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Tecnología 26 ene 2018

'Smart contracts', inteligencia artificial, BBVA y Wave

La irrupción y disrupción de la inteligencia artificial seguirá dando sorpresas, dada la forma en que incidirá en la vida cotidiana y en la forma de hacer negocios en el mundo. Eso anota Óscar Espinosa Villarreal, quien fuera presidente de la Comisión Nacional de Valores, jefe del Departamento del Distrito Federal y secretario de Turismo de México y hoy es articulista y consultor en temas financieros y empresariales. “Día tras día —apunta en ‘La inteligencia de los contratos inteligentes’, publicado en el diario mexicano ‘La crónica de hoy’—, seguiremos viendo cómo la ficción se va convirtiendo en realidad.”

En su texto, Espinosa se refiere a los ‘smart contracts’ o contratos inteligentes y a las ventajas que pueden derivarse de instrumentos de este tipo, por encima de los contratos tradicionales. Los contratos inteligentes, explica el político y financiero, “son acuerdos, sí, entre partes que lo más probable es que no se conozcan, que tal vez no hayan tenido un contacto previo y que posiblemente tampoco tendrán un contacto posterior”.

Se trata, precisa Espinosa, de protocolos informáticos que con base en lo que se conoce como ‘blockchain’ (tecnología que ha permitido el surgimiento de las criptomonedas), permiten a las partes verificar los términos y hacer cumplir un contrato en forma automática. Éstos facilitan el comercio electrónico y privilegian el hecho de evitar la intervención de intermediarios a través de la verificación electrónica del cumplimiento de sus obligaciones y la ejecución automática del contrato.

“La operación —expone el autor— se realiza por medio de una plataforma en la nube, en donde los documentos como la carta de crédito, el embarque y la solvencia de la transacción, están previamente validados y certificados por las entidades financieras”.

Seguiremos viendo cómo la ficción se va convirtiendo en realidad”

“Los contratos inteligentes tienen la ventaja de ser autoejecutables cuando alguna de las partes cumple una de las condiciones, como, por ejemplo, la entrega del producto. Una vez que los usuarios combinan sus claves y se genera un bloque en la cadena, se activan los pagos, entregas y derechos del contrato.”

“Es decir –abunda Espinosa–, parten de la base de definir los supuestos y sus consecuencias, para que así se pueda fácilmente verificar y ejecutar el contenido del contrato en cuestión. De esta manera, si debe hacerse un pago contra la entrega de cierta mercancía, a través de un sistema GPS y la firma electrónica del receptor, el cargo a la cuenta del comprador se lleva a cabo automáticamente, sin que se haga necesaria la intervención de una persona que gire una instrucción o efectúe alguna acción para que el contrato se cumpla.

De igual manera, se pueden bloquear cuentas automáticamente ante la falta de pago de un deudor, a fin de que deje de tener acceso a fondos o a mercancías hasta que no se ponga al corriente con sus pagos, sin necesidad de notificaciones, ni abogados.

Espinosa, uno de los arquitectos del mercado de valores en México, tiene a bien recordar que en noviembre de 2017, una de las primeras aplicaciones de estos contratos fue la colaboración de BBVA y Wave para llevar a cabo una exportación entre México y España, en la que la compañía de alimentos Frime, de Barcelona, compró más de 25 toneladas de atún congelado de Pinsa Congelados, de Mazatlán. El pago se realizó utilizando una carta de crédito, el sistema de pago más común en las transacciones comerciales internacionales donde BBVA España emitió la carta y BBVA Bancomer procesó el pago.

La principal ventaja de los contratos inteligentes es la certidumbre sobre los derechos de propiedad, sin importar la jurisdicción de los países”

Este fue el primer piloto de un contrato en blockchain para automatizar el envío electrónico de documentos en una transacción de importación y exportación entre Europa y América Latina. Las tecnologías de Distributed Ledger Technology (DLT) y blockchain simplificaron el tiempo requerido para verificar y autorizar una transacción de comercio internacional, y aceleraron el proceso a 2.5 horas. Este procedimiento permitió hacer la transacción de una manera más segura que el método tradicional.

El ex presidente de la Comisión Nacional de Valores en los primeros años de la administración de Carlos Salinas de Gortari finaliza así su colaboración: “Estamos frente a una manifestación de la inteligencia artificial que nos permite comprender la forma en que la generalización de millones de transacciones comerciales diariamente, de un país a otro, podrán ser procesadas eficazmente sin suponer intervención humana. Si bien los sistemas judiciales de cada país deberán de persistir soberanamente, coincido con la afirmación del Foro Económico Mundial que señala que la principal ventaja de los contratos inteligentes es la certidumbre sobre los derechos de propiedad, sin importar la jurisdicción de los países. O sea, algo que aplique más allá de las fronteras, como corresponde a la globalización en que vivimos crecientemente.”

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