cierta manera, la plataforma sería lo más parecido a la TV tradicional en directo. “Twitch está reemplazando el zapping de toda la vida: entro porque me apetece ver un vídeo, no es necesario que quiera ver algo en concreto. El ver por ver es necesario en el entretenimiento. Antes lo hacíamos en la televisión tradicional y ahora lo hacemos en Twitch”, explica el periodista y creador de contenidos en Redes Sociales Roc Massaguer, conocido como Outconsumer en Youtube (con 795.000 seguidores) y Twitch (con 87.600 seguidores).

Twitch nació en 2007 como la plataforma de ‘streaming’ de e-sports de Justin.TV. Pronto empezó a llamar la atención de los grandes actores tecnológicos, con Google a la cabeza, pero fue finalmente Amazon quien la adquirió en agosto de 2014 por 735 millones de euros. Entonces contaba con 50 millones de usuarios únicos al mes, hoy tiene una media de 30 millones de visitas al día y en 2020 alcanzó más de un billón de minutos vistos, según datos de la propia firma. Aunque sus números están aún lejos de Youtube, que contabiliza unos 2.000 millones de visitas al mes, el hecho de que muchos Youtubers famosos, entre ellos El Rubius o The Grefg, estén dando el salto a Twitch indica que esta nueva aplicación de vídeo está ganando terreno y su techo aún es desconocido.

Monetizar de forma natural y en comunidad

“Hay una tendencia que se da entre la gente que se va de Youtube a Twitch. Y es que nuestro tiempo es más rentable en Twitch. Las restricciones de ‘copyright’ son más débiles y la posibilidad de monetizar cualquier contenido es mayor”, explica Massaguer. Los creadores de contenidos en las plataformas de vídeo y en las redes sociales llegan a Twitch con el objetivo de monetizar su canal y ganar dinero con lo que hacen y explican en la plataforma. Hay varias formas de conseguirlo.

La principal novedad de Twitch es el mecenazgo directo. Se realiza a través de su moneda digital: los Bits. Cualquier persona registrada puede adquirirlos. El paquete de 500 Bits vale siete dólares (casi seis euros) y se usan lanzando Cheers (mensajes de ánimo) a su ‘streamer’ favorito en el chat del canal. Cada vez que el espectador lanza un Cheer dona al ‘streamer’ un céntimo de dólar y su mensaje queda destacado. “Youtube también tiene este programa pero no está tan bien implementado y la comunidad no está acostumbrada a dar dinero por contenidos. En Twitch la gente se acostumbra a donar y suscribirse. Se hace más a menudo, está bien visto y es habitual” analiza Massaguer, que cree que los Bits y los Cheers refuerzan la idea de pertenencia.

Al enviar Cheers a un ‘streamer’, el usuario recibe emblemas de agradecimiento del canal. Estas se muestran solo en ese canal pero tienen una duración indefinida y van sumando. Es decir, si un espectador gasta 1 bit en un ‘streamer’ adquiere un emblema gris. Cuando gaste 100 bits tendrá un emblema morado. Y cada vez que hable en el chat aparecerá con esa insignia ligada a su nombre de usuario. De esta manera, se reconoce el apoyo de los mecenas, lo que supone una retroalimentación de sus acciones.

Los Bits son un ejemplo de cómo cada vez más los ‘token’, la representación digital de valores para el intercambio de bienes y servicios, se están popularizando y para muchas empresas son una forma cada vez más importante de fidelizar a sus usuarios. Más allá de las polémicas de la famosa Libra, ahora Diem, de Facebook, ya hay muchas monedas digitales que se usan de manera regular, especialmente en los videojuegos. De hecho, Correos lanzaba esta Navidad una tarjeta débito, junto a Mastercard dedicada al juego League of Legends que permitía acumular Riot Points con cada una de sus compras reales, lo que puede dar una idea de la popularidad que tienen estos ‘token’.

Además de los Cheers, Twitch permite otra forma de monetización a través del pago por visionados de anuncios que reciben los ‘streamers’ afiliados igual que sucede en Youtube. Otra forma son las suscripciones a los canales, que en Twitch proporcionan ventajas como participar en chats particulares, ver retransmisiones exclusivas y el uso de insignias del canal que favorecen el sentimiento de pertenencia.

Los precios varían, desde los 5 € iniciales al mes hasta los 10 € o 25 €, dependiendo de las ventajas que se quieran tener. El ‘streamer’ recibe aproximadamente el 50% del coste de las suscripciones y el resto va para Amazon. Dentro de estas suscripciones de Twitch, Amazon también juega su baza para atraer espectadores. Cualquier persona con la suscripción Amazon Prime, que incluye el envío gratuito de productos y la suscripción anual a Prime Video, tiene también la posibilidad de suscribirse a un canal de Twitch mensualmente sin ningún coste añadido.

“El Twitch Prime es una trampa y funciona muy bien, hace que mucha gente dé dinero a los ‘streamers’ sin ningún coste” indica Massaguer, que señala también su lado negativo: de pronto el ‘streamer’ puede sufrir una bajada de suscriptores notable sin que tenga que ver con el contenido del canal o su calidad; simplemente porque no se ha renovado esa suscripción gratuita de Prime. “Es una medida injusta que no valora tu calidad; puede llegar a crearte ansiedad y que estés todo el tiempo mirando los números”.

No solo de videojuegos vive Twitch

El presente del ‘gaming’ pasa por el ‘streaming’ en directo y en comunidad. Pero Twitch es mucho más que eso. El pasado otoño el jugador de baloncesto Marc Gasol dio su primera entrevista/charla tras fichar por Los Ángeles Lakers en Twitch, en el canal de Ibai Llanos. La televisión tradicional también recurre a Twitch y lo ve como un aliado. Durante las pasadas elecciones en Estados Unidos La Sexta tuvo como analista al periodista Emilio Domènech, conocido en Redes Sociales como nanisimo, afincado en Estados Unidos. Muchas personas siguieron los análisis del periodista a través de su canal de Twitch, interesados por la política, no sólo por los videojuegos.

Recientemente, la televisión tradicional hizo un experimento de fusión con la plataforma. Ibai Llanos, junto a otros ‘streamers’, fue invitado a hacer de anfitrión de una edición especial del programa de Cuatro First Dates. Pero no fue en televisión. El programa se retransmitió exclusivamente por el canal de Llanos en Twitch. Un paso más hacia una nueva forma de entretenimiento.

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