TECHO es una organización que nació en Chile en 1997, con un grupo de jóvenes movidos por las ganas de revertir la situación de pobreza en la que vivían millones de personas. Estas ganas se materializaron en la construcción masiva de viviendas de emergencia para familias.

Así se inició este movimiento que hoy trabaja en diferentes comunidades de diferentes países como El Salvador, Perú, Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Haití, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.

En Paraguay, el movimiento se fortalece y crece, pero lo que más resalta no es solo el crecimiento, sino cómo se sostiene y cómo profundiza sus raíces en la gente, cómo conmueve más allá de un aporte y se transforma en una inversión de tiempo, de energía y de emociones.

Por esta razón, por segundo año consecutivo, BBVA Paraguay eligió TECHO como beneficiario de su Programa de Voluntariado. El primer fin de semana de junio, voluntarios del banco dejaron sus actividades habituales para dedicar su tiempo a la construcción de cuatro viviendas de emergencia en el Barrio Los Laureles, de la ciudad de Aregua.

Voluntarios de BBVA Paraguay frente a una de las viviendas

BBVA

Annelis Brest, del Área de Negocio Responsable de BBVA Paraguay, comenta que nuevamente eligieron TECHO porque “es una organización que contagia su espíritu solidario y permite que colaboradores voluntarios de una empresa como la nuestra […] tengan la oportunidad de conocer en un fin de semana la difícil realidad en la que viven familias enteras en situación de pobreza, con las cuales pueden compartir y establecer vínculos que los ayudan a reflexionar”.

El voluntariado consolida el espíritu de equipo porque se crea un movimiento solidario interno, que genera unión por una causa común, adoptamos roles concretos y trabajamos en un ambiente de colaboración por fuera de las tareas del día a día”, enfatiza Annelis Brest.

Construir conciencia construyendo viviendas

La construcción de viviendas de emergencia de TECHO tiene el mismo formato en todos lados. Las viviendas son módulos prefabricados de 18 metros cuadrados cuya construcción inicia y se termina en dos días, con la participación de voluntarios y familias de la comunidad.

Al iniciar, los grupos se dividen en cuadrillas, contando cada una con un coordinador, quien va guiando los esfuerzos del grupo.

Estas jornadas generan un vínculo único entre estas personas ya que se comparten experiencias y realidades diferentes, logrando que cada persona se enriquezca con ellas.

El voluntariado consolida el espíritu de equipo porque se crea un movimiento solidario interno, que genera unión por una causa común…”.

Una experiencia única construyendo viviendas de emergencia

Creative Films para BBVA

Carlos Gómez Núñez, Gerente General de TECHO Paraguay cuenta que el interruptor más importante son las ganas de aportar: “Es el conocer la realidad, ver por lo que trabajas, sentir, ponerle rostro y nombre al problema macro que estamos acostumbrados a leer solo en titulares”.

La experiencia, como los voluntarios mismos la relatan, es única e indescriptible. La emoción de las familias que reciben las viviendas no tiene dimensión y se refleja en las expresiones de gratitud que manifiestan constantemente, compartiendo con los voluntarios sus historias, vivencias e incluso sus mejores recetas.

Vivienda en pleno proceso de construcción

BBVA

Son estas emociones las que hacen que el movimiento de TECHO se sostenga y se fortalezca. Es tocar las realidades humanas,  pequeñas fibras que conmueven y a las que solo se puede llegar cuando se logra la empatía, la que mueve a los voluntarios.

Es la indignación al conocer esta realidad tan cruda que vivimos la que hace de este un voluntariado multiplicador que genera un movimiento tan grande”.

Según Carlos Gómez Núñez la clave para generar este movimiento “fue y es el voluntariado que ofrece TECHO. Lo que un voluntario vive en un fin de semana de trabajo codo a codo con familias en situación de vulnerabilidad hace que éste empatice, se esfuerce, se comprometa y a la vez replique e invite a amigos, familiares, compañeros y más personas a que se sumen a la causa. Es la indignación al conocer esta realidad tan cruda que vivimos la que hace de este un voluntariado multiplicador que genera un movimiento tan grande”, afirma.

Desde el BBVA, Annelis Brest habla del trabajo bien organizado que lleva a cabo TECHO, ofreciendo una estructura ordenada y amigable para desarrollar la labor de voluntario. “A mi parecer, influye lo bien organizados que están en cuanto a responsabilidades, he observado que cada voluntario de TECHO tiene un rol definido y sabe lo que tiene que hacer cuando llega al lugar de intervención, ninguno deja de aportar su grano de arena, todos son importantes y suman a que la experiencia final de brindar un techo digno a quienes no lo tenía, sea maravillosa. Como voluntarios viven experiencias únicas al conocer las diferentes historias de familias carenciadas y esto hace que se comprometan, pongan sus conocimientos, habilidades, aptitudes y las mejores actitudes en beneficio de ellas. Es una experiencia de Ganar Ganar, eso se contagia y crece”.

 

Misión cumplida: viviendas terminadas

BBVA

Sin embargo, todo movimiento debe afrontar desafíos y respecto a esto, Carlos Gómez comenta que si bien el voluntariado es un desafío constante, no es lo más difícil. “El voluntariado, a la vez, es un desafío constante pero llamativamente no es lo que nos impide seguir creciendo, son los fondos con los que contamos. Es a veces difícil de creer que lo que limita a una organización que hace su mayor parte de trabajo con voluntarios, son los fondos para la aplicación de programas”.

Es una experiencia de Ganar Ganar, eso se contagia y crece”.

El ser humano busca pertenecer, trabajar por un fin común y rodearse de personas que compartan las mismas creencias y valores. Eso aportan los movimientos a las personas. Brindan un sentimiento de pertenencia único que complementa las aspiraciones de los individuos. En el caso de TECHO son las ganas de aportar a la solución de un problema muy grande. TECHO, como lo comenta Carlos Gómez, permite que ese problema tenga un nombre, tenga un rostro y entonces conmueva y se sienta realmente la esperanza de poder ser parte de una solución.

TECHO es hoy uno de los movimientos solidarios más importantes del país y apuesta a seguir creciendo. “El TECHO está en pleno proceso de institucionalización y, en ese sentido, hay mucho por hacer. Crecer, innovar, mejorar”,  afirma Carlos Gómez Núñez.

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